sábado, 16 de agosto de 2014

¿DÓNDE ESTA TU ALMOHADA?


Oleoducto Nor-peruano quebrado en Cuninico.

Con la rotura del Oleoducto Nor-peruano a la altura de la quebrada Cuninico en mayo 2014 afectando al pueblo kukama de la cuenca del Marañón nos encontramos con funcionarios de Petroperú que han tomado literalmente la comunidad de Cuninico.

El personal de Petroperú ha alquilado algunas viviendas para instalarse durante el tiempo de la emergencia, como ya ha quedado indicado. Han instalado en ellas sus carpas para evitar el zancudo[1] y poseer un mínimo espacio de intimidad. Una vivienda es un sistema de inmunidad, una forma de protegerse del mundo exterior: bien sea de las personas no deseadas (toxic people), bien de las malas noticias. Es la posibilidad de no-prestar-atención al mundo exterior. Pero menos, porque en Cuninico las paredes o no existen o no protegen del sonido. De ahí la importancia de controlar los ruidos nocturnos de los borrachos. Es decir, el sistema de inmunidad no es suficientemente eficaz. Un sistema inmunitario debilitado está propenso a todo tipo de ataques: virus. Recurriendo a los refranes podríamos afirmar que “a perro flaco, todos son pulgas”. Postulamos que les falta un sistema inmunitario celestial o un cobertor paradisíaco. Del mayor de los sin-techo se conserva un dicho extraordinario: “los zorros tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza” (Lc 9,58).

Incluso podemos ir más allá, y señalar que dentro de estas carpas existe un mundo desterritorializado. Un lugar emplazado para controlar que permita saber lo que está sucediendo, estar al tanto de todo, poseer información de primera mano y tomar decisiones in situ. Pero, al mismo tiempo, suficientemente cerrado para poder huir, un lugar propio, ajeno a la mirada de los demás, un lugar de desconexión donde poder quedar a solas con los propios pensamientos y deseos. Un lugar donde permanecer ajenos a los voyeurs. Diferente a los indígenas, bien diferente.

El sistema de letrinas también es muy interesante. Las han levantado alejadas de las viviendas para evitar los malos olores, con unos puentes de acceso bien construidos. Algunos trabajadores tienen como tarea llenar los baldes al lado de las letrinas, para poder limpiar. Porque ya se sabe “el patriota es el ser humano que perdona a lo nuestro ciertos olores”. Pero el patriotismo no da para tanto. Este tema está ligado al asentamiento de la población. Quien se mueve por todo el territorio no tiene la necesidad de levantar letrinas de modo perentorio. Conectando con lo anterior, señalamos que el rumor es el olor hablado.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014




P. Miguel Ángel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón




[1] En estos momentos se está extendiendo la malaria vivax y falciparum en todo el Marañón. La malaria se transmite por la picadura de un zancudo. En el Centro de Salud de Santa Rita de Castilla no tienen remedios para esta grave enfermedad, ni en Maypuco. A un paciente en Santa Rita le han entregado, irresponsablemente, dos pastillas para sanar su malaria falciparum, un tratamiento incompleto. Esto sólo aumenta la resistencia del vector. ¿Cuánto es la pérdida económica en días de trabajo-persona? ¿Y los niveles de sufrimiento? ¿Se atrevería la Ministra de Salud a recibir dos pastillas para la malaria falciparum si estuviera enferma? ¿Acaso la gente del Marañón no tenemos la misma dignidad que la señora ministra? Lo ideal es combatir la malaria, durante años se ha hecho regalando mosquiteros impregnados de algún veneno a las comunidades afectadas. ¿Por qué ahora no? Pero dado que no se hace, ¿ni siquiera las pastillas, los remedios, para cuando nos enfermamos? Esto es otra veta que nos indica que al Estado-nación no le importa su población indígena. 

sábado, 9 de agosto de 2014

LISTAS DE TRABAJO, BORRACHOS Y DEMÁS. PENSANDO DESDE CUNINICO


En mayo 2014 hubo un negro y pestilente derrame de crudo en el Oleoducto Nor-peruano a la altura de la quebrada Cuninico, comunidad indígena kukama del distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Lejos de estar solucionado nos surgen nuevas y estimulantes preguntas.

Petroperú en Cuninico trató de controlar la información. La lejanía del lugar, pensaban ellos, iba a hacer imposible sacar la información fuera. Los periodistas no llegarían, por lo inaccesible del lugar, y a la población se le puede contentar ofreciendo “algunas ventajas”, con la condición de que estén calladitos. ¿Dónde falló Petroperú, entonces? El teléfono. Es verdad que están intervenidos, pero no se pueden cortar (aunque algunas llamadas se interrumpen misteriosamente o no entra la llamada cuando uno necesita). No se puede impedir el uso del teléfono. (Esta es una de las grandes diferencias con los derrames anteriores).

Una vez que esta estrategia ha perdido eficacia hay que buscar nuevas maneras de “controlar la situación”, porque se trata de “control”. Antes de llegar al control se ha pasado por una etapa de querer “disciplinar los cuerpos”. Para ello ha sido muy importante la vigilancia del espacio. Un croquis de la comunidad de Cuninico nos hace percibir cómo están distribuidas las casas que ha alquilado de Petroperú, desplazando a sus propietarios a la cocina (previo pago: S/. 300.00). El dinero es un poderoso instrumento de control. Téngase en cuenta que en la zona la circulación de dinero, siendo real, no es muy abundante. Petroperú paga a sus trabajadores S/. 80.00 diarios. Muchas familias nunca han visto tanta plata junta en tan poco tiempo y tan de continuo.

¿Cómo vivir en comunidad? Se precisa de unas normas, un código de ética, que nos permita conducirnos con toda tranquilidad. Petroperú pretendió controlar a los borrachos. Estos “cuerpos indisciplinados” ni sirven para trabajar ni dejan descansar a los trabajadores. Sus tomaderas se alargan en la noche, con música muy alta, alterando el ritmo de sueño. Los trabajadores al día siguiente no están suficientemente descansados para trabajar. Es decir, están afectando a la productividad. La comunidad no aceptó el cerco que les imponía Petroperú. No se trata de defender a los borrachos, ya lo hacen por sí mismos. Pero no se puede causar un derrame de las características de Cuninico, esconderlo debajo de la cama, y luego imponer las reglas en un territorio ajeno, por muy Petroperú que sea. Es como cuando los que apoyaron a dictadores de la talla de Pinochet llamaban a la policía cuando había un alboroto en el barrio entre borrachos.

Sino funciona la disciplina hay que buscar otras formas de control. Ya no se puede cerrar a estos cuerpos indisciplinados en la cárcel, escuela, fábrica… Ahora permanecen en espacios abiertos. ¿Si no es posible administrar Cuninico como una cárcel…, entonces, cómo controlar? Hay formas más sutiles: las listas de trabajadores las confecciona Petroperú o quienes ellos deciden. Es fácil de comprender que conseguir incluir tu nombre en la lista depende de las “simpatías” de Petroperú. Este control es mucho más eficaz, y menos oneroso, que la disciplina.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014.
Mapa de la comunidad de Cuninico. Es interesante percibir la ubicación de las casas de las autoridades de la comunidad y los lugares alquilados por Petroperú. Las ‘x’ son los lugares alquilados por Petroperú.


Los primeros días de trabajo el ingeniero encargado amenazaba a quienes no se esforzaban en la recogida de los restos de crudo (productividad) al “pozo”: sumergirse en el crudo por 8 horas diarias. En tono desenfadado y con burlas se jugaba con un trabajo peligroso. El miedo es otra de las formas eficaces de control.

El manejo de la información adquiere, en estas circunstancias, un carácter estratégico, en una doble vertiente. Por un lado, se riegan chismes en la comunidad. Así tenemos que “ingenieros de Petroperú” deslizan por la comunidad comentarios del siguiente tipo: “esto no es una comunidad nativa”. Por tanto, “quien manda aquí no es el apu, sino el teniente gobernador”. Este chisme tiene como objetivo “bajarse” al apu, con quien no han podido negociar. Los chismes no se pueden controlar y son un eficaz y potente instrumento al servicio de alguien, en este caso del poder. Ni que decir tiene que no todos los chismes favorecen a Petroperú, pero esa es otra. Cabe anotar que son un instrumento “para oponerse desde el interior a la expansión del poder”, para “bloquear al poder desde su misma gestación”.

Por otro lado, la información es poder. Petroperú administra su información: un doctor quiso advertir a la comunidad que no coman el pescado ni tomen el agua. Pero un ingeniero de Petroperú le cortó en seco. El doctor no regresó a la comunidad. Petroperú tiene acceso a las noticias que se producen fuera: medios de comunicación y gobierno. Mientras que los comuneros tienen mayor dificultad de saber lo que está sucediendo. En Cuninico no se ven ni se escuchan las televisiones ni radios de Lima o por Internet, por poner un ejemplo.



© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón


miércoles, 30 de julio de 2014

DE CUNINICO A NUEVA ALIANZA



 Más notas sobre el (los) derrame(s).

Como es de público conocimiento, en el mes de mayo posiblemente, se ha producido un derrame de crudo en el Oleoducto Nor-peruano a la altura de la comunidad de Cuninico, distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Insistimos en mayo porque las manchas de petróleo en la altura de los árboles indican que el río todavía estaba muy crecido. 

© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014.

NUEVA ALIANZA: jugando a despistar.

El 23 de julio 2014 personal de Petroperú llama desde Saramiriza a la comunidad nativa kukama de Nueva Alianza, distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, área de amortiguamiento de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Les avisan de la pronta llegada de un helicóptero. A la 1:00 p.m. llega un deslizador y, sin atracar en la comunidad, entra por el Urituyacu, hasta el Oleoducto Nor-peruano en su cruce por el Urituyacu. La gente de la comunidad calcula que ese mismo deslizador sale hacia las 4:30 p.m. ¿Qué han estado haciendo? Misterio.

Posterior a la salida del deslizador llega un helicóptero, hacia las 5:00 p.m., con personal de Petroperú. Aterriza y se reúnen con las autoridades de la comunidad. Les comentan que en el Km. 58 ha habido otra rotura del oleoducto y hay un derrame. Inmediato han suspendido el bombeo de crudo por el Oleoducto Nor-peruano. La luz del día va de bajada y las autoridades de la comunidad, que han ido a comprobar, sólo alcanzan hasta el Km. 55. No han podido ver nada y regresan.

Al día siguiente, 24 de julio, una comisión de moradores de Nueva Alianza entra temprano en la mañana de nuevo y caminan desde el Km. 56 al Km. 62, pero tampoco han visto nada. Lo cierto es que en el Km. 58, dice la población local, el oleoducto está enterrado. Y un dato adicional: en el año 1995 hubo otro derrame en este Km. 58 y han tenido que cavar como unos 10 m. para poder encontrar el ducto y subsanarlo. Los lugareños indican que hay, en estos momentos, muchas personas con diarrea, tanto niños como adultos. Esta segunda comisión se encuentra en la zona con personal de Petroperú que está inspeccionando.

El 25 de julio en horas de la mañana un representante de Petroperú y otro de OEFA (Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental) llegan de nuevo a la comunidad, y tranquilizan a la población porque “no hemos encontrado nada”. La población pregunta: ¿por qué han ido al lugar? Afirman que OSINERGMIN (Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería) les ha hecho llegar una denuncia de un derrame, pero no han encontrado nada.

Como ellos están en la zona de emergencia [Cuninico dista tres horas en peque peque y 21 km.] han ido a constatar y no han encontrado nada. La comunidad propone a los visitantes ir a observar el oleoducto que “está todo carcomido y oxidado”. Se han ido con las autoridades.  Han tomado fotos y han comprobado en qué sentido corre el agua. ¿Eso es todo? Se precisan medidas urgentes y un oleoducto que se adecue a las normativas ambientales mínimas: el ducto no debe tocar ni la tierra, ni el agua.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014.


La población aprovecha la oportunidad para reclamar por el apoyo social: comida. Los periódicos indican que Petroperú hizo declaraciones indicando que estaban atendiendo a los pobladores de las comunidades vecinas con alimentos y medicinas, pero ellos no han recibido nada. Los representantes de estas organizaciones no responden la pregunta, guardan silencio.

¿Qué nos queda de todo esto?
  1. Una sospecha de algo extraño, un cierto olor a podrido.
  2. Nerviosismo por parte del Estado.
  3. Puede que alguien en OSINERGMIN haya visto algo extraño y ha dado la voz de alarma. Posteriormente Petroperú ha mandado callar. ¿Por qué preguntan a la gente si han visto un derrame funcionarios de Petroperú? ¿No les parece extraño el comportamiento del Estado? Posiblemente nunca sabremos la verdad.

Nos transmiten una sensación de “confusión”. Quien tiene la tarea de velar por el bien común y ofrecer seguridad nos genera caos. Un caos diferente del tohu babohu bíblico, donde el caos primigenio sirve para crear orden.

El 26 de julio las autoridades de la comunidad de Nueva Alianza acuden a Cuninico. Petroperú aprovecha para reunirse sólo con las autoridades de Nueva Alianza. Y salta la liebre. Se resisten a aprender la lección. Un tipo que se presenta como “asesor legal de Petroperú” afirma, suelto de huesos, que el agua “está limpia y no está contaminada”. Las autoridades de Nueva Alianza agradecen y dicen que de esa forma ya no estarán preocupados por consumir esa agua, parte de la población no cree a este asesor ni a sus autoridades. El tal asesor legal de Petroperú ofrece atención médica, capacitar a dos personas de la comunidad de Nueva Alianza en salud y trabajo para sus pobladores en forma rotativa. ¿Quién se puede resistir a estas ofertas?

Pero la guinda de pastel viene a continuación: “si ustedes siguen jodiendo, nos retiramos y quedan ahí con su contaminación”. ¿No había dicho que no hay contaminación? ¿En qué quedamos? “No hagan alarma, estamos entre peruanos, la prensa nos ha sacado el ancho”. A nuestro parecer la prensa ha sido todavía muy benigna. Excepto unos contados periodistas nadie más se ha acercado a la zona. Y la mayoría de los medios no cuentan con informaciones de calidad. En juego está la democracia. Sin unos medios que controlen a este “desbocado poder”, no puede haber ciudadanía. E insistimos, en la selva la ciudadanía está en quinta categoría. Mientras esto no se solucione, y parece que funcionarillos estatales como este pretendido asesor legal de Petroperú no quieren, no puede haber democracia. Todo indica que el cambio en el directorio de Petroperú no surte efecto. En vano. “Atrapar vientos” que dice Qohelet.

Por cierto, estamos a las puertas de Fiestas Patrias [el 28 de julio se celebra la independencia del Perú] y eso de “estamos entre peruanos” nos parece indignante. Sí, entre peruanos, pero que se respete la ley, señor asesor legal, que se respete la ley. Una ley que sea igual para todos, no solo para unos listillos. Señor asesor legal, sus hijos, si los tiene, irán a los mejores colegios y tendrán atención en salud, los ciudadanos de Nueva Alianza cuentan con un sistema sanitario y educativo indigno. Por eso recordamos, sí, estamos entre peruanos, pero unos de primera y otros de quinta. Y no estamos de acuerdo. Señores periodistas, saquen el ancho a funcionarillos como este tipo. No quiere aprender la lección. Por supuesto, jalado en ciudadanía.


CUNINICO

Volvemos a Cuninico, al derrame que nosotros, escuchando a la población local, situamos en mayo. El 25 de julio 2014 una comisión del Ministerio de Trabajo realiza una inspección. Entre los primeros trabajadores, los que se sumergieron en el crudo, hay 4 menores de edad. Estos menores de edad se ratifican en lo declarado. Un poco se pudo ver en el programa Panorama el domingo 20 de julio. Cada declaración posee un acta firmada y tuvieron el detalle, que agradecemos en aras a la transparencia, de dejar una copia a los interrogados.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014.


La comunidad, por su parte, ha elaborado una lista de todos los trabajadores que se sumergieron en crudo. Lo cierto es que ahora, como ya comprobamos en nuestra visita de la semana pasada, continúan con diversos malestares. Los menores de edad están con fiebre, dolor de cuerpo, espalda y columna. Y uno de los jóvenes, mayor de edad, continúa orinando sangre.

No es poca cosa esto de orinar sangre. Aparte del cuadro clínico que se pueda realizar, para el pueblo kukama la sangre es la vida. Si, por casualidad, alguien pelea y le hace un rasguño a otra persona y derrama sangre, son capaces de demandar por la sangre vertida y pedir una compensación económica. Ahora este joven orina sangre, ¿podemos comprender, además del cuadro clínico que resulte, el sufrimiento que esto genera?

En Cuninico OEFA está visitando casa por casa para responder algunas preguntas del siguiente cariz: ¿Para qué sirve el agua? ¿Toman, cocinan y se bañan con el agua del río? ¿Qué enfermedades ha tenido la familia últimamente? ¿Qué saben del derrame?...

El viceministerio de Interculturalidad, dependiente del Ministerio de Cultura, ha enviado un antropólogo a Cuninico para investigar lo que está sucediendo. Está bien y lo aplaudimos. Pero nos surgen varios interrogantes: ¿cuánto tiempo permanecerá en la zona? ¿Tendrá en cuenta todos los cambios culturales que acarrea un evento de este tipo? ¿Considerará el impacto sobre la pesca a largo plazo? ¿Se percatará del terrible y escandaloso derrame en un varillal y los efectos sobre el ecosistema? ¿Tendrá preocupación por las personas que viven dentro del agua? ¿Tendrá suficientemente en cuenta la religión chamánica kukama? ¿Atisbará la afluencia de gente, también comerciantes, que está atrayendo un suceso como este y el impacto que causa? ¿Percibirá la migración que se avecina una vez que pase la emergencia? ¿Señalará el control espacial que ejerce Petroperú con las 6 casas alquiladas en lugares estratégicos de la comunidad, incluido, por supuesto, el teléfono? ¿Es necesario un suceso lamentable de este tipo para que recién el Estado evalúe la importancia del agua para el pueblo Kukama? ¿No son estos análisis tan rápidos demasiado simples para la envergadura de todo lo que está sucediendo? Y hay más preguntas, pero suficientes por ahora.

A la comunidad les han prometido que continuarán los repartos de víveres. Un cambio: no entregarán pescado salado porque se descompone rápido, lo suplirán con conservas. ¿Tendrán en cuenta que las conservas, para la población que no está acostumbrada, como la población Kukama, produce alergias en algunas personas?


Apéndice: el programa de Panorama donde se ha visto el derrame de crudo debe ser felicitado por su valentía y buen hacer. El funcionario de Petroperú fue públicamente desnudado. Sin embargo, caben dos objeciones, entre las muchas posibles:

  1. El derrame se centró en la comunidad de Cuninico. A nuestro parecer esto era del todo conveniente porque la televisión se basa en la visualidad, y gran parte de los impactos en la cuenca no son visuales, lo cual no significa, ni mucho menos, que no sean reales. Un enfoque de cuenca es necesario. ¿Se pronunciará la Jefatura de la Reserva Nacional Pacaya Samiria sobre el impacto que ha causado el derrame sobre la Reserva?

  1. Centralizar el reportaje en los varones adultos (aunque ya indicamos que había 4 menores de edad) era del todo necesario, también, puesto que ellos son quienes están limpiando el crudo en la zona. Pero quedan al margen mujeres y niños. ¿Qué implica para las mujeres todo este desastre? ¿Cómo lo están transmitiendo a sus hijos? ¿Alguien se preocupa por lo que están viviendo los niños en estos momentos?

Estas preguntas no son, para nada, inconvenientes al buen trabajo de los periodistas de Panorama, a quienes de nuevo felicitamos, sino aristas que necesitan ser tenidas en cuenta y exploradas.

26 de julio de 2014



Nota del 27 de Julio: Alcalde y PNP Maypuco

El Alcalde de Maypuco, sede del distrito, y la PNP (Policía Nacional del Perú) llegan a Cuninico el 27 de julio en la mañana y van a inspeccionar la zona del derrame. La gasolina la pone Petroperú. ¿No les parece extraño? El Alcalde dice que la PCM (Presidencia del Consejo de Ministros) le ha solicitado un informe.

Un ingeniero de Petroperú riega el siguiente comentario: “usted no son comunidad nativa, por eso quien manda es el teniente gobernador, el apu no es nadie”.

Pésimas prácticas las del Estado. Si no interviene la Defensoría, que están sordos y ciegos, ¿quién va a defender a la comunidad y castigar a los pésimos funcionarios estatales?

Es muy pronto. Por eso, en otro día… ¡hablaremos del Estado!



P. Miguel Ángel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón

jueves, 24 de julio de 2014

MANO NEGRA



 Cuninico es una comunidad nativa kukama situada en el distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, en la selva baja peruana. Ha habido un tremendo derrame de petróleo crudo. La fecha es indeterminada. Los comuneros de Cuninico avisaron el 30 de junio. Pero sospechan que ha podido ser en el mes de mayo puesto que hay árboles que tienen su tronco manchado de petróleo a más de un metro de su cepa. Indicio claro que el río todavía estaba alto. Pero Petroperú no nos da una fecha. Tampoco nos dice la cantidad de barriles que se han derramado, como si fuera un asunto baladí. Pero no, no lo es.

© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014.

Cuninico está cuidando la cocha Paichiu desde hace 3 años. Octubre es un mes clave: comienza a crecer el río y esparce los restos de crudo que queden. ¿Habrán limpiado la zona para entonces? Los comuneros temen que no. Tantos desvelos para cuidar Paichiu y posiblemente va a ser arrasada por los restos de crudo que no estén limpios para entonces. Si ocurre esto, ¿quién les va a pagar por todos los cuidados y desvelos realizados hasta ahora? ¿De qué van a comer? Irresponsabilidad es una palabra demasiado suave.

Petroperú insiste en su explicación: “ha sido provocado”. Una mano negra cortó el oleoducto. De nuevo la culpabilidad se dispara, en este caso como una bala sobre los cuerpos indígenas. No hay mayor cinismo que echar la culpa a otro de los descuidos propios. Los comuneros tienen una poderosa razón: quién va a buzar más de 3 metros para cortar el oleoducto. Otra mentira más de Petroperú. Si hubiera habido una mano humana, ¿hubiera avisado Cuninico del derrame? Los hombres de Cuninico insistían que el primer día sólo había la rotura del oleoducto. Cuando se enteran que están enviando un trozo de oleoducto cortado, dicen que para ser investigado en Piura, la gente de Cuninico le reclama a los ingenieros. Todo esto huele a podrido. Es más divertido escuchar a Mano Negra, o a su antiguo líder: Manu Chao.

Cuidado en el metro,
Cuidado en la frontera,
Cuidado donde sea,
Que bajo flotando.
Qué pasa por la calle,…
no pasa na´.
Manu Chau (antiguo líder de Mano Negra).

[Nota: está redactado el día 20. Nos dicen por teléfono que el Ministro de Energía y Minas declara el 22 de julio que se han derramado 2000 barriles, ¿se lo creen? ¿Por qué esperar tanto tiempo para dar los datos?].



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
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LAS MUJERES DE CUNINICO




Del 15 al 18 de julio 2014 visitamos la comunidad nativa kukama de Cuninico. Algo de lo visto y escuchado ha salido en Panorama el domingo 20 de julio. Pero hay más. Nos avisan que una mujer ha llegado recién de Iquitos, le han practicado una cesárea. Vamos a visitarla. Llegamos a una casa sin pared hacia la calle. Hay dos varones sentados conversando, con sus piernas colgando hacia la vereda. Nuestro guía se dirige a uno de ellos y pregunta por X. Nos da la impresión que el varón es su marido. Nos dirigimos al varón y le indicamos nuestro propósito [construcción del género en pueblos indígenas]. Cuando terminamos de hablar nos indica que ahí está. Cierto, está sentada en una banca. Nos dirigimos a ella. El otro varón se levanta, se despide, y sale. Nos dirigimos a la señora y comenzamos a exponer las razones de nuestra visita. Nos interrumpe el varón: “es mi prima”. Nos disculpamos. Habíamos pensado que era su mujer. Nuestro guía se adelanta: “disculpen más bien, no les he presentado”. Hace las presentaciones. Luego aparece otra señora y una anciana más. Les explicamos nuestro propósito.

“Te has salvado de milagro”, le dijo el doctor. Había sido evacuada al Centro de Salud de Maypuco, sede del distrito. De ahí rápido al hospital regional de Iquitos. Llegó inconsciente. No recuerda nada. Hacía pocos días que había llegado de la ciudad. Su hablar era pausado. Tiene 4 meses de estadía en Cuninico, en casa de su primo. Antes vivía por el Nucuray, territorio murato/candoshi. Mientras conversaba con nosotros atendía a sus hijos que pasaban por la vereda con sus amigos. Tiene 4 hijos, todos bien cuidados. Uno de ellos ha venido a Cuninico para estudiar la secundaria, en su comunidad del Nucuray no cuentan con este servicio del Estado. Los otros tres están todavía en primaria, pero este año no estudian. No preguntamos más, para qué. Seguro que no les ha podido matricular. Y no queremos hablar hoy de educación, que en selva baja es de pésima calidad. Se trata de hacer ciudadanos de quinta categoría.

Su hablar es pausado. Es una mujer en la treintena de su vida. Su marido está trabajando limpiando el desastre, por tanto quedamos en que primero conversaría con su marido y al día siguiente vendríamos a visitarla para una entrevista, si su marido está de acuerdo. Pero no pudimos cumplir, no fuimos a visitarla de nuevo, queda pendiente, al menos esa es nuestra intención. Durante el transcurso de la conversación quiso enseñarnos su operación. Levantó su polo y se vio el tajo practicado, pero desistimos y la mujer bajó su polo y cambiamos de conversación. Guardamos un rato silencio. Le miramos a los ojos y su limpieza nos impresionó. Antes de despedirnos un comunero desliza: “ahorita hay en la comunidad otra embarazada de tres meses que está queriendo caer su feto, parece que le quiere dar su regla”. De nuevo silencio. Después de un tiempo nos despedimos. Caía la tarde y nos fuimos a bañar.

Al salir nuestro guía comenta: “en el Centro de Salud de Maypuco no quieren atender a las mujeres de Cuninico, dicen que provocan abortos. Incluso quieren inculpar a X que les da algo para que caigan sus fetos”. Este injusto y terrible comentario nos lo dice alguien de toda confianza. Nos invade la cólera. Caminamos en silencio hasta llegar a nuestro destino. Caminar nos tranquiliza. Más calmados comentamos a nuestro guía: la contaminación aumenta el riesgo de abortos espontáneos. Ahora es él quien se sorprende. Explicamos lo injusto del comentario de los sanitarios de Maypuco. Al día siguiente lo exponemos en una reunión de autoridades con las comunidades vecinas. Todos, de nuevo, guardan silencio. El día que regresamos de Cuninico la mujer seguía teniendo “dolor de vejiga” y continuaba queriendo caer su feto. A la hora de escribir esta nota (21 julio 2014) una autoridad de Cuninico nos dice que esta mujer sigue con problemas de que su feto caiga.

Nos indican que hay más mujeres en Cuninico que han tenido abortos espontáneos en el último año. Hace falta ser mujer, vivir en Cuninico, acudir al Centro de Salud por una emergencia y enfrentarse con el terrible y duro estigma: “Cuninico, aborto provocado”. Y, no, no es cierto. Pero los galenos o desconocen lo que sucede o miran para otro lado.

Cuninico no parece ser el mejor lugar del mundo para vivir. Si está pensando en comprar una casa,  parece que no es el lugar apropiado, menos si tiene niños. Pero si la vida se conjuga en femenino parece tener estigmas añadidos. Este matiz de la contaminación y el género debe ser más explorado.

Nota: si Cuninico está así, ¿qué está pasando en las demás comunidades?




P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón


© Parroquia Santa Rita de Castilla, julio 2014.
Mientras algunos menores de edad hacían declaraciones crudas al programa televisivo de Panamericana, “Panorama”, en esta foto se deslizaban comentarios del tipo: “esto es para hombres, no se quejen como niñas”. ¡Si la foto pudiera hablar [más]! Esto es la selva, aunque no esté “Chita” de por medio. A este tipo lo llaman…

lunes, 21 de julio de 2014

LITROS DE PETRÓLEO CONTAMINAN NUESTRO RÍO

Un nuevo vertido ha arruinado nuestras tierras y nuestro río. Os dejamos un reportaje completo para que veais qué hacen con NUESTRO RÍO, el lugar del que COMEMOS, con el AGUA que nos ALIMENTAMOS.


sábado, 19 de julio de 2014

“LE ESTÁ ARRUINANDO” Efectos colaterales de los derrames en el Marañón




Para Teresa Fasabi, Leoncio Prado, con admiración hacia su vida y trabajo.

Estamos en Leoncio Prado, distrito de Parinari, provincia de Loreto (Perú), a más de 150 km. de Cuninico (lugar de un pernicioso derrame de petróleo crudo), y hemos terminado el bautismo. Preguntamos si ha habido algunos enfermos este tiempo. Comienza la gente a hablar, van dando nombres, edades y describiendo los síntomas. Lo habitual en estos casos, como en otras comunidades que hemos visitado. De repente, escuchamos: “mi nieta está bajando de peso. La diarrea y la fiebre le ha durado una semana y le está arruinando”. Estas fueron las palabras de Teresa Fasabi. Desliza la frase sin darle importancia, como quien no pretende focalizar la conversación pero con este trallazo se produce un profundo y respetuoso silencio que nos golpea el corazón.

Teresa es una mujer de 57 años. Habla poco y en muchas ocasiones permanece en segundo plano. Pero cuando tiene que trabajar es la primera que se apunta. Lleva más de 20 años colaborando con su comunidad como Movilizadora (atención de niños de 0-3 años en crecimiento y desarrollo temprano). Teresa sabe lo que dice, es movilizadora desde 1992, cuando se inició este programa en la Parroquia. Desde entonces ha pesado y medido, cada mes, a los niños de su comunidad cuyas madres han aceptado este programa. Con su actuación, y el de sus compañeras, los niveles de desnutrición en el territorio de la parroquia son todavía altísimos, pero más bajos que la media regional. Nos falta mucho por hacer.

Unos datos: la encuesta ENDES 2012 (Encuesta Demográfica y de Salud Familiar) señala, para la región Loreto, un 32,3 % de desnutrición crónica y para el 2013 la misma encuesta apunta un 27,7 %. Los datos de la Parroquia en el proyecto de Crecimiento y Desarrollo Temprano, en colaboración con UNICEF, indican un 19 %. Es decir, tenemos una significativa reducción en el territorio de la Parroquia gracias al trabajo gratuito y desinteresado de personas como Teresa. Sin embargo, es un índice muy alto todavía, demasiado alto y excesivo sufrimiento. Falta mucho por trabajar.

La nieta de Teresa todavía no cumple 3 años. Su cerebro está en formación y la desnutrición le afectará irremediablemente. El término “arruinar” es muy gráfico y fuerte. Ella sabe lo que dice. Ha visto a muchos niños desnutridos y ha hecho todo lo humanamente posible para remediar esta situación: charlas educativas, peso y talla mensual por más de 20 años, consejos a los padres de los niños y visitas domiciliarias, relleno de documentos para anotar la evolución de los niños, asistencia a los talleres, conversación con las autoridades varones de su comunidad para que entiendan la importancia del tema, y desvelos varios. La nieta de Teresa no es la única en arruinarse. Combatir la desnutrición debería ser una prioridad del gobierno y de cualquier persona bien nacida. Sin embargo, encapsular y minimizar las consecuencias de los derrames no permite visualizar un tema colateral, pero central, como la desnutrición. Si se nos permite, en palabras cristianas, “la carne de Cristo sufriente”, los humildes, son prioritarios. Por encima de cualquier apreciación económica, por importante que sea, está la gente de carne y hueso, especialmente aquellos que tienen que sufrir las consecuencias de estos desastres.

Nos gustaría que alguno de esos grises funcionarios mirase a su hijo y lo encontrara desnutrido para ver su reacción. No deseamos que sus hijos estén desnutridos, sólo es un ejercicio de ponerse “en los zapatos del otro” (o en las humildes y dignas chinelas de la señora Teresa). Qué sentiría si escuchara a algún funcionario minimizar las causas que producen estas situaciones. No somos tan ingenuos para pensar que los derrames son la única causa de la desnutrición, pero ayuda. ¿Qué pasa con el pescado? No será momentáneo como dicen algunos inescrupulosos. Después de un derrame de estas proporciones el Marañón se enferma por 20 ó 30 años para recuperar la situación anterior al derrame. En palabras sencillas: han robado las proteínas del plato de los humildes. Y eso provoca desnutrición.


MÁS ENFERMOS EN LEONCIO PRADO

Los datos están recogidos el 10 de julio 2014. Insistimos que nosotros no tenemos competencia en salud, pero los dolores contraen el rostro y las diarreas huelen…

  1. joven mujer de 15 años con fiebre y vómito, le dolía el estómago (3 julio). Ha permanecido así 2 semanas;
  2. niña de 2 años con fiebre y dolor de estómago (3 julio);
  3. adolescente mujer de 13 años con dolor de estómago y cabeza (3 julio);
  4. mujer de 40 años con color de vejiga, cintura, y estómago y como quemado en la nalga ( 3 julio);
  5. niña de 2 años y 11 meses con dolor de estómago, diarrea y fiebre, está bajando de peso; dos semanas que está así;
  6. mujer de 37 años con dolor de estómago, diarrea, nauseas, pero no arrojaba;
  7. mujer de 20 años le salen manchas en la piel en forma de caracha;
  8. niña de 3 años con manchas y comezón en todo su cuerpo, desde hace dos semanas;
  9. varón de 45 años con comezón en todo su cuerpo;
  10. mujer de 30 años con dolor de estómago (1 ó 2 julio). Ha visto el agua brillosa cuando ha ido a recoger agua para acarrear a su casa; también ha visto como unas bolitas de arena de color blanco, marroncito y negras que rebalsaban. Ha recogido agua del río Samiria;
  11. varón de 34 años con diarrea;
  12. adolescente mujer de 13 años con dolor de estómago y diarrea;
  13. niña de 2 años y 11 meses con comezón en todo su cuerpo;
  14. mujer de 24 años con dolor de estómago desde el 7 de julio;
  15. mujer de 62 años con diarrea, nauseas, comezón en todo su cuerpo y fiebre;
  16. niña de 3 años está bajando de peso con diarrea y fiebre;
  17. mujer de 57 años con manchas en la piel y comezón.

Llama la atención que abrumadoramente la mayoría de las personas registradas son mujeres y niños. Los varones esconden estos padecimientos, son enfermedades consideradas “leves” y prefieren no reconocer en público estas “debilidades”. Repasando los datos no aparecen niños menores entre 6  y 24 meses, lo cual, casi toda seguridad, implica un sesgo. En otras palabras: sospechamos que hay muchos más enfermos, pero no todos lo quieren reconocer en público. “¡Para qué, si no nos van a dar nada!”.

Una visita a la Posta Médica de Leoncio Prado, para conversar con sus responsables, nos afianza en nuestra impresión. Su percepción indica que ha habido un aumento de diarreas, vómitos y problemas de piel desde el 28 de junio a la fecha de nuestra visita (10 de julio 2014). A pesar de que la mayoría de la gente continua sin ir a la Posta por estas enfermedades, insistimos, consideradas “leves”.

¿Recuerdan que el Estado ha declarado en emergencia sanitaria el Marañón? (5 mayo 2014). En aquella ocasión secuestraron la palabra contaminación, que no se nombra en dicha declaratoria de emergencia. Por tanto, las consecuencias de la contaminación no aparecen. En aquel entonces, estaban muy preocupados por las diarreas (insistimos que sustrayendo las posibles enfermedades derivadas de la contaminación). Pues bien, ahora que hay diarreas el Ministerio de Salud no dice nada. Y necesitamos que se pronuncie la ministra. No seamos ingenuos y remarcamos: la mayoría de la población no ha ido a los Centros y Postas de Salud, lo cual implica que si algún inescrupuloso funcionario dice que no hay datos registrados, las causas no son que no haya enfermedades, sino la desconfianza en el Ministerio de Salud y cuestiones aledañas que no vienen ahora al caso.

La ubicación de Leoncio Prado es interesante porque está situada en una isla. Por un lado le bañan las aguas del río Marañón, por el otro, las del río Samiria en su tramo final que se mezclan, por un caño, con las aguas del Marañón. Y sin embargo, los funcionarios ocultan la verdad. Cualquier persona sabe que los ecosistemas se interrelacionan y lo que sucede en un punto afecta a otro –“efecto mariposa”–, más cuando es en la misma cuenca fluvial. Teresa no posee ningún título académico: ni ingeniera, ni socióloga, ni comunicadora, ni… No le hace falta para saber que los funcionarios inescrupulosos que debieran defenderla se sienten ajenos a estos impactos. Ha visto lo que sucede en su comunidad y eso le basta. Otra cosa diferente son los intereses que defiendan esos grises funcionarios.

Encapsular el derrame en Cuninico, como pretende el Estado, puede ser muy interesante para el capital, pero pernicioso para la población local. Las personas están por encima del dinero de unos pocos. Esto, que debiera ser una máxima fácilmente comprensible, está, en el mejor de los casos, en discusión, cuando no es prácticamente silenciado por la práctica miope, barata, de aquellos que tienen la encomienda de trabajar por todos, especialmente por los más humildes.

Apéndice. No nos olvidamos del pescado. Este año, por de pronto, no ha surcado el mijano. Y muchos piensan que no lo hará. La actividad económica más importante se ha resentido enormemente. ¿Alguien compensará esta perniciosa lacra? Haría bien el Estado en pedir perdón e implementar una política acorde con su población. ¿Cuándo se van a reconocer los derechos de los pueblos indígenas sobre su territorio? Comunidades indígenas son atravesadas por el Oleoducto Nor-peruano en pésimas condiciones y no son reconocidos sus derechos de compensación, servidumbre… Las leyes indican que el oleoducto no debe estar en tierra ni en agua, y lo está, vaya si lo está. Pésimas prácticas.

Nota: el 14 de julio de 2014 llegó Basilio al puerto de Santa Rita de Castilla con unas huamas (plantas acuáticas) recogidas en la muyuna (remolino del agua) abajo del pueblo de Santa Rita de Castilla. Nos fuimos a verlo. Cada frase que pronunciaba iba elevando el tono y nosotros guardamos silencio: “¡hasta cuándo!”, “¡qué van a decir ahora!”, “que vengan esos petroleros a decirme a mi que no hay contaminación!”, “no he encontrado nada [de pescado]”. El tono se eleva cada vez más y la tensión llega a su máxima expresión. Guardamos silencio. Basilio sale de su canoa, hace gestos con sus manos y sube al puerto, menea la cabeza y dice: “que vengan acá y yo les hago comer esa huama”. Todos nos reímos y se distiende la tensión.



© Parroquia Santa Rita de Castilla, 10 julio 2014


Foto: con una foto es suficiente. No hemos querido colocar fotos de niños desnutridos, para qué. Un poco de dignidad. El pie pertenece a Teresa. No se quejaba, no reclamaba, no…, pero a nosotros nos interpela. Es un asunto de salud pública. Posee más dignidad esta humilde chinela de Teresa que los zapatos bien lustrados de esos funcionarios inescrupulosos.




P. Miguel Ángel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                               Río Marañón