domingo, 14 de abril de 2013

LA CARRASPERA DE LA CONVERSACIÓN



 “Entendemos perfectamente, los que vivimos acá poco podemos hacer, poco podemos contribuir a la visión del mundo exterior desde la visión occidental. Pero quisiéramos seguir aportando nuestros grandes conocimientos en el manejo de nuestra riqueza, nuestra cultura, que es el elemento fundamental del sostenimiento del pueblo. Nuestros ríos y nuestros bosques, [con los] que mantenemos una relación permanente, porque en ellos se encuentran los espíritus de las plantas, los espíritus de nuestros antepasados, que nos ayudan a seguir sobreviviendo, aún siendo amenazados permanentemente cuando se contaminan nuestras aguas. Porque la contaminación de nuestras aguas se relaciona directamente a la contaminación de nuestro territorio y nuestra vida”.

Alfonso López Tejada
Presidente ACODECOSPAT, palabras de bienvenida a la comisión.




Los días 20 y 21 de marzo de 2013 una delegación del Estado (dos congresistas que presiden comisiones al interior del mismo, dos representantes de OEFA[1], otro del Ministerio del Ambiente, uno del Gobierno Regional, y una representante de la Defensoría del Pueblo con sede en Iquitos, a los que se sumó, por propia iniciativa, el alcalde del distrito de Parinari) llegaron a la comunidad nativa Dos de Mayo – San Pablo de Tipishca en el distrito de Nauta, provincia y región de Loreto, para tener una ‘audiencia pública’ con los miembros de ACODECOSPAT[2]. El evento está englobado en la relación que están manteniendo 4 organizaciones indígenas (FEDIQUEP[3], FECONACO[4], FECONAT[5] y ACODECOSPAT) con el Estado a raíz del ‘circuito de contaminación’ por 40 años de extracción de hidrocarburos en las provincias de Loreto y Datem del Marañón, ambas en la región Loreto. Felicitamos a ACODECOSPAT por la valentía de sus propuestas y al Estado peruano por intentar escuchar a las poblaciones indígenas. Consideramos que es la mejor forma de trabajar y auguramos éxito al rumbo emprendido.


© Manolo Berjón, marzo 2013

Esto no es, ni pretende ser, una crónica. No tenemos competencia para tal. Es tan solo un intento subjetivo de acotar algunas cuestiones. Periodistas hubo en la reunión que pueden dar una visión ‘más objetiva’ de la misma o al menos intentar ser más imparciales. Consideramos que nuestra tarea es más cercana a observar las grietas, los resquicios, las improvisaciones…, en definitiva, la ‘carraspera de la conversación’, si se nos permite decir así.
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Preparando la llegada de la comitiva un grupo de dirigentes de ACODECOSPAT, con su presidente a la cabeza, estaban conversando algunos puntos. Con el arribo de los deslizadores aumentan las expectativas y toma cuerpo y densidad el evento. En la presentación de la delegación surge el primer desliz. Una de las congresistas afirma: “Tenemos el peso de representar un Estado en el que ya no se cree. Y en el que quizá, como Estado, ni siquiera creemos nosotros que nos toca representarlo. Pero es nuestro trabajo eso que nosotros llamamos nuestro país, y para reconstruirlo también los necesitamos a ustedes. Porque el Estado somos todos. Somos nosotras que hoy representamos al Congreso de la República, es Alberto que hoy representa al Ejecutivo junto con la OEFA, es Defensoría, es el alcalde, es el gobierno regional. Son las instituciones intermedias representadas por los maestros y por los sacerdotes y por los dirigentes de las diferentes comunidades. Estamos acá para escucharlos, estamos acá para tomar nota a sus pedidos y sus necesidades y trasladarlas. Desde el Congreso hemos asumido algunos compromisos concretos…” Primera sorpresa. Es curiosa la ambigüedad de palabras como ‘Estado’ o ‘país’. Es cierto que es un discurso improvisado, pero es interesante lo que refleja. Ya hemos acotado que lo nuestro son las aporías… En algún momento parece deslizar que está de acuerdo con el país [territorio que constituye una unidad geográfica o política, con fronteras naturales o artificiales], pero no con el Estado [cuerpo político de una nación]; como si el asunto político no le interesara. Pero por otra parte dice que el Estado somos todos (extendiéndolo más allá de los que son, véase por ejemplo el querer congratularse con los sacerdotes). La guinda del pastel: “Y en el que quizá, como Estado, ni siquiera creemos nosotros que nos toca representarlo”. Surgen las preguntas: entonces, ¿a qué han venido?, ¿en nombre de quién?, ¿para hacer qué? Nos parece que la buena intención no es suficiente. Puede que sea interesante para mantener una charla de café, pero no para sentarse en el Congreso.

En diversos momentos del evento varios miembros de la delegación insistieron en que este tipo de cuestiones ‘son un asunto personal’, más allá del trabajo que ahora desempeñan en el Estado. Les agradecemos la sinceridad y les creemos. Pero no es suficiente. No es suficiente cuando el Estado tiene oídos preferentes para unos pocos (entiéndanse, en este caso particular, compañías petroleras, con su capacidad de ‘persuadir’ al Estado) un entramado legal que perjudica los intereses de las poblaciones indígenas mientras se entretienen educadamente tomando un aperitivo. Lo sentimos congresistas, y resto de la delegación, no queremos que vengan a contarnos sus penas en el Estado, para eso no los necesitamos, los necesitamos para que peleen como representantes elegidos que son (muchos de sus electores no se sienten representados). La buena intención la pueden dejar para otra oportunidad, ahora queremos que hagan bien su trabajo. Y a las congresistas le pedimos que elaboren y defiendan buenas leyes, de esas que salvaguarden a los pueblos indígenas y acoten el terreno de las petroleras.

Después de la presentación de participantes hubo un ‘tiempo de descanso’. Se establecieron grupos informales y fluyó la conversación. Estábamos al lado del presidente de ACODECOSPAT hablando del tiempo, cuando se acercó una congresista y se produjo una deriva hacia asuntos más delicados: territorio, áreas naturales protegidas, titulación… Posteriormente se sumaron al grupo una asesora de la congresista y un representante de la OEFA. Cada participante mostrábamos percepciones diferentes y argumentos en direcciones contrapuestas, hasta que apareció otro desliz curioso. Hay que aprovechar ahora que ‘somos inmortales’, sentenció la congresista, a partir de julio dejo la presidencia de la comisión y pasaré a ser ‘un simple mortal más en el congreso’. ‘Desde la presidencia de la comisión se pueden hacer muchas más cosas’. Para oídos acostumbrados a lo religioso en plural, como los nuestros, nos sorprendió una afirmación así sobre la inmortalidad. ¿De verdad son inmortales? Quedamos estupefactos ante el olor que trasciende sobre el poder. ¡Pobres mortales!


© Manolo Berjón, marzo 2013

En la conclusión del evento surge otro desliz. Uno de los intervinientes de OEFA, que se presenta como un ‘técnico’, trata de aclarar la afirmación de un participante en la reunión y suelta una perla como la siguiente: ‘las aguas de los ríos de la Amazonía están clasificadas por río principal. En este caso categoría IV’. Mira hacia un lado (parece que alguien le pregunta fuera de micrófono) y lo vuelve a tomar para declarar: ‘categoría IV es conservación del ambiente acuático, no es agua apta para el día. La que se puede beber es agua categoría I, pero que tiene que ser potabilizada con procedimiento convencional o con procesos físico químicos’. Y toma asiento. Qué nos quería decir el ‘técnico’: ¿que en los ríos de la Amazonía no hay gente y se puede catalogar como categoría IV?, ¿que no importan las gentes de los ríos y mejor que se clasifique en categoría IV para dar prioridad a la inversión extranjera? No entendemos bien. Pero refleja poca simpatía por los pueblos indígenas y nada de empatía ni compasión, por no recordar eso de ciudadanos de primera, segunda, tercera… categorías. Hace falta ser muy ‘técnico’ para una afirmación de este calibre. Pero, ¿estarían de acuerdo que las aguas que abastecen Lima fueran clasificadas como categoría IV? Más les valdría hacer una ley sobre metales pesados, por poner un ejemplo, u otra ley de aguas que contemple a las poblaciones amazónicas. Los versados en la conversación insisten en la argumentación. Nosotros, desde la teología cristiana, preferimos percibir las asimetrías y desde ellas preguntarnos quién sufre, por qué y cómo remediarlo. En palabras sencillas: desde el Crucificado/Resucitado, ese que los cristianos tenemos como clave de lectura del mundo.

Hacia el final del evento, en el momento de las conclusiones, mientras algunos comisionados tomaban su última palabra, en la parte posterior del local se escuchaba en voz baja: “otro calmante”. Tan acostumbrados estamos a escuchar a miembros del Estado que no hacen su tarea que la frustración aparece en forma de pastilla. La voz baja, esa que no llega a utilizar el micrófono, entre otras cosas por cuestiones de poder y tiempo, saca a la luz el desengaño reinante. Ante un Estado lento, y muchas veces malintencionado, emerge la respuesta de la gente: una fuerte migración de jóvenes a Lima en busca de la bonanza económica peruana.

A fuer de ser tradicionales, recuperamos un concepto kukama y cristiano de envergadura. Uno de esos conceptos con los que no se sabe qué hacer y que muchos prefieren psicologizarlo o, en estos tiempos ‘impacientes con el mal’, diluirlo y desculpabilizarlo en errores o faltas, pero que nosotros nos resistimos a aguarlo: ucha[6], pecado. Sí, pecadores somos y, como tales, señalamos que nos fuimos antes de tiempo, cuando se retiraron las ONGs y el Estado. Nosotros, que tenemos por norma y costumbre quedar hasta el final, nos retiramos cuando ACODECOSPAT, ya solos, quedaron para evaluar la jornada. Un pecado más en estos curas que tienen a bien presentarse ante Dios y ante ustedes como lo que son: sacerdotes católicos. Ahí permanecieron los miembros de ACODECOSPAT evaluando la jornada, satisfechos con lo conseguido. Nos congratulamos con sus éxitos y rogamos a Dios (otro ‘concepto’ molesto en estos tiempos) que los proteja, los cuide y les infunda valor, y a nosotros perdone nuestros pecados.

Al final del evento se había escuchado la letra que dibuja[7] ACODECOSPAT en tan importantes temas como territorio, agua, identidad, educación, salud… Falta escuchar la música que acople la comisión que nos ha visitado. ¿Podrán danzar/bailar los indígenas? ¿O será un baile/danza exclusivo para petroleros?


© Manolo Berjón, marzo 2013

Reafirmamos que esta nota no pretende ser una crónica de la reunión, tan solo un botón de nuestra percepción subjetiva. Pretende encontrar algunos gazapos que deseamos resaltar para aclarar ‘la carraspera de la conversación’, o un ejercicio de gárgaras para aclarar la voz. Dicho lo cual reiteremos nuestra intención de valorar muy positivamente la conversación, la reunión, y alabamos este camino como uno posible para solucionar los grandes problemas existentes. Alentamos a ACODECOSPAT en el camino emprendido y le auguramos éxitos en su contribución al bien común, al tiempo que estamos sumamente agradecidos por su entrañable amistad.



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón


[1] OEFA: Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental
[2] ACODECOSPAT: Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación San Pablo de Tipishca
[3] FEDIQUEP: Federación Indígena Quechua del Pastaza
[4] FECONACO: Federación de Comunidades Nativas del Corrientes
[5] FECONAT: Federación Comunidades Nativas del Tigre
[6] Ucha: pecado, culpa, delito, en kukama. Proviene del término quechua de Chachapoyas – Lamas ucha, culpa.
[7] Kuatiarata: dibujar y escribir. Preferimos traducirlo como dibujar porque oralidad y pueblos indígenas…

miércoles, 3 de abril de 2013

FRONTERAS



Los seres humanos nos encontramos con límites, forman parte de nuestra vida. Vivir en los límites implica una gran dosis de ‘inseguridad’, de intemperie, de no saber, de interpelación, de tener que construir, de no fiarse únicamente de la/una tradición porque no siempre es compartida. Abre la posibilidad de crear, de averiguar, de ser desafiados y buscar respuesta, de ejercer la paciencia y aventurar nuevas posibilidades. En definitiva, exige nuestra participación activa y creatividad desde las tradiciones a las que pertenezcamos.

José es kukama y María urarina. Hace años que se han reunido. Viven en una comunidad kukama. De la unión han nacido 4 niños. El idioma que utilizan en la casa es el castellano. Cuando la madre de familia quiere conversar en urarina carece de interlocutor. Recién cuando visita a su papá o hermanos, dos comunidades más arriba, puede hablar en urarina. Los niños dicen que cuando se rabia su mamá no la entienden. Convengamos en que lo que no comprenden es el idioma urarina. Para los que creemos en la Palabra (evangelio de San Juan) el apagamiento de una lengua es un empobrecimiento profundo. Esta familia ha tenido que aprender, entre otras muchas cosas, a comer: los pueblos kukama y urarina poseen culturas culinarias diferentes.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón
La casa como frontera ‘interior’



Sandrito es un niño kukama de 8 años, vive con sus abuelos. Acude al colegio con normalidad y es un estudiante medio. No puede tener DNI. Está registrado en el Municipio, pero su padre no ha firmado la partida de nacimiento. No se puede matricular en el colegio, ni ser atendido en el SIS (Sistema Integral de Salud)… Es uno de tantos niños que viven más allá de los límites del Estado. No es ‘ciudadano’ hasta que no tenga documentos personales pero, por mientras, no debería carecer de derechos.

El señor Cobos es un reputado chamán (brujo para otros). Algunos de sus antiguos vecinos afirman que ha comido (matado por medio de brujería) a varias personas. Se ha retirado del Marañón al río Tigre con toda su familia. Para sus antiguos vecinos se convierte en un tigre, por eso come gente.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón
La piel como frontera

Límites, fronteras, o como deseemos denominarlas. Hay muchas, muchas y grandes, grandes y apasionantes, apasionantes y desafiantes, desafiantes y con sabor a perplejidad, pero sobre todo nos topamos con ellas y no nos dejan indiferentes, no podemos ser indiferentes, aunque no siempre nuestra tradición las comprenda y sea fuertemente desafiada.

Carlos, Ribelino, Darwin, Betty, Mariluz y muchos más insisten permanentemente en que Dios es todopoderoso. Confesamos que no es un atributo que nos guste de Dios, aunque esté bien fundamentado en nuestra tradición. Hemos participado más de tradiciones débiles donde Dios acompaña a los que sufren. Sin embargo quedan muchas preguntas por responder: ¿Dios no puede frente al mal? No es suficiente un Dios que sufre con las personas, sino un Dios que pueda superar el sufrimiento. Un Dios poderoso. Los indígenas arriba citados nos dicen: ‘un Dios débil no sirve’. Se necesita un Dios para vencer el mal. Y un Dios débil no sirve.

Volver a pensar la omnipotencia de Dios. Un atributo cuestionado por muchas e importantes razones, pero que los pueblos indígenas, con toda la razón, insisten en él.





P. Miguel Angel Cadenas 
P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                           
Río Marañón                                                          

¿TIENEN DERECHO LOS NIÑOS (MUERTOS)?




Estamos llegando a casa y recibimos una visita. A primera vista notamos que algo no está bien, no se ha sonreído al vernos. Preguntamos: ¿cómo estás? ‘No tan bien’. ¿Qué sucede? ‘A mi señora le duele la cabeza y tenemos que ir a Iquitos para una revisión de su operación’. Llegamos a la sala de nuestra casa y nos sentamos. Comenzamos a conversar y nos desgrana el problema de su mujer. Ya han visitado el Centro de Salud y los doctores le dicen que ‘tiene que verle el doctor que le operó’ a su mujer. Llamamos a Iquitos y nos dicen que el doctor está de vacaciones. No hemos hecho nada, hay que esperar.

Poco a poco nos enteramos que su nietito de 9 meses ha muerto. Le damos el pésame y le decimos: ‘lo que tiene tu señora es pena, por eso le duele la cabeza. Hay que hacer una revisión cuando llegue el doctor, pero tiene pena’. ‘Sí, padre, tiene pena. Hoy está mejor porque el otro día el doctor le recetó unas pastillas y en la mañana le dolía menos su operado’.

El bebe tenía 9 meses y vivía con su madre en Shapajilla en casa de los abuelos. La abuela, a la que ‘le duele su operado’, lo tenía en brazos cuando su mamá estaba trabajando, ‘por eso le ha chocado tanto’. El papá del niño trabaja en Lima, ‘en esas fábricas que hay en Lurín; es buen sitio porque su casa está cerca y es un lugar muy tranquilo, no como Lima’. La mamá con el bebe ha ido a Lima con su esposo. ‘A dos horas de llegar a Lima se ha muerto el bebe’. ‘Ya en Shapajilla tenía problemas de resfrío’, nos ha dicho el abuelo ante nuestra pregunta. ‘Tal vez le ha chocado el aire’.

Al niño lo han llevado a la morgue y no le dejaban salir sin pagar. ‘No tenemos dinero’. ‘Solo nos quedaba derramar lágrimas’. ‘¿Qué iban a hacer con el niño?’ ‘Yo he rezado a Diosito para que se solucione, pero tenían el corazón duro y no querían darnos al bebito para enterrar’. La abuela ha derramado muchas lágrimas. ‘No se podía hacer nada’. ‘No sabía a quién llamar para que nos ayude’. ‘Ya queríamos dejar al niño porque no nos lo querían dar’. ‘Teníamos mucha pena’. ‘Es como un ahogado al que no hemos encontrado el cadáver’. ‘Después de 8 días nos han dado al bebito, sin pagar nada, para enterrarle’. ‘Ayer (06.03.13) le hemos enterrado’. ‘Yo le he rezado en Shapjilla, con todo y pena, pero he tenido que rezarle’. Hasta acá un resumen de la conversación que acabamos de mantener con Hermógenes, el abuelo del niño.

Ya hemos indicado en otras oportunidades que se está produciendo una fuerte migración de indígenas kukama a Lima al compás del crecimiento económico peruano que se concentra en la costa. Este movimiento plantea preguntas sobre el territorio, sobre las relaciones personales, la familia, el ingreso de plata en hogares donde antes era más difícil, la incapacidad del Estado para, más allá de definir al Perú como multicultural y plurilingüe, dar soluciones prácticas a situaciones concretas que se generan más allá de ‘los territorios tradicionalmente indígenas’.

‘Pena’ es una palabra que se ha repetido insistentemente en la conversación. Pero, qué quiere significar. El Diccionario de la lengua española de la Real Academia, en la vigésima segunda edición, define pena como ‘cuidado, aflicción o sentimiento interior grande’ en su segunda acepción. En la tercera acepción lo define como ‘dolor, tormento o sentimiento corporal’. Y la cuarta: ‘dificultad, trabajo’. Para los kukama la pena tiene relación con una cría de animal que se trae del monte para utilizarlo de mascota, muchos de ellos no se acostumbran y prefieren morir ‘de pena’. Cuando un kukama dice que siente pena está indicando que su corazón siente la pena propia de una cría de animal al que le han sacado del monte para llevarlo a una casa que no conoce y donde tiene que aprender nuevos comportamientos, con la particularidad que muchos de estas crías de animales prefieren morir ‘de pena’ antes que acostumbrarse. La pena para los kukama se instala en el corazón.

Hermógenes no podía comprender que haya que pagar por un difunto que está en la morgue. En la comunidad, cuando uno muere, rápidamente se expande la noticia y todos acuden al velorio para acompañar a la familia. Pasando 24 horas se entierra el cadáver tras los ritos propios del caso. Le retienen al niño, hay que pagar, y no permiten que se le de sepultura, ‘como un ahogado al que no se le encuentra el cadáver’. El territorio del pueblo kukama está vinculado al río, habitan en espacios inundables. Cuando una persona ‘se ahoga’ (no que vive dentro del agua) la mayor desgracia es no encontrar su cadáver, no poder despedirse de él. Así vivió Hermógenes y su familia que ‘mezquinaran el cadáver del bebito’, como un ahogado al que después de 8 días, por fin, han encontrado su cadáver. Un dolor tan innecesario sólo es posible en funcionarios que no comprenden vivir en un país multicultural (sin entrar en lo ‘multinatural’, como perciben los indígenas amazónicos). La burocracia homogeneizante daña terriblemente el tejido social, he ahí un caso entre otros muchos posibles.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón
Velorio.

‘Quiero hacer una pregunta: ¿no tienen derecho los niños?’. Claro, y recordamos los derechos del niño y del adolescente que las Municipalidades y los colegios están enseñando. Y añade: ‘¿y los niños muertos?’. Nos quedamos pensando, hacemos silencio durante un momento, y respondemos: claro, derecho a un entierro digno, como gente. ‘Sí, padre, eso digo yo’. La conversación va enrumbándose hacia su final. Se inicia el proceso de despedida y al poco tiempo dice: ‘ya me han limpiado un poco la  cabeza, ya me voy’. Se levanta, nos despedimos y se va. Adiós, que para un cristiano como nosotros, significa: ‘con Dios’, ‘vaya con Dios’.

Hay quien opina que para ser razonables hay entrar en diálogo. No cabe duda que la ‘comunidad de comunicación’ es importante, pero no todos tenemos la misma capacidad, ni estamos en las mismas condiciones. La queja, el lamento, el grito es previo a la argumentación y puede ser la primera expresión del lenguaje. Queja, lamento y grito que los pueblos indígenas utilizan en una conversación no tan ideal en un mundo que no siempre entienden ni les comprende. Queja, lamento y grito, expresiones que aparecen continuamente en los salmos de la Biblia como un lenguaje estrictamente religioso.



P. Miguel Angel Cadenas                                         P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                               Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                             Río Marañón

sábado, 23 de marzo de 2013

LA RENUNCIA DEL PAPA EN TERRITORIO KUKAMA




“Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores
y los que ocupan cargos abusan de su autoridad.
Pero no será así entre ustedes.
Al contrario, el que entre ustedes quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes,
Y si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga esclavo de todos”.
(Mt 20, 25-28)


Benedicto XVI ha dado su penúltima lección a los que tienen poder y se apegan a él hasta el último minuto. Hay quienes estando gravemente enfermos se han presentado a las elecciones y las han ganado, aunque ya no han podido jurar su cargo y se han muerto por el camino. Benedicto ha dicho: no. No quiero que otras personas gobiernen la Iglesia en mi nombre mientras yo estoy disminuyendo. Mejor elijan otro papa que les pueda gobernar y yo me dedico a rezar. Gran humildad, enorme valentía y una lección de desapego al poder digna de tener en cuenta. Bien podrían aprender todos esos tiranuelos que en el mundo son, han sido y serán.

Pero no todos opinan así. El poder es para ejercerlo hasta el final. Hay quienes van más lejos todavía y han visto en la renuncia una gran debilidad. Quienes así interpretan entienden la debilidad como algo negativo, no poder. No es la única manera de entender la debilidad. Para los cristianos, Dios se despoja de todo para ser gente como nosotros, adoptando la debilidad: kénosis en griego. Kénosis que termina en la exaltación de Jesús por parte de Dios.


© Parroquia Santa Rita de Castilla – Río Marañón // Grupo de Animadores Cristianos, marzo 2012

En el bajo Marañón los pentecostales han visto en la renuncia del papa debilidad como no poder. Para ellos ‘el papa ha sido vencido por el diablo’. Ya no merece la pena ser católico puesto que el papa ha renunciado, no tiene poder. Lo interesante de este planteamiento, sin fundamento bíblico, es lo que trasluce de pensamiento indígena.

Para los kukama el poder está relacionado con la fuerza y la debilidad es la ‘carencia de fuerza y de poder’. En pueblos tradicionalmente guerreros presentarse como débil implica apuntarse a perdedor. De ahí la importancia de la fuerza. Pero existen otras dos acepciones de debilidad que merecen la pena recogerse. La primera se traduce literalmente como ‘corazón no caliente’ para indicar falta de valentía, coraje. Y la segunda ‘no denso’, ‘no concentrado’, ‘no espeso’, o en positivo, licuado, diluido. Con este trasfondo es fácil imaginar que muchos kukama no entiendan el porqué de una decisión tan evangélica y valiente.

Las batallas que libran los indígenas no son únicamente contra el Estado o contra compañías petroleras, madereras y demás. También incluye una batalla cósmica. El mundo indígena está poblado de espíritus, algunos buenos y otros malos. Asociarse con los buenos espíritus es imprescindible para tener una vida buena. Pero no estamos ajenos a los ataques de los malos espíritus. Esta batalla cósmica la trasladan al cristianismo para, poniendo nombre al mal y al enemigo, luchar contra Satanás, el diablo, el demonio o como queramos denominarlo. En su haber, dándoles sostén, la cosmología bíblica también está poblada de ángeles y demonios. (Una cosmología bíblica que en ocasiones a los occidentales nos deja perplejos). En muchas de las predicaciones kukama pentecostales gran parte del tiempo se dedica al diablo como el enemigo. En ocasiones los católicos también somos catalogados como diablos y el papa es nuestro jefe. Pero en esta oportunidad el papa no es el diablo sino alguien débil que ha sido derrotado, que ha perdido su batalla contra el mal, contra el demonio. O dicho en palabras sencillas: ‘ha sido vencido por el diablo’. Por eso, para estos mismos pentecostales, ya no merece ser católico, son débiles, su papa se ha retirado, ha perdido la batalla contra el mal, contra Satanás.

Es interesante este planteamiento que está elaborado a partir de la experiencia del chamanismo. Un chamán débil fácilmente es vencido, sus seguidores le abandonarán. Le pueden matar o incluso aparcar como si fuera un trasto viejo. Los grandes chamanes, los buenos chamanes, no se retiran, ni capitulan, ni renuncian. Los grandes chamanes kukama no atraviesan la muerte, se van a vivir a las cochas para protegerlas. Un poderoso chamán trabajará con algún heredero al que habrá dejado su poder, mientras él se retira a la cocha. Siempre queda la explicación posible que él se retira y deja a uno en la comunidad con el que va a trabajar.

Benedicto XVI ha pronunciado su penúltima lección, no ha sido comprendida por todos, no solo entre los pueblos indígenas, al interior de la iglesia no ha faltado quien le ha tildado de ‘bajarse de la cruz’, pero nosotros somos de los que pensamos que ha dado un paso trascendental que bien mereciera la pena tenerse en cuenta por tantas personas que se atribuyen el cargo hasta la muerte, a veces por su ineptitud, en ocasiones por su afán desmesurado de poder.

P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
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sábado, 24 de noviembre de 2012

(i)RESPONSABILIDAD SOCIAL



El 22 de octubre 2012, en un “descuido” más, se volvió a verter crudo al río Marañón en el pontón 4 de San José de Saramuro, distrito de Urarinas, provincia de Loreto. Seguramente no esté registrado en ninguna parte porque quienes deben anotar (Ministerios varios –Energía y Minas, Ambiente…–) no deben saber escribir (y menos comunicar lo que sucede). Estaban cargando la E/F Contamana (IQ-7886) de Petroperú. Eran las 12:30 p.m. aproximadamente. Un fuerte ruido, “como un tiro”, hizo preveer que algo estaba sucediendo. Se había roto la manguera. A lo largo de una hora ser vertió crudo al Marañón. ‘Se pusieron a trabajar’ y “derramaron unos polvos sobre el río”. Seguramente la empresa dirá que son absorbentes, pero siempre queda la sospecha de que fueran ‘precipitantes’. Sobre todo si tenemos en cuenta que la empresa no hay dicho nada de este derrame. Como si las poblaciones que habitamos el Marañón no tuviéramos derecho a saber lo que pasa. Si todo se hace conforme a ley, como expresan, entonces porqué ocultar información. Las sospechas se hacen más intensas…, demasiado intensas. Los pobladores dicen que después echar de ‘los polvos se profundizó el petróleo’. Más claridad…, agua del Marañón.

© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

¿Tendrá a bien el Ministerio de Energía y Minas… comunicar oficialmente a las poblaciones asentadas en el Marañón y a todo el Perú lo que ha sucedido? Exigimos una explicación oficial. Una explicación que mucho nos tememos no llegará pese a toda esa retórica hueca de la ‘integración nacional y el reconocimiento de nuestra diversidad’ o la famosa ‘inclusión social’. Pero seguiremos esperando…, seguiremos.

Tiempos hubo en que los silogismos dictaban cátedra, con las disculpas de Aristóteles y todos los que en el mundo han sido. La lógica camina hoy por otros derroteros, pero echemos manos de la tradición.
Si todo está bien en el Marañón (no hay derrames ni rupturas del oleoducto, ni aguas de formación vertidas impunemente)
Entonces porqué no nos comunican lo que sucede.

Esto tiene una posible doble respuesta:
a)      porque no saben lo que sucede, lo cual implica que son ignorantes;
b)      porque son malos y ocultan información.

¿Se puede moralmente ocultar información sobre derrames en un río que la gente utiliza para tomar agua y el aseo personal? Busquemos el lado lúdico: invitamos a alguna gran empresa a embotellar agua del bajo Marañón para venderla como agua de mesa. Atractivo: agua contaminada impunemente con beneplácito del Estado.

© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012


TAMBIEN EN EL CHAMBIRA

El río Chambira es un tributario del Marañón por su margen izquierda. En él habita el pueblo indígena urarina. Da la casualidad que en este mes de setiembre, no hemos podido precisar más, la gente de la quebrada Pucayacu, de la cuenca del río Chambira, estaba trabajando porque se había roto el oleoducto. Desconocemos qué ha ocurrido, pero ha debido trabajar bastante gente ‘para remediarlo’(?). Estaban contentos porque ‘Pluspetrol nos ha regalado tres motosierras’, además del pago por su trabajo diario. Pluspetrol, o quien sea el responsable, nos da igual, aunque la gente dice Pluspetrol. Otro suceso del cual esperamos también una explicación oficial del Ministerio de Energía y Minas…

Y ahora que sabemos que en el 2013 habrá una nueva venta de lotes petroleros en el bajo Marañón sería bueno que tuvieran en cuenta que algunas Compañías están incapacitadas moralmente para acceder a tales lotes por la irresponsabilidad que han ido demostrando durante muchos años. ¿Será el Estado peruano tan incapaz de mirar a favor de su población?

Ya hace un tiempo se instaló en el lenguaje oficial el tema de la ‘responsabilidad social’ de las empresas y todo ese discurso de cara a la galería y a los accionistas (al menos para algunas de ellas). Seguramente empresas que contaminan impunemente y no comunican lo que sucede tienen incorporado en su código deontológico las ‘buenas prácticas’ y la ‘responsabilidad social’, que desdicen en su vida diaria.

Sirva esta nota para dejar constancia de estos sucesos que el Perú oficial prefiere desconocer, ocultar o maquillar en esa retórica de un país emborrachado por la bonanza económica. Comenzamos utilizando la palabra ‘descuido’, no hay tales ‘descuidos’, es la borrachera la que impide mirar… “Si bebes, no manejes”, decía hace años Steve Wonder.

Dado que en Santa Rita de Castilla no existe la posibilidad de Internet es muy difícil para nosotros acceder a la información. Las distancias en la selva son tan inmensas que averiguar lo que sucede es una tarea paciente y en muchas oportunidades fruto de un golpe de suerte (que los cristianos preferimos llamar Providencia).

Santa Rita de Castilla, 9 de noviembre 2012




P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón

ÁGIL, DINÁMICO Y EFICAZ


Sábado, 3 de noviembre de 2012, a las 7:00 a.m., topan insistentemente en la puerta. Salimos al balcón y quienes llaman tan impetuosamente son dos policías desconocidos, no pertenecientes a la Comisaría local. Bajamos a abrir la puerta y se presentan: “somos de la Policía de turismo y protección del ambiente”. Tras el saludo respectivo sacan un documento firmado el 27 de abril 2012 en Santa Rita de Castilla y quieren saber más del mismo.

“¿Dicho documento se ha elaborado aquí?”. “Sí, por supuesto”.

“¿Han sido invitadas las autoridades distritales?” “No. Estamos en el distrito de Parinari y Maypuco, sede del distrito de Urarinas, está muy lejos de esta localidad. No han sido invitadas las autoridades distritales de Urarinas puesto que este documento se elaboró durante un taller de Presidentes Comunales en Santa Rita de Castilla, bajo nuestra asesoría”. Ellos han elaborado el documento, nosotros lo hemos transcrito en computadora y lo hemos regado en la ciudad.

“¿Algo más que añadir?”. “Sí, desde el mes de abril hasta la fecha ha pasado demasiado tiempo. No han sido muy veloces”. “Bueno, ustedes ya saben, la burocracia”.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

A la Policía de turismo y protección del ambiente le había llegado el documento a través del Congreso de la República. Las autoridades distritales de Urarinas decían desconocer dicho documento, pese a habérseles entregado. Uno sólo tiene memoria para lo que quiere. Las autoridades regionales también conocen el documento, pero todavía no han llegado a la zona para preguntar, de aquí a 20 años llegarán. Es cuestión de paciencia. En el documento se insiste en que los pueblos indígenas Kukama, Urarina y Omurano del río Urituyacu, del distrito de Urarinas, provincia de Loreto, no permitirán extraer madera de dicha cuenca. Piden la intervención del Estado y de no hacerse caso afirman que tomarán medidas por su cuenta.

Las amenazas de muerte a algunos dirigentes continuaron hasta que terminaron de extraer la madera. Por supuesto que han sacado la madera cortada, pese a que el acuerdo indicaba que no se haría. Mientras no haya una fuente económica que permita a la gente vivir con dignidad la extracción de madera ilegal continuará. La impunidad que les ampara a los madereros es otro incentivo a su favor.

Los policías estaban bajando de una visita de inspección a la zona. No habían visto madera. “Señores, la madera se saca cuando los ríos están crecidos, ahora no es posible sacar la madera”. Con esta creciente de noviembre recién los madereros estarán implementando la siguiente campaña.

En la comunidad nativa de Nueva Alianza, boca del Urituyacu, y la comunidad nativa de Juan Velasco Alvarado, a 5 horas en peque peque de la boca, la gente les contaba a los policías que les pagan S/. 20.00 por troza. Y el comentario de los policías: “los madereros sacan hasta S/. 1,000.00 por troza”. Más arriba de Juan Velasco Alvarado hay 15 núcleos poblacionales pertenecientes a 12 comunidades nativas tituladas, donde la extracción de madera es más dramática y donde no ha llegado la policía de turismo y protección del medio ambiente. La misma denominación de esta policía como “turismo y protección del medio ambiente” ya deja mucho que desear.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

La conversación fue muy amable y sustanciosa. En el documento se dice “los pueblos indígenas Kukama, Urarina y Omurano del río Urituyacu…”. Y nos contaban que no sabían localizar dónde estaban estas comunidades. Alguien perspicaz en Maypuco, sede del distrito de Urarinas, les dijo que Kukama, Urarina y Omurano no eran comunidades sino “algunas lenguas que hablaban los indígenas de ese río”. Maypuco está conformado por población kukama. Este desconocimiento de los pueblos indígenas es sintomático del Perú en que vivimos. Ni las mismas instituciones del Estado conocen a los pueblos indígenas a los cuales dicen servir (más bien servirse).

En la reunión con la comunidad nativa de Nueva Alianza la población dijo desconocer a los madereros, pero al salir de la reunión una señora les indicó: “ellos son”. Mientras la gente necesite la miseria que les dan los madereros para solventar necesidades básicas no habrá posibilidades de evitar la extracción ilegal.

“Las comunidades pueden sacar un permiso en Nauta, capital de la provincia de Loreto, para extraer madera legal de su territorio comunal. Así conseguirán un mejor precio”, decían los policías. Son las mismas madereras que inescrupulosamente peinan el monte las que terminan comprando la madera que llega a Iquitos. Por supuesto, ellos ponen el precio. Ir a la ciudad, bajar por el río con madera, aunque sea legal, activa las papilas gustativas de policías de comisarías locales que se arriman a ver lo que cae, negociar con los madereros… Hay muchas trabas de por medio antes de encontrar una situación más simétrica. Aunque siempre es mejor intentarlo.

“Mire, nosotros trabajamos en Iquitos, le dejamos nuestro número telefónico para cualquier comunicación”. “Gracias, se lo daremos a los presidentes comunales para que ellos puedan comunicarse con ustedes”.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

Ágil, dinámico y eficaz, así podemos catalogar al Estado peruano en la protección de su medio ambiente. He aquí un ejemplo. Si se hubieran cumplido las amenazas de muerte, ¿quién hubiera respondido? ¿Quién ha disfrutado el valor de esa madera?

“Si nos llaman, en 10 días estaremos llegando al lugar de los hechos”, nos dijeron los policías mientras se despedían. “Aló, llamamos desde…” (Hay muchas interferencias telefónicas, apenas se puede escuchar…).




P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón

jueves, 1 de noviembre de 2012

“DesORDENAMIENTO TERRITORIAL” EN EL BAJO MARAÑON


                                                                                  
Entre los días 8 al 12 de octubre 2012 desarrollamos un taller más con Presidentes Comunales (máxima autoridad en su comunidad) sobre “Pueblos Indígenas y Diálogo Intercultural”, con apoyo del CAAAP. El último día en la mañana se presenta un funcionario de la Municipalidad Distrital de Parinari solicitando un espacio para conversar con los presidentes comunales. Accedimos a su petición y lanzó una propuesta que ya había sido hecha públicamente en Santa Rita de Castilla, pero inédita para los presidentes comunales.

El funcionario explicó amablemente el plan: construir aproximadamente unas 200 casas de “material noble” en Santa Rita de Castilla, para todas las personas que deseen vivir acá. Da la impresión que están concibiendo Santa Rita de Castilla “con aires de progreso”. No se trata de que abandonen sus comunidades, pueden tener casa acá y sus chacras en sus comunidades. Acá pueden seguir sus hijos la secundaria. Con el aumento de población surgirán nuevas prestaciones del Estado: un banco de la Nación, “para que no tengan que ir a cobrar a Nauta” (Nauta está situada a 8 horas en lancha, de bajada), acceso a la secundaria, luz 24 horas, se implementará el proyecto Cuna Más, habrá una enfermera que cuide de sus niños pequeños mientras sus mujeres van a la chacra a trabajar, entre otras bondades. Las casas están valoradas en unos S/. 21.000. El Ministerio de Vivienda cubre un monto algo superior a los S/. 18.000 a fondo perdido, y el interesado, bien sea con su trabajo o pagando en dinero contante y sonante, el resto, hasta completar los S/. 21.000. Repetimos: a fondo perdido, no es préstamo, es donación. El funcionario expuso correctamente el proyecto y pronto comenzaron las intervenciones de los presidentes comunales algunas en forma de preguntas y otras en exposiciones muy breves, pero contundentes.



Construcción de casa tradicional en Santa Rita de Castilla 2011.
Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla

En las intervenciones de los presidentes comunales se hicieron afirmaciones muy atinadas. Por un lado, si el Estado, a través del Ministerio de Vivienda y la Municipalidad, quiere apoyar a las familias debe hacerlo en sus comunidades, no en Santa Rita de Castilla. Santa Rita es una localidad donde no hay espacio para hacer chacras, “de qué vamos a vivir”. Por otro lado, Santa Rita es un lugar pantanoso, aguajal, dónde vamos a construir. No tiene ninguna cocha cerca para ir a pescar y sus moradores invaden el territorio de las comunidades vecinas: en chacras, cochas, aguaje.... El funcionario respondía algunas preguntas e inquietudes, otras quedaban en el aire: “sanear el terreno le corresponde a los ingenieros y arquitectos, de eso no se preocupen ustedes, lo sanearemos”.

El funcionario de la Municipalidad fue siempre muy correcto en la exposición de un proyecto que, según él, traerá “desarrollo a Santa Rita de Castilla”. Los presidentes comunales se sentían molestos por la propuesta. Si desean adquirir una casa tienen que abandonar su comunidad y venir a habitar a Santa Rita, donde no hay chacras nuevas para abrir, ni cochas cerca donde pescar, invadiendo el territorio de las comunidades vecinas. Construir estas casas en “un lugar seguro”, es decir, lejos del río conlleva un trayecto grande desde el puerto a sus casas, un problema añadido para cuidar su canoa en el puerto o llevar el producto desde el puerto a la casa. No hay “lugar seguro” bajo criterios occidentales en la Amazonía baja.


MOVIMIENTOS DE POBLACION Y ORDENAMIENTO INDIGENA

En los últimos años se han ido produciendo movimientos de población muy interesantes en el vecino distrito de Urarinas, perteneciente también a esta Parroquia. El Poder Judicial estableció un Juez letrado en la comunidad de Concordia, además de los jueces de paz en diversas comunidades nativas, sin tener en cuenta las leyes indígenas. En lugar de apoyar la justicia indígena el Poder Judicial se impone y, con él, sus criterios. El programa Juntos distribuye los S/. 100.00 a cada madre en tres puntos de este distrito: Nueva Alianza, boca del río Urituyacu y lugar fundamental para comprender las dinámicas de este río, donde habitan el pueblo kukama, urarina y los pocos sobrevivientes del pueblo indígena omurano. El programa Juntos genera un asentamiento de población en este lugar. Maypuco es la sede de las instituciones estatales. En los últimos años ha crecido en población debido a que el distrito es grande y en su territorio se extrae petróleo, amén de la base de San José de Saramuro. Esta última población, reconocida como comunidad nativa, también está creciendo al olor de las compañías petroleras: luz 24 horas, agua potable, colegio de secundaria… Y el tercer punto es Concordia, cerca de la boca del río Chambira, espacio ocupado fundamentalmente por el pueblo indígena urarina y sede de un juez letrado, como se ha indicado anteriormente.

Si pretenden hacer “más grande y más desarrollada” Santa Rita de Castilla, lo primero que percibimos es que el Estado no tiene un plan para el bajo Marañón, sino lo que se le va ocurriendo en cada momento al funcionario de turno. En segundo lugar, nos encontramos con dificultades serias: el desbarrancamiento del río. En los últimos 50 años llevamos 5 nuevos emplazamientos de Santa Rita de Castilla por el desbarrancamiento. Los grandes ríos amazónicos no tienen un curso fijo, estamos a 110 m.s.m. y el río va buscando meandros que le permitan cierta velocidad para desaguar en el Atlántico, razón por la cual el curso del río se mueve continuamente. Modificar el curso del río genera impactos dignos de tener en cuenta. Si la dieta alimentaria cambia, como es previsible por falta de chacras y pescado, el aumento de basuras inorgánicas será un problema añadido.


Proyecto del Gobierno Regional “Techo Propio”. Muy poco espacio, hacinados, y sin apenas huerta, Santa Rita de Castilla 2012.
Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla


Los criterios blancos pretenden sujetar la población a un lugar, sin entender las dinámicas fluviales. En cambio, los pueblos indígenas siempre se han adaptado al río. No es cierto que haya que ordenar el territorio, ya está ordenado, pero con criterios indígenas, que son mucho más sostenibles que los criterios blancos. Aunque en Santa Rita de Castilla no se habla de “ordenamiento territorial” los funcionarios del Ministerio de Vivienda que están detrás del proyecto así lo piensan. Desconocer las dinámicas fluviales conllevará un “des-ordenamiento territorial” que acarreará problemas de difícil solución. Si Perú utiliza su bonanza económica para generar más caos en la Amazonía estamos sentando las bases de un país más inequitativo todavía. Las poblaciones indígenas saben lo que quieren, es imprescindible escucharles, y no engañarles con cantos de sirena.

El mayor problema de la selva baja no es residencial precisamente, ni mucho menos. Se está produciendo una fuerte migración a Lima y costa peruana siguiendo la ruta de la bonanza económica. Construir viviendas no la frenará. Toda familia construye su casa sin mayores dificultades. ¿Para qué construirlas entonces? Tal vez pudieran existir intereses espurios que, utilizando a las poblaciones del Marañón, estén pensando en sobrevaloraciones que permitan “ensuciar las uñas” de quienes son inescrupulosos.

Un presidente comunal atestiguaba que la Municipalidad Distrital de Parinari, con sede en Santa Rita de Castilla, ha construido botiquines comunales de madera de 4 m. x 5. m., por un valor de más de S/. 30.000. Ahora con “material noble” (léase cemento y ladrillo, que no tienen nada de noble) valdrán las casas S/. 21.000. La respuesta del funcionario: “la Municipalidad ha tenido que acarrear el material hasta la comunidad”. Como si en este otro proyecto el material llegara a las comunidades caído del cielo. Ya sabemos que en un proyecto de 200 casas se abaratan los costes, pero ahí queda la reflexión de un presidente comunal.

Una penúltima incongruencia para concluir: el Gobierno Regional de Loreto está construyendo un colegio nuevo en Santa Rita de Castilla, con una población estudiantil de unos 400 alumnos aproximadamente, entre primaria y secundaria, de 6 aulas. No tendrán ni para primaria. Si pretenden aumentar la población en 200 casas más, ¿dónde estudiarán los alumnos? Un pequeño dato que alguien nos tendrá que explicar. ¿Qué clase de funcionarios proyectan el “desarrollo” en el bajo Marañón? La improvisación, la incompetencia, la verticalidad (no escuchan a nadie) son los ingredientes de este desastroso proyecto, fruto de la borrachera económica peruana.




P. Miguel Angel Cadenas // P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  
Río Marañón