martes, 4 de marzo de 2014

UNA BREVE CONVERSACION CON LA HIDROVIA AL FONDO



Para Tami

“Para entender lo que está pasando, es necesario tomar al pie de la letra la idea de Walter Benjamin, según el cual el capitalismo es, realmente, una religión, y la más feroz, implacable e irracional religión que jamás existió, porque no conoce ni redención ni tregua. Ella celebra un culto ininterrupto cuya liturgia es el trabajo y cuyo objeto es el dinero. Dios no murió, se tornó Dinero. El Banco –con sus funcionarios grises y especialistas– asumió el lugar de la Iglesia y de sus sacerdotes y, gobernando el crédito (incluso el crédito de los Estados, que dócilmente abdicaron de su soberanía), manipula y administra la fe –la escasa, incierta confianza– que nuestro tiempo todavía trae consigo. Además de eso, al hecho de que el capitalismo sea hoy una religión, nada lo muestra mejor que el título de un gran diario nacional (italiano) de hace algunos días atrás: “salvar el euro a cualquier precio”. Así es, “salvar” es un término religioso, pero ¿qué significa “a cualquier precio”? ¿Hasta el precio de “sacrificar” vidas humanas? Sólo en una perspectiva religiosa (o mejor, pseudo-religiosa) pueden ser hechas afirmaciones tan evidentemente absurdas e inhumanas”.
Entrevista con Giorgio AGAMBEN, Dios no murió, se transformó en dinero.

El Estado peruano ha desarrollado las “bases del concurso y el cuarto proyecto de contrato publicados” sobre la Hidrovía Amazónica, uno de cuyos ramales transcurre por el río Marañón. De momento no se ha consultado a los pueblos indígenas afectados. Habrá que esperar que el poder judicial admita a trámite una demanda constitucional interpuesta por este asunto y dirima después sobre la misma. Por mientras, funcionarios del Estado mantienen conversaciones, a diverso nivel, con la organización indígena ACODECOSPAT por este asunto, aunque dejando claro que el poder judicial se pronuncie sobre el derecho de consulta. Lo cierto es que el 5 de mayo de 2014 Proinversión adjudicará el proyecto Hidrovía Amazónica, con una inversión aproximada de US $ 74 millones y un plazo de concesión de 20 años. Así están las cosas.

Los indígenas se oponen al desarrollo, se escucha de vez en cuando. No están en los tiempos actuales, viven atrasados. Bueno, dicen de Albert Einstein que de joven tenía bastante dificultad de aprendizaje. Eso le llevó a jugar mucho tiempo con la misma pelota, cuando ya sus compañeros estaban en otra. Este “síndrome de Einstein” apela al tiempo, dedicar tiempo a las cosas, no apresurarse. Esto lo hace “inactual”. Pero es precisamente esta “inactualidad” la que proporcionó un genio de la talla de Einstein. Paciencia. Da la impresión que en esto de la hidrovía se corre demasiado, sin paciencia con los indígenas, ni con la naturaleza. Es esta “inactualidad” la que nos sirve para aclarar que las prisas no acarrean ningún avance. Lo que puede ser visto como un retroceso, ni avanzan, ni quieren avanzar, puede ser considerado como un gran salto. Ya sabemos que el capital tiene prisa, pero hay deudas históricas que pagar y posibilidades de un desarrollo “otro”. El manejo del tiempo en este asunto, como en todos, es fundamental. Los tiempos del capital no son los tiempos de los indígenas y no percibir esta asimetría nos llevará a imponer una visión sobre la otra. Y está claro: el capital quiere imponerse, como nueva religión.

Un segundo concepto clave que queremos aportar hoy es el “sufrimiento”. Preguntar quién sufre es una pregunta religiosa. Cómo acompañar a los que sufren. Cómo hacer más liviano el sufrimiento. Cómo hacer todo lo posible por desenmascarar a los que infligen sufrimientos innecesarios, en ocasiones en nombre de esa nueva religión llamada capital, es una tarea primordial para toda teología que se precie. Este tema ha sido acuñado como “memoria passionis”, memoria de la pasión, memoria del sufrimiento. Ante la víctima la única respuesta posible es la curación y, en la medida de lo posible, evitar la causa del sufrimiento. Pero no acaba todo ahí, comienza la inquietante pregunta de Job: ¿por qué? ¿Qué hacer con el ‘sufrimiento acumulado’? ¿Qué hacer con el sufrimiento de los vencidos? ¿Qué hacer con el sufrimiento de ‘los otros’? Los cristianos, por si fuera poco, nos enfrentamos al Misterio: ‘sufrir a Dios’, ‘sufrir delante de Dios’, ‘sufrir en la presencia de Dios’. Esto es diferente del sacrificio del que nos habla Agamben. ¿Cómo explicar este proyecto de Hidrovía Amazónica a las familias cuyos familiares que, no estando ahogados, viven dentro del río? ¿Cómo explicarlo a familiares que se han ahogado sus parientes?


© Parroquia Santa Rita de Castilla 2010.

Un último dato. Dice J. B. Metz que cuando se viene de Baviera (zona tradicionalmente católica alemana) se viene de muy lejos. Recogiendo esta provocación podemos añadir nosotros que viniendo de la vieja Castilla (región del centro de España) se viene de muy lejos, pero cuando se vive con pueblos indígenas amazónicos la distancia es aún mayor: son culturas milenarias. Y es esta “inactualidad” la que nos da que pensar. Desechar lo “inactual” puede echar por la borda al mismo Einstein.

No queremos extendernos más por hoy. Una amiga nos regaló una entrevista de Giorgio AGAMBEN, “porque sé que les gusta”. Y acertó, nos gusta y aprendemos de él. Como reciprocidad señalamos un autor que nos ha influido y del que, en esta ocasión, reseñamos la “inactualidad” y la “memoria passionis”: Juan Bautista METZ, un teólogo que nos da que pensar. No es el único. Si lo traemos a colación es porque tanto Agamben como Metz son especialistas en Walter BENJAMIN, el pensador judío que está detrás de ambos, que cargan con él en su espalda.

Y terminamos con un interrogante en los labios. No se trata de leer a los teóricos europeos para pensar a los pueblos indígenas. Al contrario, se trata de interrogar a los pensadores con las preguntas surgidas del mundo indígena, para retorcerlos (Viveiros de Castro). Pero eso será en otra ocasión.




P. Miguel Angel Cadenas                                           
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  
Río Marañón                                                              

martes, 18 de febrero de 2014

DURA CONTAMINACION EN LA RESERVA NACIONAL PACAYA SAMIRIA

“¿Es que no van a escribir ustedes?” nos preguntaron. Nos ha invadido la pereza, pero ahí vamos. Como saben, por fin, el Estado Peruano ha reconocido la contaminación en el Marañón y en la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Los datos los pueden encontrar en la siguiente dirección: http://servindi.org/actualidad/99810#more-99810. El trabajo de la organización indígena ACODECOSPAT (Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca) ha sido intenso y en algunos momentos delicado, pero ha dado fruto y les felicitamos desde la cercanía, la comprensión y el apoyo que les podemos brindar.

Durante años el Estado peruano ha negado sistemáticamente la contaminación existente. Funcionarios inescrupulosos han querido tapar el sol con un dedo. ¿No tienen ninguna responsabilidad? Quienes afirmaban concienzudamente que la contaminación existía eran ignorados, calumniados, objeto de burlas, tachados de no tener experiencia, de falta de formación profesional (es curioso cómo lo reducían todo a ser “inginiero”)… Todavía recordamos como si no hubieran pasado los años cómo trabajadores de Pluspetrol insultaron a los comuneros de Santa Isabel de Yumbaturo por no querer limpiar el río después de un derrame, como si ellos hubieran sido los responsables. “Son haraganes”, dijeron los “inginieros”. Y cómo no volver a recordar a un antropólogo, que afirmaba taxativamente que el río estaba limpio después de un derrame de más de 5500 barriles de petróleo (según datos de la petrolera), pero se negó rotundamente a tomar agua del río junto con nosotros. Anécdotas hay mil, hasta un millón.


¿Y AHORA QUÉ?

“Estarán contentos, nos dijo otro amigo, por fin, han dicho la verdad”. Pues qué decir, esperemos que sea toda la verdad. Y contentos, lo que se dice contentos…, no lo podemos estar. Nos ha alegrado que reconozcan la contaminación, es un primer paso, pero muy pequeño todavía. Necesitamos avanzar mucho más. ¿Terminarán declarando en “emergencia ambiental” el bajo Marañón? Dada la experiencia de las otras tres cuencas: Pastaza, Corrientes y Tigre, no parece que sirva de mucho.

“Si tuvieran que aportar a una solución, ¿cuál sería su propuesta?” nos han espetado en más de una oportunidad. Nosotros entendemos que son otros los que tienen que resolver, pero podemos aportar nuestra visión. De todas formas nos insisten: “no se escondan, digan lo que ustedes piensan”. Y aunque es una pregunta incómoda no la queremos rehuir. Deseamos que se cierren los pozos petroleros de la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta que no se remedie la situación ambiental. Deseamos que se explique a la población local la grave situación por la que se atraviesa. Deseamos que se construya una propuesta con la población local de alternativas a esta situación. Deseamos que alguien explique porqué durante tantos años se han obviado las evidencias, se han ocultado, más bien. Deseamos que haya un monitorio ambiental permanente por parte del Estado acompañado de las organizaciones indígenas. Deseamos un monitoreo permanente de peces y análisis de cabello y sangre en personas. Hay más deseos, pero ya son suficientes por hoy.

“Pero eso no es viable”, nos han cortado en seco. Bueno, no es cierto. Es viable, muy viable. Es cierto que eso produciría mayor desabastecimiento de hidrocarburos. ¿Y qué? ¿Acaso la población local se ha beneficiado de las regalías que ha cobrado el Estado por esos pozos? Pues ahora nosotros deseamos que se paralice la extracción de hidrocarburos en la Reserva Nacional Pacaya Samiria hasta que se remedien los pasivos ambientales. ¿Es preferible ganar dinero a costa de contaminar impunemente el medio ambiente? No, señores, nosotros no estamos de acuerdo.

“En este contexto, algunos todavía defienden las teorías del ‘derrame’ [chorreo] que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium nº 54).


CUANDO EL AGUA NO ES H2O: A VUELTAS CON LO SAGRADO

Ahora toca explicar de un modo sencillo qué es esto de la contaminación para que la población pueda comprender todos esos datos químicos… de una manera asequible. La tarea es ingente. ¿Hará el Estado algún pequeño esfuerzo por explicarlo? Mucho nos tememos que no. Una reunión en la comunidad nativa de Dos de Mayo, sede de ACODECOSPAT, es muy valiosa y es de agradecer, pero la explicación debería ser comunidad por comunidad, con gente del Estado capacitada. Y, no, no lo harán. Pero tampoco nos parece que sea para aplaudir. Creemos que si no lo hace, como no lo ha hecho en las cuencas del Pastaza, Corrientes y Tigre, comete una falta grave de responsabilidad social.

En el colegio nos enseñaron, y continúan enseñando en los colegios del Marañón, la fórmula química del agua: H2O, como si toda la realidad se redujera a química. Sin embargo, para el pueblo kukama el agua no es cuestión de química. El agua forma parte de su vida diaria. Sus mitos explican la formación de los ríos, el diluvio, las cochas encantadas, las personas que viven dentro del agua… ¿Cómo explicar a una persona que tiene familiares que viven dentro del agua –que no están ahogados, sino que viven dentro– que por una actitud irresponsable, de las diversas empresas petroleras y del Estado peruano que lo ha permitido, el río está contaminado? ¿Cómo explicar a un chamán la contaminación, cuando algunos de los espíritus con los que trabaja, e incluso alguno de sus hijos, vive dentro del agua? Que quede claro, esto que estamos sugiriendo no es otra cosa que religión indígena kukama. Por eso merece un fuerte respeto.

Pero no nos centremos en el agua. Habría que tomar toda el agua del Marañón para contaminarse. ¿Y el pescado? Bueno, pues ya saben eso de la cadena trófica. Hay peje que se alimenta del plancton, fuertemente contaminado, que a su vez es comido por otros peces que acumulan su propia contaminación más la del pez que ha comido con el plancton que ha ingerido… ¿Y se comen todo eso? Pues claro, otra solución es hambrear. Pero en el Marañón tenemos la mala costumbre de comer al menos dos veces al día. La dieta es a base de pescado, rico pescado, pero fuertemente contaminado.

Y para terminar recordamos otra página de Internet donde se hace referencia a la campaña impúdica de Pluspetrol para limpiar su imagen, puesto que la situación es realmente delicada, por no utilizar adjetivos como caótica o cínica: http://servindi.org/actualidad/97677#more-97677




Como se puede comprobar también utilizan el cristianismo para limpiar una imagen por demás sucia. Como si el Señor de los Milagros no estuviera del lado de los que sufren, de los indígenas. Eso de la energía no le pega nada bien al Señor de los Milagros, suena más bien a religión tipo new age. Ha sido en los últimos tiempos, cuando ya se veía que el Estado peruano iba a reconocer la contaminación existente, que han sentido ‘devoción’ por el Señor de los Milagros. ¿No les parece una coincidencia curiosa? En lugar de una campaña de imagen, en las calles de Iquitos, necesitamos transparencia y un trabajo más acorde con la dignidad humana y los derechos de los pueblos indígenas.


P. Miguel Angel Cadenas
P. Manolo Berjón                              
Parroquia Santa Rita de Castilla                       

Río Marañón                                                   

lunes, 18 de noviembre de 2013

TANGARANA



“DAÑOS COLATERALES ” de la
Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS) I

El 2 de junio de 1940 se declara Zona Reservada el área fluvial del río Pacaya desde 500 metros antes de la boca de la cocha del Yanayacu hasta el paraje denominado Zancudo, situado en el cauce del mismo río para la crianza del paiche (Arapaima gigas). El 23 de octubre de 1944 se amplía la Zona Reservada para incluir el sistema hidrográfico de los ríos Pacaya y Samiria. El 10 de octubre de 1968 se decretó el establecimiento de una Reserva Nacional para la conservación integral de los recursos naturales. El 4 de febrero de 1982 se decretó la Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS) con una extensión de 2.080.000 has.

La gestación de este “paradigma ambiental” viene de la mano con la finalización del segundo boom cauchero en la RNPS. La palabra caucho nos debe provocar, cuando menos, un escozor. El solo recuerdo del sistema de habilitación esclavista en el que se enclavó, generando sufrimientos inhumanos en miles de personas, irrita la piel y las entrañas. En este caso particular, fundamentalmente, del pueblo kukama, pero también de otros ciudadanos del departamento de San Martín atraídos por este boom cauchero.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, pescador en la comunidad de Tangarana

TANGARANA

Tangarana es una comunidad kukama situada en el distrito de Parinari, provincia de Loreto, área de amortiguamiento de la RNPS, por utilizar la terminología del Estado y ubicarnos “en el mapa”. A comienzos de 2013 llegan a un acuerdo con un maderero para vender algunos árboles. El precio es irrisorio: S/. 40.00 por árbol de capinurí (Clarisa nitida; Maquira coriacea) en la comunidad, que en Iquitos adquiere un valor aproximado de S/. 450.00. Esto levantó un asunto que vienen arrastrando por años.

Tangarana es la comunidad limítrofe con Santa Rita de Castilla (SRC) al oeste, surcando el Marañón, vamos. SRC es la sede de facto de las instituciones del Estado: Municipalidad, Centro de Salud, colegio de secundaria, Policía Nacional del Perú, Gobernación, Juez de Paz, Coordinación de Educación. Y Parroquia, que está en el origen del pueblo, pero que no pertenece al Estado. La combinación de estos elementos ha fraguado el mayor núcleo poblacional del distrito de Parinari (la comunidad nativa de Parinari continúa siendo la capital del distrito homónimo). Lo cierto es que gran parte del presupuesto municipal (cuando no se lo roban) queda en SRC. Unido a las demás instituciones hace del pueblo el enclave principal del distrito. La historia reciente de SRC indica que en los últimos 50 años le ha dado barranco[1] en 6 ocasiones, teniendo que trasladar el pueblo a una nueva ubicación, cada vez más arriba (río arriba), estrechando los límites de la comunidad de Tangarana.

Tangarana se fundó como comunidad en 1972. Previamente ya existían algunos vivientes y otros fueron expulsados de la RNPS (algunos invitados a salir y los remolones con el ejército y la policía, como si de delincuentes se tratara, abandonando sus chanchos y otras pertenencias). En la visita de 1972 del P. Agustín Alcalá Fernández eligieron autoridades y les ayudó en la creación del colegio de primaria. Hasta entonces los niños de Tangarana asistían al colegio de SRC, una distancia no despreciable en canoa. Además los adultos tenían que trabajar en las obras comunales en SRC, a pesar de vivir en el anexo que posteriormente tomó el nombre de Tangarana, por la cantidad de árboles de esta especie (Triplaris surinamensis var. chamissoana) que había en el lugar. En 1973 comienza a funcionar el colegio de Tangarana como un anexo a SRC. En 1974 lo hace como anexo a Unión y en 1975 se crea el colegio de Tangarana.

El crecimiento de SRC y los continuos barrancos han provocado la invasión de las tierras de Tangarana. Todo era normal, hasta que aparece el tema de la madera y una antena telefónica que se está construyendo en SRC (por aquello de abastecer con línea de banda ancha a Iquitos, que ya de paso nos favorece, aunque no hayan pensado en el río, otro efecto colateral, este positivo). El pago de la compañía de teléfonos por la ubicación en la antena, a quién corresponde: ¿a SRC o a Tangarana?

Las chacras de los moradores de SRC invaden el territorio de la comunidad de Tangarana. ¿Y los aguajales? En una época donde la monetarización se está haciendo imprescindible, el territorio (aguajales) se convierte en la despensa donde extraer la remuneración económica que permita solventar los gastos diarios.



© Parroquia Santa Rita de Castilla 2005, barranco

¿Es la titulación de la comunidad de Tangarana una solución? A corto plazo les aseguraría el territorio. A  medio plazo es inviable: en cuanto el barranco afecte a alguna comunidad, sean ellos sean los vecinos, el territorio se reconfigura y con límites muy precisos aumentan las tensiones en lugar de disminuirlas. Un ejemplo: si SRC está invadiendo la comunidad de Tangarana, Shapajilla invadió SRC, por el mismo problema: el barranco. “Lotizar” el territorio, titular comunidad por comunidad pequeños territorios va contra la lógica del río, genera conflictos innecesarios y desconoce las nociones indígenas. Para hacer justicia habría que titular el territorio integral del pueblo kukama-kukamiria, nada de titular comunidad por comunidad. A quienes les produzca urticaria la propuesta podrían pensar por un segundo “el bien” que le hace a la RNPS los pozos petroleros en su interior y no parecen estar muy por la labor de cuestionar tamaño despropósito con el fuerte impacto ambiental que está causando.

Un ejemplo más, para concluir: María, nombre ficticio, murió el 2011 en SRC. El diagnóstico: “brujería”. La “otra situación real” era que tenía su chacra en la comunidad nativa de Santa Clara. Una autoridad de esta comunidad la hostigaba para que abandonara su chacra. Ella no hizo caso. Esta autoridad entregó el territorio de la chacra de María a un médico (chamán) de Leoncio Prado. El médico quiso posesionarse de su nueva chacra y María no aceptó. Le escucharon en la vecina comunidad de Shapajilla al médico comentar que tal mujer “se las va a ver conmigo”. Al poco tiempo murió María aquejada por una afección pulmonar fruto de una tuberculosis largamente padecida. Poco antes de morir María insistía a su marido: “tráelo acá a ese hombre [el médico que le embrujó] a que me cure aquí, y si no quiere venir, mátalo, aunque vayas a la cárcel”.


Postdata 1: en el pueblo se rumorea que la Municipalidad está en conversaciones con el Ministerio de Agricultura para que abran una oficina en SRC [nosotros pensamos que es justo al revés: presión del Ministerio de Agricultura para “ordenar” el territorio]. Y como en el Municipio no se enteran de lo que hay detrás, aceptan gustosos, por aquello del “desarrollo” (?). Si no entienden los procesos de territorios, ¿generarán más dificultades? No nos queda ninguna duda. Titular comunidades dejando intocada la RNPS obliga a vivir en un espacio reducido que redundará en mayores problemas. Parte de la solución pasa por utilizar la RNPS, territorio ancestral del pueblo kukama, como su territorio actual. La idea de “vaciar” un territorio para cuidarlo es, cuando menos, cuestionable. Pero además no es practicado en toda la RNPS. En la cuenca del Yanayacu-Pucate (RNPS) hay comunidades asentadas. ¿Por qué no se ha permitido en las cuencas del Pacaya y el Samiria? ¿Cuidar implica desplazar a la población indígena? De nuevo insistimos en la titulación integral del territorio del pueblo kukama-kukamaria.

© Parroquia Santa Rita de Castilla 2004, Santa Rita de Castilla, barranco

Postdata 2: En el libro de los Jueces los israelitas describen a los cananeos como “otros”, “diferentes”. Posteriormente ocupan ese lugar arameos, moabitas, amalecitas, madianitas, amonitas y filisteos. Los necesitan como un extraño contra el cual Israel configurar su identidad. El territorio juega un rol preponderante: Israel invade territorios de otros pueblos. Pero el modelo geográfico de límites claros no sirve, las fronteras en Jueces son porosas, al igual que los límites identitarios.

Los israelitas en Jueces son superiores moral y religiosamente, pero no tanto. En ocasiones aparecen israelitas cometiendo infamias, conduciéndose como achacan a sus enemigos (Jue 19, 23-24). Existen personas con una identidad no clara, o más bien ambigua: Caleb, Otoniel, Acsá, Sangar y Dalila, entre otros. Militarmente Israel es inferior. Y no faltan personajes híbridos que encarnan a la vez el Yo y el Otro.

Las mujeres también son un “otro” frente a la masculinidad de Israel. La suma de patriarcado e imperialismo da a luz a la brutalidad. Los hombres de Israel sacrifican a la hija de Jefté (Jue 11, 29-40), matan a la concubina (Jue 19) y violan a las hijas de Israel: las vírgenes de Yabés de Galaad y las muchachas de Siló (Jue 21). Sometiendo a las mujeres, Israel recupera su masculinidad (e identidad) que habían perdido al ser dominados por otros hombres e imperios. Si esto sucede con las mujeres propias no es más halagüeño lo que sucede con las mujeres de “los otros” que provocan infidelidad por seguir a dioses extraños. En Jue 3, 6 los israelitas se casan con las mujeres de los otros y sirven a dioses ajenos, pese ser conductas condenadas para un israelita. Vamos que no es muy ejemplarizante que digamos, como la vida misma. Y ahí radica su interés para escudriñar también en estos tiempos la(s) presencia(s) de Dios en nuestras vidas.

II

San José de Samiria está ubicada en el distrito de Parinari, provincia de Loreto, en la Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS), en el tramo final del río Samiria. Actualmente tiene 447 habitantes, una de las comunidades más pobladas del distrito de Parinari. Está conformada por familias que han bajado del departamento de San Martín y algunas familias kukama, que se han ido mezclando con el paso de los años. Se fundó el 19 de marzo de 1924 con la familia Apagüeño, provenientes de Chazuta, mas algunas familias que había en la zona. Desde comienzos de los años 90 se integró en AIDECOS (Asociación Indígena de Desarrollo y Conservación del Samiria). Todos conversan en castellano, pero la lengua indígena más hablada es el quechua sanmartinense. San José de Samiria ha sido una comunidad que ha tenido directivos en AIDECOS y ORPIO (Organización Regional Pueblos Indígenas del Oriente, base regional de AIDESEP), lo cual no impide que siempre haya tensiones por no querer “ser indios” y “no ser kukama”. Estos debates se han producido sobre todo en torno a la escuela y la educación intercultural bilingüe.

En San José de Samiria se encuentra el sitio arqueológico El Zapotal, cercano a la laguna de Yarinacocha relacionado con los Omagua del s. XVI. En él se han encontrado áreas diferenciadas para vivienda y cementerio. Se han hallado piruros para el hilado, vasijas con restos humanos a modo de sepulturas y material lítico. El uso de urnas funerarias, en este sitio, es posterior a los enterramientos sin vasijas. Los cantos rodados hablan de los circuitos comerciales con otras áreas que intercambiaban, tal vez, por cerámica y textiles.

La comunidad está segmentada, como mandan los cánones. Hay tres iglesias: “Dios es amor”, “Jesús es mi refugio” y la iglesia católica. Las dos primeras son pentecostales, pero en ocasiones pelean como “verdaderos enemigos”. Es fácil comprender que las alianzas no son eternas y la estabilidad no es un valor codiciado ni apreciado.

Las autoridades dependen de las “sangres”: apellidos. Aupar una autoridad depende del consenso. Son muchas las variables. Los chismes y decires van configurando la comunidad. En el día a día se va viendo el desgaste de las autoridades o su consolidación, dependiendo de los acontecimientos y los chismes. Las alianzas con instituciones y personas ajenas a la comunidad, especialmente en el distrito, provincia o en la ciudad son fundamentales para reforzar o debilitar una posición.

La circulación de dinero en las comunidades se va intensificando año tras año. Sólo hay que observar las cajas de gaseosa y cerveza que se bajan de los botes y lanchas para las comunidades, o contar las botellas de plástico que pueden navegar, cual náufragos, por el río cualquier día. Los jóvenes se están marchando a Lima en busca de un sueldo puesto que en la zona no existen remuneraciones. La extracción de recursos naturales: madera, aguaje… generan algunos ingresos. La agricultura, ya sabemos, no da nada más que para comer. Y con la pesca se va viviendo, pero nada más. El cuidado del medio ambiente no es una preocupación. “Diosito lo ha puesto ahí y nadie debe mezquinarlo”. Pero los recursos se van acabando.

 © Parroquia Santa Rita de Castilla 2013, algunos integrantes del Comité

En noviembre de 2009 surge un “Comité de manejo de recursos naturales” en la comunidad conformado por 77 personas para cuidar 4 cochas: Cuycuyute, Carococha, Yarina y Salva. Desde el 2010 se produce un proceso de erosión, normal en estos casos, que va provocando la retirada de algunas personas. El abandono se debe, entre otras razones, al tiempo que se demora en cuidar para que se puedan servir. Este diferir las apetencias provoca que la gente se retire, puesto que el tiempo dedicado a cuidar es tiempo que no puedo utilizar para solventar las muchas necesidades primarias que hay que atender. Diferir la gratificación es un problema de difícil solución. Para setiembre de 2013 sólo quedan 17 personas en el Comité, cuidando únicamente dos cochas: Cuycuyute y Carococha. Las otras dos cochas han ido entregando a la comunidad para que se puedan servir en diversos momentos de este proceso. En realidad las han depredado.

Las autoridades van cambiando en la comunidad. El 2010-2012 estaban ocupando cargos en la comunidad personas vinculadas con el Comité. Pese a las dificultades existentes, tenían fuerza suficiente. A comienzos de 2013 en una asamblea comunal se produce un cambio de autoridades. Quienes van a ocupar ahora los cargos son personas ajenas al Comité que ve con malos ojos que “mezquinen” los recursos existentes, fruto ya de 4 años de cuidado. Mezquinar es el peor pecado que se puede cometer en poblaciones indígenas. El disfrute de los bienes por parte de todos los comuneros forma parte de la redistribución y hace honor a la igualdad radical. Equidad que se está quebrando poco a poco, pero que tiene en la brujería y la envidia dos poderosas herramientas redistributivas.

Las nuevas autoridades quieren anular el Comité. Las peleas son muy duras. La RNPS ha retirado su apoyo al Comité y la radiofonía que les había prestado para que estuvieran comunicados. Por el medio ha habido extracción de madera ilegal y la expulsión de guardaparques de las cochas que estaba manejando el Comité por los partidarios del presidente comunal, con palabras altisonantes y otras medidas de fuerza que dejamos a su imaginación. Digamos que la RNPS se retira y queda en manos de la comunidad. Por un lado el grupo de manejo, por el otro las autoridades de la comunidad: “que peleen entre ellos”.

Adobando el guiso se aproxima la festividad de Santa Rosa de Lima, patrona de la Policía Nacional del Perú (PNP). Y claro, hay que celebrarlo. Así que la PNP solicita a las autoridades de San José del Samiria un paiche, como colaboración. Las autoridades aceptan. ¿Saben dónde han ido a pescar? Claro, a Cuycuyute, la cocha que está manejando el Comité, sin haberles solicitado permiso. Sobre la PNP, ¡qué les vamos a decir que no se intuya!

En el fondo lo que hay es madera: lupuna, capinurí, cumala, copahiba, canela moena. Es sintomático, uno esperaría (¡ay, ingenuos!) maderas de primera línea: caoba, cedro. Pero solo quedan maderas de menor calidad, ¿hasta cuando?

© Parroquia Santa Rita de Castilla 2013

Recogemos algunas frases de la conversación mantenida. Lo haremos en dos partes. En una primera nos fijaremos en la situación que se ha creado al interior de la comunidad y en la segunda, lo que piensan los integrantes del Comité que estuvieron en la reunión sobre la RNPS y el SERNANP. Nos parece conveniente tomar en serio el sentir de la gente puesto que es la posibilidad de entender los conflictos. Damos por supuesto que el conflicto es una de las formas de organizarse en sociedad, no necesariamente es negativo, aunque puede señalar límites de sufrimiento que podrían rebasar el umbral permitido y desencadenar una oleada de violencia.

La peor acusación que se puede hacer en pueblos indígenas, la que más duele: “nos dicen que somos ambiciosos y les mezquinamos que pesquen, saquen aguaje y chonta”. Unimos a esto que los recursos son para servicio de todos “porque Diosito los puso ahí para servirnos todos”. “Tienen cochas para cuidar, pero no quieren”. Tradicionalmente no existe noción de cuidar la naturaleza. Si se ha organizado un Comité ha sido por la falta de recursos. En el sustrato permanece la idea que con el agotamiento de los recursos se “voltea el mundo” y comienza de nuevo otro mundo. Sustentando esta idea subyace que el agotamiento es provocado por mal comportamiento humano. La frase: “esto se solucionaría si la comunidad se organiza, pero el Presidente Comunal no quiere”, da por supuesto que hay que organizarse para cuidar y eso no lo admite toda la población, ni de lejos. “Todo el problema es por madera”, resumen en una frase lapidaria como un latigazo. Notemos que lo que los madereros (ilegales, por cierto) pagan en las comunidades por la madera es irrisorio. Y detrás está todo un sistema que necesita dinero a costa de recursos naturales.

“Los que han salido del Comité son los que más nos están haciendo la contra”. Personas que han trabajado al principio y no se han beneficiado porque han salido antes de que se produjeran los recursos están resentidos por la posibilidad que han abandonado y prefieren eliminar cuanto antes al Comité. Una comunidad dividida, con peleas al interior de la misma en torno a los recursos naturales, no es el ideal que debemos pretender.

“El presidente comunal dice que el Comité no le deja trabajar”. Hay diferentes pareceres en la comunidad y no se llegan a poner de acuerdo. Los consensos son difíciles, pero hasta que no se alcanzan por unanimidad no son respetados. Por mientras las alianzas son muy débiles y pueden cambiar en cualquier momento.

Y lo más grave de todo, aquello que tensa la cuerda hasta límites insospechados: “ya no nos llaman en el padrón de moradores, ya no nos llaman en lista para los trabajos comunales”. “El presidente comunal dice que no nos van a firmar documentos para el Programa Juntos porque no le dejamos trabajar”. Una comunidad grande como San José de Samiria “puede estar” al borde de la ruptura; “puede estar” no significa que lo esté o que llegue a cumplirse; “puede estar”. Las comunidades grandes presionan mucho sobre los recursos naturales. En este sentido las comunidades pequeñas defienden mejor el territorio y los niveles de tensión son más manejables (entre otras razones por el tema de “las sangres”: los jefes de familia “pueden” poner más orden; “pueden” no significa que lo hagan). La división de la comunidad, si se llegara a producir, perjudicaría el número de alumnos del colegio, con lo cual perderían profesores y empeoraría, si todavía cabe, aún más el sistema “instructivo”. Dejamos para una segunda parte lo que dicho Comité piensa de la RNPS y el SERNANP.

Las autoridades distritales (alcalde, gobernador, juez de paz, policía) han sido llamadas hace tiempo para ver esta situación. No han podido resolver. La fiscalía de Nauta también ha venido, tampoco hay solución. Nuestra visita se enmarca en la programación a la comunidad cristiana de San José de Samiria. Al finalizar nuestras reuniones nos llevaron a la cocha donde nos estaban esperando el resto de participantes del Comité que no asistieron a la comunidad cristiana. Nosotros no podemos dar solución, pero señalamos que el problema es mucho más grande de lo que parecen ver (más bien oscurecer) las autoridades.

La reunión tuvo lugar en Cuycuyute, estaban presentes 10 adultos y un niño de unos 10 años. Tres de ellos son católicos y los 7 restantes de la iglesia “Jesús es mi refugio”. La reunión con la Parroquia tuvo su origen en una petición de los miembros del Comité pentecostales, que querían “escuchar a los párrocos”. “Ellos nos pueden ayudar con lo que saben, pero en religión no saben nada”. La iglesia “Dios es amor” defiende al presidente comunal. Los católicos están divididos: algunos defienden al Comité y otros al presidente comunal. Las alianzas, repetimos, son lábiles y se renegocian constantemente.

En el Puesto de Vigilancia 1 (PV1) del río Samiria el 5 de octubre de 1998 asesinaron a dos biólogos y un guardaparques. Un crimen execrable que no se debe repetir en ninguna circunstancia. La violencia, en cambio, no está conjurada. Sólo que ahora son los miembros de las mismas comunidades, como queda demostrado en el caso de San José del Samiria, quienes combaten entre sí.



© Parroquia Santa Rita de Castilla,
Niña de San José de Samiria 2004
III


Esta es la segunda parte de la reunión mantenida en la cocha de Cuycuyete, en setiembre 2013, con parte del “Comité de manejo de recursos naturales” de San José de Samiria. En esta oportunidad nos centraremos brevemente en lo comentado en aquella reunión sobre la RNPS y el SERNANP (Servicio Nacional de Areas Naturales Protegidas).

Escuchar a la población local, además de ser un acto humano necesario, nos da oportunidad de pensar de otra manera, desde su punto de vista, vislumbrar los sentimientos y buscar soluciones a situaciones de injusticia. Ya Pablo VI decía aquello de “si quieres la paz, defiende la justicia”.

Pasemos de frente a reseñar algunas de las frases escuchadas: “El SERNANP  se está lucrando con nuestros recursos”. “A nosotros deberían darnos nuestra mensualidad porque cuidamos mejor que los guardaparques”. Los grupos de manejo están bien, pero si ellos hacen su trabajo, ¿no deberían recibir algún tipo de compensación al respecto? Esta inequidad de sentir que ellos trabajan y otros se lucran con su trabajo es fruto de una asimetría que se debe corregir. De no ser así es una fuente de tensiones permanente. Y es mejor prevenir que curar.

“Nosotros chocamos con la gente y ellos [trabajadores del SERNANP] están cobrando su dinero”. En esta otra frase ya no solo se intuye la injusticia por el trabajo realizado, en la primera parte se hace referencia al “choque”. Esta sensación de confrontación no es inventada, ni fruto de la diversión. Es un choque real con su propia gente. Si las alianzas son efímeras y cambiantes, estos choques reconfiguran permanentemente las relaciones. Alimentándose de estos choques está la brujería. Es más fácil que en el proceso de una enfermedad, o la muerte, sea acusado de brujo aquella persona con la que has mantenido un conflicto. La violencia en pueblos indígenas no siempre es romper a palos la cabeza del contrario, en ocasiones se vehicula por la brujería, y el resultado es la enfermedad o la muerte. Las consecuencias son igual o más dañinas que los palos.


© Parroquia Santa Rita de Castilla 2013, criadero de taricaya en Cuycuyute.


Continúan las quejas: “No podemos sacar recursos porque no tenemos Plan de Manejo, pero los que no están cuidando extraen y no les denuncian”. La burocracia era un pilar de la Modernidad, pero ni los pueblos indígenas ni la (post-, trans-, Modernidad) aceptan este utilaje propio de otras épocas. ¿No se pueden encontrar otros medios más rápidos y eficaces? ¿Se imaginan ustedes a Bill Gates… haciendo papeles para cada idea que tiene? Resulta que el Estado disminuye la burocracia con los grandes (si no se van a otros mercados) y para su población aumentan los trámites. Amén de suponer una carga para quienes cuidan, dando la sensación de que es mejor depredar que cuidar legalmente (papeles, papeles, papeles…).

Una frase como la siguiente desnuda por completo lo que hay por detrás: “mientras a ustedes [al Comité] no les demos una orden de desalojo, no se muevan de ahí”, les dice un funcionario del SERNAMP, tan amigablemente. Es decir, “no se muevan de ahí”, cuiden, lo están haciendo bonito, pero si hay problemas (violencia) nosotros [SERNANP] no estamos. Nos evaporamos, pero ustedes continúen ahí. Hace falta tragaderas para soltar una perla de ese calibre. Seguramente se hace sin pensar, pero precisamente por eso las aporías y los gazapos dejan entrever mucho mejor el trasfondo.

“No estamos depredando, sino protegiendo”. Esta frase va acompañada de poder servirse del fruto de su trabajo. La sensación que acarrean, como hemos visto anteriormente, es que no es así. Trabajan, protegen, cuidan… pero no se ve los resultados, es más se tienen que enfrentar a sus propios comuneros. Este cuidado, esta no depredación, es lo que ellos sienten que no es compensada.

Y para concluir: “Nos sentimos solos con nuestro trabajo”. Podríamos utilizar el término abandonados, aunque no se pronunció en la conversación. Estamos cuidando, estamos en peligro por cuidar nuestros recursos con comuneros de nuestra misma comunidad y no tenemos ningún tipo de respaldo. Esta sensación de abandono, de soledad, de no importar lo que ellos hacen y son es el origen de una gran frustración. Y la frustración…


© Parroquia Santa Rita de Castilla 2004, puerta de casa en San José de Samiria.


IV


Santa Clara es una pequeña comunidad nativa kukama situada en el distrito de Parinari, provincia de Loreto, asentada en el río Marañón, a espaldas del río Samiria. Celebran como su fecha de fundación el 17 de diciembre de 1978. Son familias provenientes de las comunidades al interior del río Samiria, cuando “han sido invitados a salir de la Reserva”, antes de que entrara la policía y el ejército para desalojar “a los que no supieron hacer caso”. En la actualidad cuenta con 93 habitantes.

Por ser una comunidad pequeña la defensa de su territorio no es sencilla. Con la vecina comunidad de Mundial llegaron a un acuerdo por el que ambas se comprometieron a respetar a las personas que tienen chacra en la comunidad colindante, pero han tomado la decisión que en los próximos años cada comunero hará chacra en su propio territorio. Tienen que soportar que algunos vecinos de Santa Rita de Castilla (SRC) mantengan chacra en su comunidad y no es tan fácil desalojarlos puesto que en SRC hace tiempo que no hay terreno para hacer chacra, teniendo que invadir el territorio de las comunidades vecinas.

Los límites de Santa Clara lindan con Nueva Arica, San Martín del Tipishca y Mundial, con raya de por medio en un plano. El resto del territorio lo marca el río, como frontera natural. Santa Clara en los últimos años ha tenido que reubicarse en varias oportunidades por motivo del barranco, en estos momentos existe una gran playa, en tiempos de vaciante, que les hace difícil el acceso al agua en periodo estival.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, comuneros de Santa Clara llegando de la chacra, 2010.


La vecina comunidad nativa de Leoncio Prado es casi cinco veces más grande, 440 habitantes. En ella están asentados algunos comerciantes importantes en la zona. Posee Posta Médica y colegio de secundaria. También en los últimos años han tenido que lidiar con el barranco. Como Leoncio Prado comparte isla con la comunidad nativa de Fortuna y el barranco ha ido comiendo la isla, se han ido quedando sin territorio. Lo curioso del asunto es que el río Marañón ha comido parte de Leoncio Prado y ha dejado barro en el área contigua a Santa Clara, con un caño de por medio: caño que conecta el Marañón con el Samiria.

En noviembre 2012 los comuneros de Leoncio Prado se comprometieron a pagar S/. 30.00 ($US 10 aprox.) después de la cosecha por sembrar en el territorio de Santa Clara. Así consta en el libro de actas de esta última comunidad. Tácitamente están reconociendo el derecho de Santa Clara sobre ese barreal. Pero de los 18 comuneros de Leoncio Prado involucrados en esta situación tan solo 3 han cancelado su deuda del 2012, el 2013 nadie ha cancelado todavía. Se presume que no lo harán. Lógicamente los comuneros de Santa Clara están molestos y han invitado a una reunión en su comunidad a los comuneros de Leoncio Prado con las autoridades distritales de SRC. Reunión a la que no han asistido.

Los comuneros de Leoncio Prado involucrados en esta situación dicen haber consultado a los funcionarios del SERNANP (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas) si tienen obligación de pagar esa cuota. Dichos funcionarios les han comunicado que el territorio es del Estado y, por tanto, no les deben cobrar. El involucramiento de funcionarios del SERNANP en la disputa desbarata los acuerdos. ¿Puede el SERNANP inmiscuirse en asuntos de las comunidades nativas? Por si fuera necesario, recordamos que los derechos del pueblo kukama sobre su territorio es muy anterior a la creación de la RNPS, con varios cientos de años de por medio. Por aquello del “derecho consuetudinario” los acuerdos entre comunidades son leyes para ellos que deben ser respetadas, para instrucción del SERNANP.

Los problemas de límites en las comunidades está siendo un asunto nuevo. Antes también existía, pero no parecía importar mucho, era más bien un asunto individual o familiar. Ahora son las comunidades las involucradas. Por citar algunos casos en disputa: Lisboa y Libertad del Choroyacu, San Juan de Lagunillas y Santa Isabel de Yumbaturo, San Miguel y San José de Samiria, Leoncio Prado y Fortuna, Rocafuerte y San Roque, Rocafuerte y Ollanta (límite entre distritos), Concordia y Puerto Lima, Concordia y Berlín, San José de Saramuro y California, Maypuco y San Antonio, Nueva Alianza y Chanchamayo. Por citar unos pocos casos nada más. Las comunidades pertenecen a los distritos de Nauta, Parinari y Urarinas, provincia de Loreto. Algunas de ellas están dentro de la RNPS y la mayoría en su área de amortiguamiento.

Detrás de todo esto suele haber disputas en torno a la madera: capinurí, lupuna… En situaciones de empobrecimiento, por deseo de adquirir nuevos bienes de consumo, que no soporta el ecosistema, el nivel de agresividad está aumentando en torno al territorio. A esto podemos añadir que en lugares como SRC se importan pollos de Yurimaguas, muchos días no hay nada que comer y las familias prefieren comprar menudencias de pollo, sólo unos pocos pueden comer la carne. De igual manera, en pocos años se ha ido viendo cómo se incrementa la venta de huevos en las tiendas.

¿Titular comunidades? La comunidad nativa de Bello Horizonte, distrito de Nauta, provincia de Loreto, posee título de propiedad, pero al caprichoso Marañón no le importó comérsela. Poseen el papel, el territorio está en medio del río. Han tenido que solicitar un espacio en la comunidad nativa de Lisboa para poder hacer su caserío. La titulación de comunidades, con GPS de por medio, lejos de disminuir las tensiones, las aumentará, al tiempo. Es una locura establecer límites fijos, pequeñitos, demarcados por GPS, en un “territorio móvil(-volatil)”, por el barranco. Si le unimos la urgencia de conseguir dinero para sobrevivir, que presiona sobre los recursos, conllevará una defensa más violenta del espacio entre comunidades. Dicho sea de paso, las comunidades poseen relaciones de sangre, matrimoniales, de compadrazgo, entre otros. Insistimos machaconamente: hay que titular grandes espacios, el territorio ancestral del pueblo kukama, su territorio integral (o al menos varios “territorios intregrales kukama”: la RNPS, el Nanay…, sin dejar por eso de pensar en los kukama de las ciudades).

Regresando a Santa Clara. Los comuneros de Leoncio Prado afirman: “no me vas a cobrar por utilizar mi patio”. Lo que anteriormente fue el patio de su casa se lo comió el Marañón. A medida que el apetito del río le obligaba a tragar más tierra de la comunidad de Leoncio Prado fue depositando barro en Santa Clara. Barreal que ahora reclaman como “mi patio”. Santa Clara, con buen criterio, avala su petición con un acuerdo firmado en libro de actas. Y las actas firmadas libremente se convierten en leyes en las comunidades nativas, leyes que deben ser respetadas. Mientras la RNPS mantenga una política de no asentamiento de comunidades al interior de la misma, no tendrá solución este complejo problema que puede reventar en forma de brujería, entre otros posibles estallidos. Una válvula de escape, con gran sufrimiento para las familias indígenas, es la migración en busca de un trabajo, habitualmente mal remunerado, en Lima o en ciudades costeras, siguiendo el despegue económico peruano.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012. Baño en la comunidad de Santa Clara, perteneciente al proyecto de agua y desagüe. Lo primero que se ve llegando a la comunidad, no son las casas, son los baños. El arquitecto que los diseñó merece un premio: se hace acreedor de una gorra para tapar su mollera. Los tubos, por cierto, están malogrados desde el primer día, no hay desnivel.


Posdata: La reunión convocada por la comunidad de Santa Clara se llevó a cabo el 16 de octubre de 2013. Como queda indicado, sólo asistieron a la convocatoria los miembros del equipo parroquial. Seguramente las autoridades de SRC no quieren indisponerse con la comunidad de Leoncio Prado, casi cinco veces más grande. Y los comuneros de Leoncio Prado, estimulados por los consejos de funcionarios del SERNANP, sintieron la fuerza necesaria para obviar la plasmación de su firma en el libro de actas de la comunidad de Santa Clara, que ya no piensan cumplir. Como anécdota: al día siguiente, 17 de octubre de 2013, se jugó un partido de fútbol entre muchachos de ambas comunidades, en Leoncio Prado. Un joven de Santa Clara tuvo que ser evacuado a Iquitos por rotura de hueso. No conviene precipitarse en sacar conclusiones, la anécdota está traída para ver la relación entre comunidades vecinas.

Santa Rita de Castilla, octubre 2013



Nota: estos breves artículos pretenden sugerir más que realizar una reflexión sistemática. Queda mucho trabajo por hacer. Se precisa de más tiempo y otro soporte diferente a un blog para acometer ese tipo de reflexión, que no descartamos.

P. Miguel Angel Cadenas
P. Manolo Berjón                                       
Parroquia Santa Rita de Castilla                                
Río Marañón                                                         


[1] Los grandes ríos de la Amazonía no tienen curso fijo. En SRC estamos a 100 msnm. El desnivel es mínimo y el río busca los meandros necesarios para que el agua se deslice hasta el Atlántico, a unos 3500 km. de distancia aproximadamente. Este cambio de curso, en suelos aluviales, es lo que denominamos barranco, provocando nuevas y continuas ubicaciones de las poblaciones que son literalmente comidas por el río.

martes, 5 de noviembre de 2013

MEDITACION ANTE UN CUADRO DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS

INTROITO.-
Los esclavos no son despreciables, simplemente no son gente. Esa chusma que se arremolinaba en los arrabales de la Lima colonial son poco menos que deshecho. El tiempo se encargará de olvidarlos. Mejor dicho: nadie sabrá que han vivido. Aquellos que han nacido para sufrir, a lo suyo; para el resto, “pan y circo”, que diría el romano. Y sin embargo, la mejor catequesis de la iglesia católica peruana está perfectamente plasmada en ese cuadro. Ese cuadro pintado con dolor, sufrimiento, penalidades, desarraigo, olvido y sangre.


I.-
Estamos en el mes de octubre y los católicos de Santa Rita de Castilla se reúnen en las casas para rezar ante el cuadro Señor de los Milagros. Se organizan, rezan, invitan. Cada día es similar: recogen el cuadro de una casa, salen en procesión hacia otra casa previamente acordada, que desea recibir el cuadro. Entran y el dueño de casa “da unas palabras de bienvenida” a los asistentes. A continuación la celebración de la Palabra de Dios. Llaman la atención los cantos, las peticiones (siempre por la salud y “por mis hijos que están lejos de mi”, entre otras) y la predicación. La forma de predicar indígena es una vuelta a repetir el texto bíblico con otras palabras, nada de andar sacando conclusiones para hoy. Esta última hermenéutica será muy interesante, pero es occidental, y a los indios no parece interesarles. A continuación la dueña de casa, con alguna de sus hijas adolescentes, mujercitas, o conocidas de sus hijas, comparte algo: lo habitual es café y un pan, pero también puede ser gaseosa y galletas, upe y pan, entre otras. En ocasiones, en medio de la risa, se escucha decir: “ya estamos en el mes de octubre, el mes del engorde”. Mientras se reparte la comida se conversa de la vida misma. Los que desean aportan algo de dinero (lo común es entre S/. 0.10 y S/. 1.00). Sin ser obligatorio casi todos aportan. El 31 de octubre ese dinero sirve para una fiesta de todo el grupo. Finaliza el acto con un padrenuestro y las indicaciones de qué hogar visitar mañana. La “peruanidad” juega un rol importante en estos encuentros.

II.-
María, [todos los nombres están cambiados], tiene tres hijos: un joven de 19 años, una señorita de 12 y un niño de 7. Su marido trabaja en Lima desde hace un par de años, en uno de esos comercios de Mesa Redonda, cual “esclavo” moderno. Al principio el marido le enviaba algo de dinero, pero ahora ya hace un tiempo que no le gira. Ella cree que su marido, en lugar de enviarle dinero a ella, se lo envía a su mamá, suegra de la señora. Se le llenan los ojos de lágrimas al recordar la situación. No es el escenario más dramático. Ella se levanta muy temprano para hacer algo de comida que vender. Además se apoya en uno de esos programas gubernamentales que atienden a los niños menores de tres años en las casas, recibiendo una propina de por medio. Su hijo de 19 años trabaja en el Municipio, en uno de esos trabajos de economía sumergida. Con esfuerzo salen adelante, ¿y el desarraigo, la separación, la soledad?

José fue elegido para rezar en las noches en las familias que recibirán el Señor de los Milagros. Comenzó el mes de octubre, pero ha tenido que viajar “a la palma”. Su hijo promociona la secundaria este año y no tiene para pagar las cuotas de colaboración de la promoción. Quien piense que es una tontería le invitamos a vivir en un pueblo pequeño y sentirse aislado. Nos lo contaba su mujer una noche, ella es evangélica.


Altar al Señor de los Milagros en un hogar de Santa Rita de Castilla
© Parroquia Santa Rita de Castilla, octubre 2013. 

Federico tiene más de 50 años y sus hijos le han animado para viajar a Lima: “aquí hay trabajo, papi”, le han dicho. Su mujer decía que se ha ido para seis meses, “para hacer algo de plata”. Pasadas las primeras semanas no se acostumbra: “es muy penoso”, decía su mujer. Permanecerá un mes en Lima y luego regresará. Aquí le esperan su mujer, tres de sus hijos pequeños y varios nietos. Cuando se fue a Lima a su mujer le dejó “un costal de arroz” para que pudiera comer su familia. El último domingo de setiembre 2013 hizo de monitor en la eucaristía. Y en la introducción a la primera lectura del profeta Amós sentenció, en el mejor resumen que se puede hacer: “los millonarios hacen los que les da la gana”.

Lucila es una líder indígena que ha ido aprendiendo con los años. Su marido trabaja en la palma. Tiene cuatro hijos: el mayor intentó estudiar, pero no ha sido posible. El segundo no pudo terminar una carrera en la UNAP (Universidad de la Amazonía Peruana) por falta de presupuesto. Ha hecho de todo para conseguir dinero, pero no le alcanzó. El año pasado se casó en una iglesia evangélica en Iquitos. Su hija pequeña está estudiando en la UNAP con una beca y los apoyos propios de la Universidad para pueblos indígenas. Lucila vive a medio camino entre su comunidad, donde estudia su hija menor, e Iquitos donde están el resto de sus hijos. Su marido, en el departamento de San Martín, trabajando “en la palma”. “Le gustan que le exploten”, nos contaba un día Lucila, mientras pícaramente se reía, con esa risa que esconde mucho dolor.




“Ganancias” de los que se van a trabajar a Palmas Shanusi, Alto Amazonas, dejando en su casa mujer e hijos, a varios días de distancia.
 © Parroquia Santa Rita de Castilla, octubre 2013. 

San José de Parinari ha sido diezmada en los últimos años, la migración a Lima está siendo tan intensa que se ven muchas mujeres solas con sus hijos. Para titular la comunidad nativa de Shapajilla deberían incluir varias quintas y habitaciones donde se hacinan los humildes en Lima. En otra comunidad, Eutimio nos preguntaba el otro día: “padre, mi hijo está en Lima y cobra S/. 800.00, pero no nos envía nada”. Eutimio no comprendía que con S/. 800.00 en Lima no alcanza para una vida digna.

III.-
“… se vació a sí mismo, tomando la condición de esclavo” (Flp. 2, 7)

Como un sonsonete que se repite incansablemente escuchamos lo de “para triunfar hay que esforzarse”. Y nos les falta razón. Pero, a Ti, Señor de los Milagros, no te sirven esas buenas intenciones. La dureza de la cruz, el agotamiento, el dolor… Que esa llaga en tu costado guarde todos los sufrimientos de este bajo Marañón.

Cómo nos sorprende esa corona en la cabeza de un crucificado. Cómo nos sorprende que para triunfar hay que dejar todo. Porque solo aquellos que dejan todo pueden encontrarse contigo. Trepas y calculadores pueden retirarse. Cómo acercarnos a Ti que no quieres componendas e insistes en pasar por la cruz. En estos tiempos nuestros no encajarías, hay que ser más positivo. Una pizquita de psicología, buenos consejos y un pellizquito de autoayuda para vivir “que son dos días”. Como le dijeron a Pablo: eso de la cruz es un escándalo y una locura. Otro día le vinieron a decir “mañana te escucharemos”. Y Pablo, con una fe acrisolada a prueba de bombas, insistía que para los que tienen fe es “fuerza y sabiduría de Dios” (1 Cor 1, 22-25).

Y de cruz, Señor de los Milagros, te presentamos a esta selva baja. En mayo 2013 declararon en “emergencia ambiental” el río Pastaza. En setiembre 2013, el río Tigre. El río Corrientes está dividido, ese trabajo que tan bien saben hacer quienes tienen intereses turbios. Como las autoridades de tu época en Jerusalén que gritaban: “que lo crucifiquen, que lo crucifiquen”, porque es más importante que muera uno solo por todo el pueblo. ¿Y el Marañón? Ya han llevado muestras de agua, suelo y sedimentos. Esperemos que no truquen los resultados, como durante varios años hizo la UNAP, porque uno ya no sabe.


Capacitación de “movilizadoras”: voluntarias que atienden la salud materno-infantil en comunidades del bajo Marañón.
 © Parroquia Santa Rita de Castilla, octubre 2013. 

A pesar de nuestros fallos y debilidades, Señor de los Milagros, confiamos en Ti, con tus milagros, con tu poder, como te invocan en el bajo Marañón. Por eso te presentamos, Señor de los Milagros, a las familias de esta selva baja, roguemos al Señor.

Santa Rita de Castilla, octubre 2013

P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón