miércoles, 29 de mayo de 2013

CARGO DE DOCUMENTO PRESENTADO A FISCAL DE LA NACION



SOMOS KUKAMAS

"Kumbarikira", en lengua kukama klukamiria, es como decir "Compadrito". Este video fue realizado por Create your Voice y Radio Ucamara en la ciudad Nauta, en Loreto (a 2 horas de Iquitos, en Perú).
Es un gran trabajo de los amigos de CYV, a partir del trabajo realizado por años en Radio Ucamara con motivo de revitalizar el habla de la lengua del pueblo indígena kukama kukamiria en Nauta.

La Letra del Coro en Kukama y en Castellano
KUMBARIKIRA URUPUKIRA
TSA KUMBARI UTSU UKAIMA
KURACHI WIRI TIMA TSA KATUPI
TSA KUMBARIKIRA URUPUKIRA
(COMPADRITO GALLINACITO…
MI COMPADRITO SE HA PERDIDO…
DE DÍA NO APARECE…
MI COMPADRITO GALLINACITO…)


SIN TÍTULO, 2013







© Miguel Del Aguila Chota, Sin título, 2013
© foto: Parroquia Santa Rita de Castilla, marzo 2013



I.-

Mi nombre es Miguel del Aguila Chota, nací en Maypuco, distrito de Urarinas, provincia y región Loreto, el 13 febrero de 1980. Ahí estudié primaria y secundaria, y ahí continúo viviendo.


II.-

Este cuadro le he pintado de acuerdo al sueño que he tenido. El 2009 he sufrido una hernia cuando estaba cargando capirona en mi chacra. Durante ese tiempo hasta el 2011 no vivía tranquilo, tenía dolores, no me dejaba trabajar tranquilo en mi chacra. Conversando con mi mujer decía que en cualquier momento que tengamos una platita voy a mandarme operar. Hemos intentado sanarme durante todo ese tiempo con vegetales pero no he podido por motivo que las dietas son muy fuertes y somos jóvenes. No podemos hacer tanta dieta con algunos viajes. No se puede porque mis hijas son demasiado pegadas conmigo y se enferman cuando yo me salgo. Y eso fue el motivo que yo me mandé operar el 2011. Después de la operación mi papá me había recomendado que la renaquilla es muy buena. Durante 15 días me había tratado con puro suelda con suelda. Le pegábamos en el operado y le tomaba un poquito porque mi papá me decía que la renaquilla es más fuerte. Que vaya saliendo de mi cuerpo que está con medicina de la farmacia para recién tomar la renaquilla. A los tres días de terminar de tomar la suelda con suelda he comenzado a tomar la renaquilla. Por galones me lo preparaba mi papá, en unos baldecitos de pintura que hay por galones. Eso yo le tomaba como agua de tiempo. El día que me lo preparaba mi papá me pegaban la resina en el mismo operado, aquí en la vejiga. Le mezclaban con sangre de grado y resina de copaíba. Eso me lo pegaba mi mamá. Mi papá me cocinaba la renaquilla y eso tomaba yo como agua de tiempo. Yo no tomaba agua cruda. Puro eso de ahí he tomado durante 4 meses. A los 3 meses yo he tenido un sueño: cuando estoy viniendo [de la casa] de mi mamá me encuentro en la plaza una noticia: en la casa del señor Roger Padilla ha llegado un doctor y está haciendo análisis. Cuando me han operado he vuelto a casa y ya no he vuelto a irme para el chequeo, para que vean si está bien mi operado. Entonces en mi sueño digo: tengo que ir donde el doctor para que me revise. Es así que yo estoy en la plaza y miro hacia la casa y veo bastante gente. Entonces yo me fui y solamente me di cuenta que estoy frente a frente con el doctor y le digo que me vea mi operado. El doctor pone la mano y me dice que todo está bien, está sano, no te preocupes. Todo lo que yo he visto en el sueño, en la casa, la gente, el doctor. No le veía al doctor, por eso yo hago este dibujo para que las demás personas crean en esta planta vegetal que es muy buena. Yo durante estos 4 meses que he tomado, un mes más de lo que me ha dicho el doctor, pero no con idea de dejar de tomar, sino que ha venido la creciente y mi papá ya no podía traer. Durante ese tiempo yo no he podido tomar. Cuando ya ha pasado la creciente, 8 meses, he vuelto a tomar la renaquilla con trago. Después de eso ya no he tomado otro remedio. Hasta ahora gracias a Dios no siento ningún dolor. Este es el cuadro que he dibujado, lo que he soñado, lo que he visto está puesto en este dibujo.



© Miguel Del Aguila Chota, Sin título, 2013
© foto: Parroquia Santa Rita de Castilla, marzo 2013

domingo, 14 de abril de 2013

LA CARRASPERA DE LA CONVERSACIÓN



 “Entendemos perfectamente, los que vivimos acá poco podemos hacer, poco podemos contribuir a la visión del mundo exterior desde la visión occidental. Pero quisiéramos seguir aportando nuestros grandes conocimientos en el manejo de nuestra riqueza, nuestra cultura, que es el elemento fundamental del sostenimiento del pueblo. Nuestros ríos y nuestros bosques, [con los] que mantenemos una relación permanente, porque en ellos se encuentran los espíritus de las plantas, los espíritus de nuestros antepasados, que nos ayudan a seguir sobreviviendo, aún siendo amenazados permanentemente cuando se contaminan nuestras aguas. Porque la contaminación de nuestras aguas se relaciona directamente a la contaminación de nuestro territorio y nuestra vida”.

Alfonso López Tejada
Presidente ACODECOSPAT, palabras de bienvenida a la comisión.




Los días 20 y 21 de marzo de 2013 una delegación del Estado (dos congresistas que presiden comisiones al interior del mismo, dos representantes de OEFA[1], otro del Ministerio del Ambiente, uno del Gobierno Regional, y una representante de la Defensoría del Pueblo con sede en Iquitos, a los que se sumó, por propia iniciativa, el alcalde del distrito de Parinari) llegaron a la comunidad nativa Dos de Mayo – San Pablo de Tipishca en el distrito de Nauta, provincia y región de Loreto, para tener una ‘audiencia pública’ con los miembros de ACODECOSPAT[2]. El evento está englobado en la relación que están manteniendo 4 organizaciones indígenas (FEDIQUEP[3], FECONACO[4], FECONAT[5] y ACODECOSPAT) con el Estado a raíz del ‘circuito de contaminación’ por 40 años de extracción de hidrocarburos en las provincias de Loreto y Datem del Marañón, ambas en la región Loreto. Felicitamos a ACODECOSPAT por la valentía de sus propuestas y al Estado peruano por intentar escuchar a las poblaciones indígenas. Consideramos que es la mejor forma de trabajar y auguramos éxito al rumbo emprendido.


© Manolo Berjón, marzo 2013

Esto no es, ni pretende ser, una crónica. No tenemos competencia para tal. Es tan solo un intento subjetivo de acotar algunas cuestiones. Periodistas hubo en la reunión que pueden dar una visión ‘más objetiva’ de la misma o al menos intentar ser más imparciales. Consideramos que nuestra tarea es más cercana a observar las grietas, los resquicios, las improvisaciones…, en definitiva, la ‘carraspera de la conversación’, si se nos permite decir así.
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Preparando la llegada de la comitiva un grupo de dirigentes de ACODECOSPAT, con su presidente a la cabeza, estaban conversando algunos puntos. Con el arribo de los deslizadores aumentan las expectativas y toma cuerpo y densidad el evento. En la presentación de la delegación surge el primer desliz. Una de las congresistas afirma: “Tenemos el peso de representar un Estado en el que ya no se cree. Y en el que quizá, como Estado, ni siquiera creemos nosotros que nos toca representarlo. Pero es nuestro trabajo eso que nosotros llamamos nuestro país, y para reconstruirlo también los necesitamos a ustedes. Porque el Estado somos todos. Somos nosotras que hoy representamos al Congreso de la República, es Alberto que hoy representa al Ejecutivo junto con la OEFA, es Defensoría, es el alcalde, es el gobierno regional. Son las instituciones intermedias representadas por los maestros y por los sacerdotes y por los dirigentes de las diferentes comunidades. Estamos acá para escucharlos, estamos acá para tomar nota a sus pedidos y sus necesidades y trasladarlas. Desde el Congreso hemos asumido algunos compromisos concretos…” Primera sorpresa. Es curiosa la ambigüedad de palabras como ‘Estado’ o ‘país’. Es cierto que es un discurso improvisado, pero es interesante lo que refleja. Ya hemos acotado que lo nuestro son las aporías… En algún momento parece deslizar que está de acuerdo con el país [territorio que constituye una unidad geográfica o política, con fronteras naturales o artificiales], pero no con el Estado [cuerpo político de una nación]; como si el asunto político no le interesara. Pero por otra parte dice que el Estado somos todos (extendiéndolo más allá de los que son, véase por ejemplo el querer congratularse con los sacerdotes). La guinda del pastel: “Y en el que quizá, como Estado, ni siquiera creemos nosotros que nos toca representarlo”. Surgen las preguntas: entonces, ¿a qué han venido?, ¿en nombre de quién?, ¿para hacer qué? Nos parece que la buena intención no es suficiente. Puede que sea interesante para mantener una charla de café, pero no para sentarse en el Congreso.

En diversos momentos del evento varios miembros de la delegación insistieron en que este tipo de cuestiones ‘son un asunto personal’, más allá del trabajo que ahora desempeñan en el Estado. Les agradecemos la sinceridad y les creemos. Pero no es suficiente. No es suficiente cuando el Estado tiene oídos preferentes para unos pocos (entiéndanse, en este caso particular, compañías petroleras, con su capacidad de ‘persuadir’ al Estado) un entramado legal que perjudica los intereses de las poblaciones indígenas mientras se entretienen educadamente tomando un aperitivo. Lo sentimos congresistas, y resto de la delegación, no queremos que vengan a contarnos sus penas en el Estado, para eso no los necesitamos, los necesitamos para que peleen como representantes elegidos que son (muchos de sus electores no se sienten representados). La buena intención la pueden dejar para otra oportunidad, ahora queremos que hagan bien su trabajo. Y a las congresistas le pedimos que elaboren y defiendan buenas leyes, de esas que salvaguarden a los pueblos indígenas y acoten el terreno de las petroleras.

Después de la presentación de participantes hubo un ‘tiempo de descanso’. Se establecieron grupos informales y fluyó la conversación. Estábamos al lado del presidente de ACODECOSPAT hablando del tiempo, cuando se acercó una congresista y se produjo una deriva hacia asuntos más delicados: territorio, áreas naturales protegidas, titulación… Posteriormente se sumaron al grupo una asesora de la congresista y un representante de la OEFA. Cada participante mostrábamos percepciones diferentes y argumentos en direcciones contrapuestas, hasta que apareció otro desliz curioso. Hay que aprovechar ahora que ‘somos inmortales’, sentenció la congresista, a partir de julio dejo la presidencia de la comisión y pasaré a ser ‘un simple mortal más en el congreso’. ‘Desde la presidencia de la comisión se pueden hacer muchas más cosas’. Para oídos acostumbrados a lo religioso en plural, como los nuestros, nos sorprendió una afirmación así sobre la inmortalidad. ¿De verdad son inmortales? Quedamos estupefactos ante el olor que trasciende sobre el poder. ¡Pobres mortales!


© Manolo Berjón, marzo 2013

En la conclusión del evento surge otro desliz. Uno de los intervinientes de OEFA, que se presenta como un ‘técnico’, trata de aclarar la afirmación de un participante en la reunión y suelta una perla como la siguiente: ‘las aguas de los ríos de la Amazonía están clasificadas por río principal. En este caso categoría IV’. Mira hacia un lado (parece que alguien le pregunta fuera de micrófono) y lo vuelve a tomar para declarar: ‘categoría IV es conservación del ambiente acuático, no es agua apta para el día. La que se puede beber es agua categoría I, pero que tiene que ser potabilizada con procedimiento convencional o con procesos físico químicos’. Y toma asiento. Qué nos quería decir el ‘técnico’: ¿que en los ríos de la Amazonía no hay gente y se puede catalogar como categoría IV?, ¿que no importan las gentes de los ríos y mejor que se clasifique en categoría IV para dar prioridad a la inversión extranjera? No entendemos bien. Pero refleja poca simpatía por los pueblos indígenas y nada de empatía ni compasión, por no recordar eso de ciudadanos de primera, segunda, tercera… categorías. Hace falta ser muy ‘técnico’ para una afirmación de este calibre. Pero, ¿estarían de acuerdo que las aguas que abastecen Lima fueran clasificadas como categoría IV? Más les valdría hacer una ley sobre metales pesados, por poner un ejemplo, u otra ley de aguas que contemple a las poblaciones amazónicas. Los versados en la conversación insisten en la argumentación. Nosotros, desde la teología cristiana, preferimos percibir las asimetrías y desde ellas preguntarnos quién sufre, por qué y cómo remediarlo. En palabras sencillas: desde el Crucificado/Resucitado, ese que los cristianos tenemos como clave de lectura del mundo.

Hacia el final del evento, en el momento de las conclusiones, mientras algunos comisionados tomaban su última palabra, en la parte posterior del local se escuchaba en voz baja: “otro calmante”. Tan acostumbrados estamos a escuchar a miembros del Estado que no hacen su tarea que la frustración aparece en forma de pastilla. La voz baja, esa que no llega a utilizar el micrófono, entre otras cosas por cuestiones de poder y tiempo, saca a la luz el desengaño reinante. Ante un Estado lento, y muchas veces malintencionado, emerge la respuesta de la gente: una fuerte migración de jóvenes a Lima en busca de la bonanza económica peruana.

A fuer de ser tradicionales, recuperamos un concepto kukama y cristiano de envergadura. Uno de esos conceptos con los que no se sabe qué hacer y que muchos prefieren psicologizarlo o, en estos tiempos ‘impacientes con el mal’, diluirlo y desculpabilizarlo en errores o faltas, pero que nosotros nos resistimos a aguarlo: ucha[6], pecado. Sí, pecadores somos y, como tales, señalamos que nos fuimos antes de tiempo, cuando se retiraron las ONGs y el Estado. Nosotros, que tenemos por norma y costumbre quedar hasta el final, nos retiramos cuando ACODECOSPAT, ya solos, quedaron para evaluar la jornada. Un pecado más en estos curas que tienen a bien presentarse ante Dios y ante ustedes como lo que son: sacerdotes católicos. Ahí permanecieron los miembros de ACODECOSPAT evaluando la jornada, satisfechos con lo conseguido. Nos congratulamos con sus éxitos y rogamos a Dios (otro ‘concepto’ molesto en estos tiempos) que los proteja, los cuide y les infunda valor, y a nosotros perdone nuestros pecados.

Al final del evento se había escuchado la letra que dibuja[7] ACODECOSPAT en tan importantes temas como territorio, agua, identidad, educación, salud… Falta escuchar la música que acople la comisión que nos ha visitado. ¿Podrán danzar/bailar los indígenas? ¿O será un baile/danza exclusivo para petroleros?


© Manolo Berjón, marzo 2013

Reafirmamos que esta nota no pretende ser una crónica de la reunión, tan solo un botón de nuestra percepción subjetiva. Pretende encontrar algunos gazapos que deseamos resaltar para aclarar ‘la carraspera de la conversación’, o un ejercicio de gárgaras para aclarar la voz. Dicho lo cual reiteremos nuestra intención de valorar muy positivamente la conversación, la reunión, y alabamos este camino como uno posible para solucionar los grandes problemas existentes. Alentamos a ACODECOSPAT en el camino emprendido y le auguramos éxitos en su contribución al bien común, al tiempo que estamos sumamente agradecidos por su entrañable amistad.



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón


[1] OEFA: Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental
[2] ACODECOSPAT: Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca
[3] FEDIQUEP: Federación Indígena Quechua del Pastaza
[4] FECONACO: Federación de Comunidades Nativas del Corrientes
[5] FECONAT: Federación Comunidades Nativas del Tigre
[6] Ucha: pecado, culpa, delito, en kukama. Proviene del término quechua de Chachapoyas – Lamas ucha, culpa.
[7] Kuatiarata: dibujar y escribir. Preferimos traducirlo como dibujar porque oralidad y pueblos indígenas…

miércoles, 3 de abril de 2013

FRONTERAS



Los seres humanos nos encontramos con límites, forman parte de nuestra vida. Vivir en los límites implica una gran dosis de ‘inseguridad’, de intemperie, de no saber, de interpelación, de tener que construir, de no fiarse únicamente de la/una tradición porque no siempre es compartida. Abre la posibilidad de crear, de averiguar, de ser desafiados y buscar respuesta, de ejercer la paciencia y aventurar nuevas posibilidades. En definitiva, exige nuestra participación activa y creatividad desde las tradiciones a las que pertenezcamos.

José es kukama y María urarina. Hace años que se han reunido. Viven en una comunidad kukama. De la unión han nacido 4 niños. El idioma que utilizan en la casa es el castellano. Cuando la madre de familia quiere conversar en urarina carece de interlocutor. Recién cuando visita a su papá o hermanos, dos comunidades más arriba, puede hablar en urarina. Los niños dicen que cuando se rabia su mamá no la entienden. Convengamos en que lo que no comprenden es el idioma urarina. Para los que creemos en la Palabra (evangelio de San Juan) el apagamiento de una lengua es un empobrecimiento profundo. Esta familia ha tenido que aprender, entre otras muchas cosas, a comer: los pueblos kukama y urarina poseen culturas culinarias diferentes.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón
La casa como frontera ‘interior’



Sandrito es un niño kukama de 8 años, vive con sus abuelos. Acude al colegio con normalidad y es un estudiante medio. No puede tener DNI. Está registrado en el Municipio, pero su padre no ha firmado la partida de nacimiento. No se puede matricular en el colegio, ni ser atendido en el SIS (Sistema Integral de Salud)… Es uno de tantos niños que viven más allá de los límites del Estado. No es ‘ciudadano’ hasta que no tenga documentos personales pero, por mientras, no debería carecer de derechos.

El señor Cobos es un reputado chamán (brujo para otros). Algunos de sus antiguos vecinos afirman que ha comido (matado por medio de brujería) a varias personas. Se ha retirado del Marañón al río Tigre con toda su familia. Para sus antiguos vecinos se convierte en un tigre, por eso come gente.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón
La piel como frontera

Límites, fronteras, o como deseemos denominarlas. Hay muchas, muchas y grandes, grandes y apasionantes, apasionantes y desafiantes, desafiantes y con sabor a perplejidad, pero sobre todo nos topamos con ellas y no nos dejan indiferentes, no podemos ser indiferentes, aunque no siempre nuestra tradición las comprenda y sea fuertemente desafiada.

Carlos, Ribelino, Darwin, Betty, Mariluz y muchos más insisten permanentemente en que Dios es todopoderoso. Confesamos que no es un atributo que nos guste de Dios, aunque esté bien fundamentado en nuestra tradición. Hemos participado más de tradiciones débiles donde Dios acompaña a los que sufren. Sin embargo quedan muchas preguntas por responder: ¿Dios no puede frente al mal? No es suficiente un Dios que sufre con las personas, sino un Dios que pueda superar el sufrimiento. Un Dios poderoso. Los indígenas arriba citados nos dicen: ‘un Dios débil no sirve’. Se necesita un Dios para vencer el mal. Y un Dios débil no sirve.

Volver a pensar la omnipotencia de Dios. Un atributo cuestionado por muchas e importantes razones, pero que los pueblos indígenas, con toda la razón, insisten en él.





P. Miguel Angel Cadenas 
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                           
Río Marañón                                                          

¿TIENEN DERECHO LOS NIÑOS (MUERTOS)?




Estamos llegando a casa y recibimos una visita. A primera vista notamos que algo no está bien, no se ha sonreído al vernos. Preguntamos: ¿cómo estás? ‘No tan bien’. ¿Qué sucede? ‘A mi señora le duele la cabeza y tenemos que ir a Iquitos para una revisión de su operación’. Llegamos a la sala de nuestra casa y nos sentamos. Comenzamos a conversar y nos desgrana el problema de su mujer. Ya han visitado el Centro de Salud y los doctores le dicen que ‘tiene que verle el doctor que le operó’ a su mujer. Llamamos a Iquitos y nos dicen que el doctor está de vacaciones. No hemos hecho nada, hay que esperar.

Poco a poco nos enteramos que su nietito de 9 meses ha muerto. Le damos el pésame y le decimos: ‘lo que tiene tu señora es pena, por eso le duele la cabeza. Hay que hacer una revisión cuando llegue el doctor, pero tiene pena’. ‘Sí, padre, tiene pena. Hoy está mejor porque el otro día el doctor le recetó unas pastillas y en la mañana le dolía menos su operado’.

El bebe tenía 9 meses y vivía con su madre en Shapajilla en casa de los abuelos. La abuela, a la que ‘le duele su operado’, lo tenía en brazos cuando su mamá estaba trabajando, ‘por eso le ha chocado tanto’. El papá del niño trabaja en Lima, ‘en esas fábricas que hay en Lurín; es buen sitio porque su casa está cerca y es un lugar muy tranquilo, no como Lima’. La mamá con el bebe ha ido a Lima con su esposo. ‘A dos horas de llegar a Lima se ha muerto el bebe’. ‘Ya en Shapajilla tenía problemas de resfrío’, nos ha dicho el abuelo ante nuestra pregunta. ‘Tal vez le ha chocado el aire’.

Al niño lo han llevado a la morgue y no le dejaban salir sin pagar. ‘No tenemos dinero’. ‘Solo nos quedaba derramar lágrimas’. ‘¿Qué iban a hacer con el niño?’ ‘Yo he rezado a Diosito para que se solucione, pero tenían el corazón duro y no querían darnos al bebito para enterrar’. La abuela ha derramado muchas lágrimas. ‘No se podía hacer nada’. ‘No sabía a quién llamar para que nos ayude’. ‘Ya queríamos dejar al niño porque no nos lo querían dar’. ‘Teníamos mucha pena’. ‘Es como un ahogado al que no hemos encontrado el cadáver’. ‘Después de 8 días nos han dado al bebito, sin pagar nada, para enterrarle’. ‘Ayer (06.03.13) le hemos enterrado’. ‘Yo le he rezado en Shapjilla, con todo y pena, pero he tenido que rezarle’. Hasta acá un resumen de la conversación que acabamos de mantener con Hermógenes, el abuelo del niño.

Ya hemos indicado en otras oportunidades que se está produciendo una fuerte migración de indígenas kukama a Lima al compás del crecimiento económico peruano que se concentra en la costa. Este movimiento plantea preguntas sobre el territorio, sobre las relaciones personales, la familia, el ingreso de plata en hogares donde antes era más difícil, la incapacidad del Estado para, más allá de definir al Perú como multicultural y plurilingüe, dar soluciones prácticas a situaciones concretas que se generan más allá de ‘los territorios tradicionalmente indígenas’.

‘Pena’ es una palabra que se ha repetido insistentemente en la conversación. Pero, qué quiere significar. El Diccionario de la lengua española de la Real Academia, en la vigésima segunda edición, define pena como ‘cuidado, aflicción o sentimiento interior grande’ en su segunda acepción. En la tercera acepción lo define como ‘dolor, tormento o sentimiento corporal’. Y la cuarta: ‘dificultad, trabajo’. Para los kukama la pena tiene relación con una cría de animal que se trae del monte para utilizarlo de mascota, muchos de ellos no se acostumbran y prefieren morir ‘de pena’. Cuando un kukama dice que siente pena está indicando que su corazón siente la pena propia de una cría de animal al que le han sacado del monte para llevarlo a una casa que no conoce y donde tiene que aprender nuevos comportamientos, con la particularidad que muchos de estas crías de animales prefieren morir ‘de pena’ antes que acostumbrarse. La pena para los kukama se instala en el corazón.

Hermógenes no podía comprender que haya que pagar por un difunto que está en la morgue. En la comunidad, cuando uno muere, rápidamente se expande la noticia y todos acuden al velorio para acompañar a la familia. Pasando 24 horas se entierra el cadáver tras los ritos propios del caso. Le retienen al niño, hay que pagar, y no permiten que se le de sepultura, ‘como un ahogado al que no se le encuentra el cadáver’. El territorio del pueblo kukama está vinculado al río, habitan en espacios inundables. Cuando una persona ‘se ahoga’ (no que vive dentro del agua) la mayor desgracia es no encontrar su cadáver, no poder despedirse de él. Así vivió Hermógenes y su familia que ‘mezquinaran el cadáver del bebito’, como un ahogado al que después de 8 días, por fin, han encontrado su cadáver. Un dolor tan innecesario sólo es posible en funcionarios que no comprenden vivir en un país multicultural (sin entrar en lo ‘multinatural’, como perciben los indígenas amazónicos). La burocracia homogeneizante daña terriblemente el tejido social, he ahí un caso entre otros muchos posibles.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón
Velorio.

‘Quiero hacer una pregunta: ¿no tienen derecho los niños?’. Claro, y recordamos los derechos del niño y del adolescente que las Municipalidades y los colegios están enseñando. Y añade: ‘¿y los niños muertos?’. Nos quedamos pensando, hacemos silencio durante un momento, y respondemos: claro, derecho a un entierro digno, como gente. ‘Sí, padre, eso digo yo’. La conversación va enrumbándose hacia su final. Se inicia el proceso de despedida y al poco tiempo dice: ‘ya me han limpiado un poco la  cabeza, ya me voy’. Se levanta, nos despedimos y se va. Adiós, que para un cristiano como nosotros, significa: ‘con Dios’, ‘vaya con Dios’.

Hay quien opina que para ser razonables hay entrar en diálogo. No cabe duda que la ‘comunidad de comunicación’ es importante, pero no todos tenemos la misma capacidad, ni estamos en las mismas condiciones. La queja, el lamento, el grito es previo a la argumentación y puede ser la primera expresión del lenguaje. Queja, lamento y grito que los pueblos indígenas utilizan en una conversación no tan ideal en un mundo que no siempre entienden ni les comprende. Queja, lamento y grito, expresiones que aparecen continuamente en los salmos de la Biblia como un lenguaje estrictamente religioso.



P. Miguel Angel Cadenas                                         P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                               Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                             Río Marañón

sábado, 23 de marzo de 2013

LA RENUNCIA DEL PAPA EN TERRITORIO KUKAMA




“Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores
y los que ocupan cargos abusan de su autoridad.
Pero no será así entre ustedes.
Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes,
Y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga esclavo de todos”.
(Mt 20, 25-28)


Benedicto XVI ha dado su penúltima lección a los que tienen poder y se apegan a él hasta el último minuto. Hay quienes estando gravemente enfermos se han presentado a las elecciones y las han ganado, aunque ya no han podido jurar su cargo y se han muerto por el camino. Benedicto ha dicho: no. No quiero que otras personas gobiernen la Iglesia en mi nombre mientras yo estoy disminuyendo. Mejor elijan otro papa que les pueda gobernar y yo me dedico a rezar. Gran humildad, enorme valentía y una lección de desapego al poder digna de tener en cuenta. Bien podrían aprender todos esos tiranuelos que en el mundo son, han sido y serán.

Pero no todos opinan así. El poder es para ejercerlo hasta el final. Hay quienes van más lejos todavía y han visto en la renuncia una gran debilidad. Quienes así interpretan entienden la debilidad como algo negativo, no poder. No es la única manera de entender la debilidad. Para los cristianos, Dios se despoja de todo para ser gente como nosotros, adoptando la debilidad: kénosis en griego. Kénosis que termina en la exaltación de Jesús por parte de Dios.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón // Grupo de Animadores Cristianos, marzo 2012

En el bajo Marañón los pentecostales han visto en la renuncia del papa debilidad como no poder. Para ellos ‘el papa ha sido vencido por el diablo’. Ya no merece la pena ser católico puesto que el papa ha renunciado, no tiene poder. Lo interesante de este planteamiento, sin fundamento bíblico, es lo que trasluce de pensamiento indígena.

Para los kukama el poder está relacionado con la fuerza y la debilidad es la ‘carencia de fuerza y de poder’. En pueblos tradicionalmente guerreros presentarse como débil implica apuntarse a perdedor. De ahí la importancia de la fuerza. Pero existen otras dos acepciones de debilidad que merecen la pena recogerse. La primera se traduce literalmente como ‘corazón no caliente’ para indicar falta de valentía, coraje. Y la segunda ‘no denso’, ‘no concentrado’, ‘no espeso’, o en positivo, licuado, diluido. Con este trasfondo es fácil imaginar que muchos kukama no entiendan el porqué de una decisión tan evangélica y valiente.

Las batallas que libran los indígenas no son únicamente contra el Estado o contra compañías petroleras, madereras y demás. También incluye una batalla cósmica. El mundo indígena está poblado de espíritus, algunos buenos y otros malos. Asociarse con los buenos espíritus es imprescindible para tener una vida buena. Pero no estamos ajenos a los ataques de los malos espíritus. Esta batalla cósmica la trasladan al cristianismo para, poniendo nombre al mal y al enemigo, luchar contra Satanás, el diablo, el demonio o como queramos denominarlo. En su haber, dándoles sostén, la cosmología bíblica también está poblada de ángeles y demonios. (Una cosmología bíblica que en ocasiones a los occidentales nos deja perplejos). En muchas de las predicaciones kukama pentecostales gran parte del tiempo se dedica al diablo como el enemigo. En ocasiones los católicos también somos catalogados como diablos y el papa es nuestro jefe. Pero en esta oportunidad el papa no es el diablo sino alguien débil que ha sido derrotado, que ha perdido su batalla contra el mal, contra el demonio. O dicho en palabras sencillas: ‘ha sido vencido por el diablo’. Por eso, para estos mismos pentecostales, ya no merece ser católico, son débiles, su papa se ha retirado, ha perdido la batalla contra el mal, contra Satanás.

Es interesante este planteamiento que está elaborado a partir de la experiencia del chamanismo. Un chamán débil fácilmente es vencido, sus seguidores le abandonarán. Le pueden matar o incluso aparcar como si fuera un trasto viejo. Los grandes chamanes, los buenos chamanes, no se retiran, ni capitulan, ni renuncian. Los grandes chamanes kukama no atraviesan la muerte, se van a vivir a las cochas para protegerlas. Un poderoso chamán trabajará con algún heredero al que habrá dejado su poder, mientras él se retira a la cocha. Siempre queda la explicación posible que él se retira y deja a uno en la comunidad con el que va a trabajar.

Benedicto XVI ha pronunciado su penúltima lección, no ha sido comprendida por todos, no solo entre los pueblos indígenas, al interior de la iglesia no ha faltado quien le ha tildado de ‘bajarse de la cruz’, pero nosotros somos de los que pensamos que ha dado un paso trascendental que bien mereciera la pena tenerse en cuenta por tantas personas que se atribuyen el cargo hasta la muerte, a veces por su ineptitud, en ocasiones por su afán desmesurado de poder.

P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón