sábado, 24 de noviembre de 2012

(i)RESPONSABILIDAD SOCIAL



El 22 de octubre 2012, en un “descuido” más, se volvió a verter crudo al río Marañón en el pontón 4 de San José de Saramuro, distrito de Urarinas, provincia de Loreto. Seguramente no esté registrado en ninguna parte porque quienes deben anotar (Ministerios varios –Energía y Minas, Ambiente…–) no deben saber escribir (y menos comunicar lo que sucede). Estaban cargando la E/F Contamana (IQ-7886) de Petroperú. Eran las 12:30 p.m. aproximadamente. Un fuerte ruido, “como un tiro”, hizo preveer que algo estaba sucediendo. Se había roto la manguera. A lo largo de una hora ser vertió crudo al Marañón. ‘Se pusieron a trabajar’ y “derramaron unos polvos sobre el río”. Seguramente la empresa dirá que son absorbentes, pero siempre queda la sospecha de que fueran ‘precipitantes’. Sobre todo si tenemos en cuenta que la empresa no hay dicho nada de este derrame. Como si las poblaciones que habitamos el Marañón no tuviéramos derecho a saber lo que pasa. Si todo se hace conforme a ley, como expresan, entonces porqué ocultar información. Las sospechas se hacen más intensas…, demasiado intensas. Los pobladores dicen que después echar de ‘los polvos se profundizó el petróleo’. Más claridad…, agua del Marañón.

© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

¿Tendrá a bien el Ministerio de Energía y Minas… comunicar oficialmente a las poblaciones asentadas en el Marañón y a todo el Perú lo que ha sucedido? Exigimos una explicación oficial. Una explicación que mucho nos tememos no llegará pese a toda esa retórica hueca de la ‘integración nacional y el reconocimiento de nuestra diversidad’ o la famosa ‘inclusión social’. Pero seguiremos esperando…, seguiremos.

Tiempos hubo en que los silogismos dictaban cátedra, con las disculpas de Aristóteles y todos los que en el mundo han sido. La lógica camina hoy por otros derroteros, pero echemos manos de la tradición.
Si todo está bien en el Marañón (no hay derrames ni rupturas del oleoducto, ni aguas de formación vertidas impunemente)
Entonces porqué no nos comunican lo que sucede.

Esto tiene una posible doble respuesta:
a)      porque no saben lo que sucede, lo cual implica que son ignorantes;
b)      porque son malos y ocultan información.

¿Se puede moralmente ocultar información sobre derrames en un río que la gente utiliza para tomar agua y el aseo personal? Busquemos el lado lúdico: invitamos a alguna gran empresa a embotellar agua del bajo Marañón para venderla como agua de mesa. Atractivo: agua contaminada impunemente con beneplácito del Estado.

© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012


TAMBIEN EN EL CHAMBIRA

El río Chambira es un tributario del Marañón por su margen izquierda. En él habita el pueblo indígena urarina. Da la casualidad que en este mes de setiembre, no hemos podido precisar más, la gente de la quebrada Pucayacu, de la cuenca del río Chambira, estaba trabajando porque se había roto el oleoducto. Desconocemos qué ha ocurrido, pero ha debido trabajar bastante gente ‘para remediarlo’(?). Estaban contentos porque ‘Pluspetrol nos ha regalado tres motosierras’, además del pago por su trabajo diario. Pluspetrol, o quien sea el responsable, nos da igual, aunque la gente dice Pluspetrol. Otro suceso del cual esperamos también una explicación oficial del Ministerio de Energía y Minas…

Y ahora que sabemos que en el 2013 habrá una nueva venta de lotes petroleros en el bajo Marañón sería bueno que tuvieran en cuenta que algunas Compañías están incapacitadas moralmente para acceder a tales lotes por la irresponsabilidad que han ido demostrando durante muchos años. ¿Será el Estado peruano tan incapaz de mirar a favor de su población?

Ya hace un tiempo se instaló en el lenguaje oficial el tema de la ‘responsabilidad social’ de las empresas y todo ese discurso de cara a la galería y a los accionistas (al menos para algunas de ellas). Seguramente empresas que contaminan impunemente y no comunican lo que sucede tienen incorporado en su código deontológico las ‘buenas prácticas’ y la ‘responsabilidad social’, que desdicen en su vida diaria.

Sirva esta nota para dejar constancia de estos sucesos que el Perú oficial prefiere desconocer, ocultar o maquillar en esa retórica de un país emborrachado por la bonanza económica. Comenzamos utilizando la palabra ‘descuido’, no hay tales ‘descuidos’, es la borrachera la que impide mirar… “Si bebes, no manejes”, decía hace años Steve Wonder.

Dado que en Santa Rita de Castilla no existe la posibilidad de Internet es muy difícil para nosotros acceder a la información. Las distancias en la selva son tan inmensas que averiguar lo que sucede es una tarea paciente y en muchas oportunidades fruto de un golpe de suerte (que los cristianos preferimos llamar Providencia).

Santa Rita de Castilla, 9 de noviembre 2012




P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón

ÁGIL, DINÁMICO Y EFICAZ


Sábado, 3 de noviembre de 2012, a las 7:00 a.m., topan insistentemente en la puerta. Salimos al balcón y quienes llaman tan impetuosamente son dos policías desconocidos, no pertenecientes a la Comisaría local. Bajamos a abrir la puerta y se presentan: “somos de la Policía de turismo y protección del ambiente”. Tras el saludo respectivo sacan un documento firmado el 27 de abril 2012 en Santa Rita de Castilla y quieren saber más del mismo.

“¿Dicho documento se ha elaborado aquí?”. “Sí, por supuesto”.

“¿Han sido invitadas las autoridades distritales?” “No. Estamos en el distrito de Parinari y Maypuco, sede del distrito de Urarinas, está muy lejos de esta localidad. No han sido invitadas las autoridades distritales de Urarinas puesto que este documento se elaboró durante un taller de Presidentes Comunales en Santa Rita de Castilla, bajo nuestra asesoría”. Ellos han elaborado el documento, nosotros lo hemos transcrito en computadora y lo hemos regado en la ciudad.

“¿Algo más que añadir?”. “Sí, desde el mes de abril hasta la fecha ha pasado demasiado tiempo. No han sido muy veloces”. “Bueno, ustedes ya saben, la burocracia”.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

A la Policía de turismo y protección del ambiente le había llegado el documento a través del Congreso de la República. Las autoridades distritales de Urarinas decían desconocer dicho documento, pese a habérseles entregado. Uno sólo tiene memoria para lo que quiere. Las autoridades regionales también conocen el documento, pero todavía no han llegado a la zona para preguntar, de aquí a 20 años llegarán. Es cuestión de paciencia. En el documento se insiste en que los pueblos indígenas Kukama, Urarina y Omurano del río Urituyacu, del distrito de Urarinas, provincia de Loreto, no permitirán extraer madera de dicha cuenca. Piden la intervención del Estado y de no hacerse caso afirman que tomarán medidas por su cuenta.

Las amenazas de muerte a algunos dirigentes continuaron hasta que terminaron de extraer la madera. Por supuesto que han sacado la madera cortada, pese a que el acuerdo indicaba que no se haría. Mientras no haya una fuente económica que permita a la gente vivir con dignidad la extracción de madera ilegal continuará. La impunidad que les ampara a los madereros es otro incentivo a su favor.

Los policías estaban bajando de una visita de inspección a la zona. No habían visto madera. “Señores, la madera se saca cuando los ríos están crecidos, ahora no es posible sacar la madera”. Con esta creciente de noviembre recién los madereros estarán implementando la siguiente campaña.

En la comunidad nativa de Nueva Alianza, boca del Urituyacu, y la comunidad nativa de Juan Velasco Alvarado, a 5 horas en peque peque de la boca, la gente les contaba a los policías que les pagan S/. 20.00 por troza. Y el comentario de los policías: “los madereros sacan hasta S/. 1,000.00 por troza”. Más arriba de Juan Velasco Alvarado hay 15 núcleos poblacionales pertenecientes a 12 comunidades nativas tituladas, donde la extracción de madera es más dramática y donde no ha llegado la policía de turismo y protección del medio ambiente. La misma denominación de esta policía como “turismo y protección del medio ambiente” ya deja mucho que desear.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

La conversación fue muy amable y sustanciosa. En el documento se dice “los pueblos indígenas Kukama, Urarina y Omurano del río Urituyacu…”. Y nos contaban que no sabían localizar dónde estaban estas comunidades. Alguien perspicaz en Maypuco, sede del distrito de Urarinas, les dijo que Kukama, Urarina y Omurano no eran comunidades sino “algunas lenguas que hablaban los indígenas de ese río”. Maypuco está conformado por población kukama. Este desconocimiento de los pueblos indígenas es sintomático del Perú en que vivimos. Ni las mismas instituciones del Estado conocen a los pueblos indígenas a los cuales dicen servir (más bien servirse).

En la reunión con la comunidad nativa de Nueva Alianza la población dijo desconocer a los madereros, pero al salir de la reunión una señora les indicó: “ellos son”. Mientras la gente necesite la miseria que les dan los madereros para solventar necesidades básicas no habrá posibilidades de evitar la extracción ilegal.

“Las comunidades pueden sacar un permiso en Nauta, capital de la provincia de Loreto, para extraer madera legal de su territorio comunal. Así conseguirán un mejor precio”, decían los policías. Son las mismas madereras que inescrupulosamente peinan el monte las que terminan comprando la madera que llega a Iquitos. Por supuesto, ellos ponen el precio. Ir a la ciudad, bajar por el río con madera, aunque sea legal, activa las papilas gustativas de policías de comisarías locales que se arriman a ver lo que cae, negociar con los madereros… Hay muchas trabas de por medio antes de encontrar una situación más simétrica. Aunque siempre es mejor intentarlo.

“Mire, nosotros trabajamos en Iquitos, le dejamos nuestro número telefónico para cualquier comunicación”. “Gracias, se lo daremos a los presidentes comunales para que ellos puedan comunicarse con ustedes”.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012

Ágil, dinámico y eficaz, así podemos catalogar al Estado peruano en la protección de su medio ambiente. He aquí un ejemplo. Si se hubieran cumplido las amenazas de muerte, ¿quién hubiera respondido? ¿Quién ha disfrutado el valor de esa madera?

“Si nos llaman, en 10 días estaremos llegando al lugar de los hechos”, nos dijeron los policías mientras se despedían. “Aló, llamamos desde…” (Hay muchas interferencias telefónicas, apenas se puede escuchar…).




P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón

jueves, 1 de noviembre de 2012

“DesORDENAMIENTO TERRITORIAL” EN EL BAJO MARAÑON


                                                                                  
Entre los días 8 al 12 de octubre 2012 desarrollamos un taller más con Presidentes Comunales (máxima autoridad en su comunidad) sobre “Pueblos Indígenas y Diálogo Intercultural”, con apoyo del CAAAP. El último día en la mañana se presenta un funcionario de la Municipalidad Distrital de Parinari solicitando un espacio para conversar con los presidentes comunales. Accedimos a su petición y lanzó una propuesta que ya había sido hecha públicamente en Santa Rita de Castilla, pero inédita para los presidentes comunales.

El funcionario explicó amablemente el plan: construir aproximadamente unas 200 casas de “material noble” en Santa Rita de Castilla, para todas las personas que deseen vivir acá. Da la impresión que están concibiendo Santa Rita de Castilla “con aires de progreso”. No se trata de que abandonen sus comunidades, pueden tener casa acá y sus chacras en sus comunidades. Acá pueden seguir sus hijos la secundaria. Con el aumento de población surgirán nuevas prestaciones del Estado: un banco de la Nación, “para que no tengan que ir a cobrar a Nauta” (Nauta está situada a 8 horas en lancha, de bajada), acceso a la secundaria, luz 24 horas, se implementará el proyecto Cuna Más, habrá una enfermera que cuide de sus niños pequeños mientras sus mujeres van a la chacra a trabajar, entre otras bondades. Las casas están valoradas en unos S/. 21.000. El Ministerio de Vivienda cubre un monto algo superior a los S/. 18.000 a fondo perdido, y el interesado, bien sea con su trabajo o pagando en dinero contante y sonante, el resto, hasta completar los S/. 21.000. Repetimos: a fondo perdido, no es préstamo, es donación. El funcionario expuso correctamente el proyecto y pronto comenzaron las intervenciones de los presidentes comunales algunas en forma de preguntas y otras en exposiciones muy breves, pero contundentes.



Construcción de casa tradicional en Santa Rita de Castilla 2011.
Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla

En las intervenciones de los presidentes comunales se hicieron afirmaciones muy atinadas. Por un lado, si el Estado, a través del Ministerio de Vivienda y la Municipalidad, quiere apoyar a las familias debe hacerlo en sus comunidades, no en Santa Rita de Castilla. Santa Rita es una localidad donde no hay espacio para hacer chacras, “de qué vamos a vivir”. Por otro lado, Santa Rita es un lugar pantanoso, aguajal, dónde vamos a construir. No tiene ninguna cocha cerca para ir a pescar y sus moradores invaden el territorio de las comunidades vecinas: en chacras, cochas, aguaje.... El funcionario respondía algunas preguntas e inquietudes, otras quedaban en el aire: “sanear el terreno le corresponde a los ingenieros y arquitectos, de eso no se preocupen ustedes, lo sanearemos”.

El funcionario de la Municipalidad fue siempre muy correcto en la exposición de un proyecto que, según él, traerá “desarrollo a Santa Rita de Castilla”. Los presidentes comunales se sentían molestos por la propuesta. Si desean adquirir una casa tienen que abandonar su comunidad y venir a habitar a Santa Rita, donde no hay chacras nuevas para abrir, ni cochas cerca donde pescar, invadiendo el territorio de las comunidades vecinas. Construir estas casas en “un lugar seguro”, es decir, lejos del río conlleva un trayecto grande desde el puerto a sus casas, un problema añadido para cuidar su canoa en el puerto o llevar el producto desde el puerto a la casa. No hay “lugar seguro” bajo criterios occidentales en la Amazonía baja.


MOVIMIENTOS DE POBLACION Y ORDENAMIENTO INDIGENA

En los últimos años se han ido produciendo movimientos de población muy interesantes en el vecino distrito de Urarinas, perteneciente también a esta Parroquia. El Poder Judicial estableció un Juez letrado en la comunidad de Concordia, además de los jueces de paz en diversas comunidades nativas, sin tener en cuenta las leyes indígenas. En lugar de apoyar la justicia indígena el Poder Judicial se impone y, con él, sus criterios. El programa Juntos distribuye los S/. 100.00 a cada madre en tres puntos de este distrito: Nueva Alianza, boca del río Urituyacu y lugar fundamental para comprender las dinámicas de este río, donde habitan el pueblo kukama, urarina y los pocos sobrevivientes del pueblo indígena omurano. El programa Juntos genera un asentamiento de población en este lugar. Maypuco es la sede de las instituciones estatales. En los últimos años ha crecido en población debido a que el distrito es grande y en su territorio se extrae petróleo, amén de la base de San José de Saramuro. Esta última población, reconocida como comunidad nativa, también está creciendo al olor de las compañías petroleras: luz 24 horas, agua potable, colegio de secundaria… Y el tercer punto es Concordia, cerca de la boca del río Chambira, espacio ocupado fundamentalmente por el pueblo indígena urarina y sede de un juez letrado, como se ha indicado anteriormente.

Si pretenden hacer “más grande y más desarrollada” Santa Rita de Castilla, lo primero que percibimos es que el Estado no tiene un plan para el bajo Marañón, sino lo que se le va ocurriendo en cada momento al funcionario de turno. En segundo lugar, nos encontramos con dificultades serias: el desbarrancamiento del río. En los últimos 50 años llevamos 5 nuevos emplazamientos de Santa Rita de Castilla por el desbarrancamiento. Los grandes ríos amazónicos no tienen un curso fijo, estamos a 110 m.s.m. y el río va buscando meandros que le permitan cierta velocidad para desaguar en el Atlántico, razón por la cual el curso del río se mueve continuamente. Modificar el curso del río genera impactos dignos de tener en cuenta. Si la dieta alimentaria cambia, como es previsible por falta de chacras y pescado, el aumento de basuras inorgánicas será un problema añadido.


Proyecto del Gobierno Regional “Techo Propio”. Muy poco espacio, hacinados, y sin apenas huerta, Santa Rita de Castilla 2012.
Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla


Los criterios blancos pretenden sujetar la población a un lugar, sin entender las dinámicas fluviales. En cambio, los pueblos indígenas siempre se han adaptado al río. No es cierto que haya que ordenar el territorio, ya está ordenado, pero con criterios indígenas, que son mucho más sostenibles que los criterios blancos. Aunque en Santa Rita de Castilla no se habla de “ordenamiento territorial” los funcionarios del Ministerio de Vivienda que están detrás del proyecto así lo piensan. Desconocer las dinámicas fluviales conllevará un “des-ordenamiento territorial” que acarreará problemas de difícil solución. Si Perú utiliza su bonanza económica para generar más caos en la Amazonía estamos sentando las bases de un país más inequitativo todavía. Las poblaciones indígenas saben lo que quieren, es imprescindible escucharles, y no engañarles con cantos de sirena.

El mayor problema de la selva baja no es residencial precisamente, ni mucho menos. Se está produciendo una fuerte migración a Lima y costa peruana siguiendo la ruta de la bonanza económica. Construir viviendas no la frenará. Toda familia construye su casa sin mayores dificultades. ¿Para qué construirlas entonces? Tal vez pudieran existir intereses espurios que, utilizando a las poblaciones del Marañón, estén pensando en sobrevaloraciones que permitan “ensuciar las uñas” de quienes son inescrupulosos.

Un presidente comunal atestiguaba que la Municipalidad Distrital de Parinari, con sede en Santa Rita de Castilla, ha construido botiquines comunales de madera de 4 m. x 5. m., por un valor de más de S/. 30.000. Ahora con “material noble” (léase cemento y ladrillo, que no tienen nada de noble) valdrán las casas S/. 21.000. La respuesta del funcionario: “la Municipalidad ha tenido que acarrear el material hasta la comunidad”. Como si en este otro proyecto el material llegara a las comunidades caído del cielo. Ya sabemos que en un proyecto de 200 casas se abaratan los costes, pero ahí queda la reflexión de un presidente comunal.

Una penúltima incongruencia para concluir: el Gobierno Regional de Loreto está construyendo un colegio nuevo en Santa Rita de Castilla, con una población estudiantil de unos 400 alumnos aproximadamente, entre primaria y secundaria, de 6 aulas. No tendrán ni para primaria. Si pretenden aumentar la población en 200 casas más, ¿dónde estudiarán los alumnos? Un pequeño dato que alguien nos tendrá que explicar. ¿Qué clase de funcionarios proyectan el “desarrollo” en el bajo Marañón? La improvisación, la incompetencia, la verticalidad (no escuchan a nadie) son los ingredientes de este desastroso proyecto, fruto de la borrachera económica peruana.




P. Miguel Angel Cadenas // P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  
Río Marañón                                                             

sábado, 20 de octubre de 2012

LACRIMABILI STATU, UN SIGLO DESPUÉS.


  
El día 7 de Junio de 2012 se ha cumplido el centenario de la publicación de la encíclica del Papa san Pío X que lleva el llamativo título de Lacrimabili statu indorum (“La deplorable condición de los indígenas”). Se trata de un documento breve y desafortunadamente poco conocido –y menos divulgado– en defensa de las poblaciones indígenas. Fue dirigido por Pío X al episcopado latinoamericano en el tramo final de su Pontificado –dos años antes de su muerte– y, un siglo después, resulta un texto de rabiosa actualidad.



Un texto breve y olvidado.

Ciertamente esta encíclica pontificia de tan sólo siete números o parágrafos, comparada con otras de la doctrina social de la Iglesia, resulta minúscula. Basta pensar, por ejemplo, en la amplitud de la encíclica Rerum novarum de su antecesor León XIII (1891), pionera en la llamada “cuestión social”. Por otra parte, no sólo por su extensión, sino también por su contenido, dado que aborda una temática muy específica, quizás se pueda considerar precursora o al menos emparentada con el género de las encíclicas posteriores de Pío XI contra la persecución religiosa en México (Acerba animi anxietudo) y frente al nacionalsocialismo (Mit brennender sorge).

La valiente defensa de los derechos de los pueblos indígenas de Latinoamérica que contiene Lacrimabili statu no ha tenido en estos cien años la difusión que hubiera cabido esperar tanto ad intra, como ad extra. Me parece un ejemplo significativo en el ámbito intraeclesial que el Denzinger la ignore por completo. Mientras que el más importante repertorio del magisterio de la Iglesia reseña ampliamente otras encíclicas de San Pío X como la Pascendi (DH 3475-3500), e incluso otros textos pontificios de inferior rango como el decreto “Lamentabili” (DH 3401-3466), no hay en él ni una línea sobre nuestro documento. Por otra parte, ahora respecto a su divulgación externa, llama la atención que el texto oficial de un documento que trata de Latinoamérica y que fue dirigido a un episcopado mayoritariamente de lengua española, solamente sea accesible hoy en inglés (?) a través la web de la Santa Sede (www.vatican.va).

La Carta encíclicaImmensa pastorum” (1741)

            San Pío X introduce su alocución en continuidad con la línea magisterial de la encíclica de Benedicto XIV contra la esclavitud de los indígenas (otra inexplicable omisión del Denzinger). El Pontífice se congratula de que la esclavitud haya sido ya abolida totalmente por los estados y evoca la inequívoca toma de posición de la Iglesia al respecto como un factor determinante para ello en muchas regiones del continente sudamericano. “Sin embargo, aún cuando algo se ha hecho en favor de los indios, no obstante es mucho lo que resta por hacer. En verdad cuando examinamos los crímenes y las maldades, que aún ahora suelen cometerse con ellos, ciertamente quedamos horrorizados y profundamente conmovidos” (1).

            Gracias a Dios los horrendos “crímenes y maldades” a los que se refería el Papa en 1912 (crueles matanzas, devastación de pueblos enteros, torturas, violaciones…), como –por ejemplo– los cometidos por los caucheros en el Putumayo y en otras regiones de la amazonía, han sido felizmente erradicados. Pero las poblaciones indígenas continúan hoy sufriendo explotación. También en el s. XXI “los privan de sus bienes”. Siguen siendo expoliadas de sus recursos por las industrias madereras y las petroleras, que, además, contaminan sus ríos, destruyendo su fauna y envenenando a los pobladores. Y, sobre todo, la causa de tales injusticias sigue siendo la misma: “el inmoderado deseo de lucro” (2).

Una  firme y urgente apelación

            En su encíclica Pío X lanza una nueva apelación a los obispos de la región en la convicción de que es imprescindible la implicación de las Iglesias locales en defensa de la dignidad humana a fin de que sean realmente efectivas las medidas gubernamentales en ese sentido. “Apelamos a vosotros, venerables hermanos, a fin de que apoyéis esta causa con especial cuidado y resolución, ya que es del todo digna de vuestro oficio pastoral y de vuestro deber. Y dejando de lado las demás cosas de vuestra solicitud y diligencia, os exhortamos encarecidamente ante todo, que todas aquellas cosas  que,  en  vuestras  diócesis, están instituidas para el bien de los indígenas, las fomentéis y promováis con toda vuestra preocupación, y al mismo tiempo cuidéis de instituir aquellas  otras  que  puedan ser necesarias al mismo fin” (5). Para el Santo Papa la causa indígena no debería ser una tarea apostólica más entre otras, sino que, dadas las circunstancias, no duda en afirmar que se trata de una prioridad “digna de vuestro oficio pastoral”. Llega a afirmar incluso que, ante esa urgencia, todo otro empeño apostólico, por importante que parezca, debe ser postergado. Así lo reclama cuando pide a los obispos que se preocupen por trasmitir fielmente esta enseñanza dondequiera que se ofrezca instrucción moral (en los seminarios, en las escuelas, en las iglesias).
           
Este claro posicionamiento pontificio no sólo representa una contribución más de la Doctrina Social de la Iglesia en el camino hacia el reconocimiento universal de los derechos humanos (1948), sino que se anticipa varias décadas a un importante aserto de la Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II (1965). En efecto, podemos leer en ese documento conciliar un texto muy iluminador sobre la siempre controvertida cuestión de la implicación de la Iglesia en el orden temporal. Aunque su misión es principalmente de orden espiritual, la Iglesia tiene que “meterse” en política “cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas” (GS 76e).

            Por otra parte, hay que subrayar que lo que podemos llamar dimensión política de la caridad transciende los postulados morales de la Doctrina Social y tiene un fundamento propiamente teológico, como reconoce expresamente también la encíclica Lacrimabili statu: “la caridad cristiana, que abraza a todos los hombres, sin distinción de nacionalidad ni de color, como verdaderos hermanos, debe ser continuamente predicada y encomendada. Y esta caridad debe manifestarse no tanto con palabras, como con hechos” (5). Dicho de otro modo, para la Iglesia, la denuncia de los ataques contra la dignidad de los indígenas no sólo es una exigencia de la moral cristiana (basada en la igual dignidad de todos los hombres a los ojos de Dios), sino que representa también una tarea pastoral, que tiene como presupuesto la fe en un solo Dios Padre de todos y en un solo Señor Jesucristo, en quien todos somos hermanos.    

Anatema sit

            El Pontífice condena sin paliativos –con el lenguaje del anatema propio de la época– una pormenorizada serie de agresiones contra las poblaciones indígenas, que califica de “graves crímenes”. Los enumera por este orden: 1) el sometimiento o reducción a condiciones de esclavitud; 2) la compraventa de personas; 3) el tráfico de personas; 4) la separación forzosa de las familias; 5) la privación de sus bienes y posesiones; 6) las deportaciones forzosas. Este rico elenco de violaciones de los derechos humanos concluye con una fórmula abierta de carácter inclusivo (“cualquier otra forma de robo o privación de libertad, toda forma discriminación racial, predicar o enseñar a otros lo que es ilegal o cooperar a ello de cualquier modo”). Sirve para extender la condena también a cualesquiera otros supuestos no mencionados de forma explícita. En todos los casos, Pío X considera que se trata de pecados graves cuyo perdón queda reservado a los Ordinarios.

            Con mucho pesar tenemos que reconocer que muchas de las agresiones condenadas en la encíclica hace cien años persisten todavía. Muy sutilmente mimetizadas, pero presentes a fin de cuentas. La esclavitud pervive en nuevas formas de sometimiento y dependencia. Se sigue poniendo precio a los silencios y a las complicidades. Se amasan fortunas haciendo negocios con la prostitución y el narcotráfico. Se saquea, se expolia y se fuerza a abandonar sus tierras a los que el Papa San Pío X reconocía como “los nativos que primero habitaron la tierra americana” (5).

Conclusión

            Un siglo después, la encíclica Lacrimabili statu sigue siendo uno de los textos emblemáticos del magisterio pontificio en pro de la libertad de los pueblos indígenas y un referente del compromiso activo de la iglesia latinoamericana con “una causa en la que tanto la religión como la dignidad humana están implicadas” (7).

            Sirvan estas líneas para rendir un doble homenaje. Ante todo, a los miembros de las poblaciones indígenas de Latinoamérica que, por desgracia, tienen que seguir luchando por su supervivencia frente a los poderosos de este mundo, para liberarse de “la esclavitud de Satán y de los hombres perversos” (6). También, en segundo lugar, a todos aquellos hombres y mujeres que, en el desempeño de su labor evangelizadora y social en el continente latinoamericano, hacen propia cada día la causa de los pueblos indígenas.


Ramón Sala OSA
Estudio Teológico Agustiniano (Valladolid)


              

martes, 9 de octubre de 2012

IN MEMORIAM



† REYLES STARLEY CUNAYAPA URACO, 9 meses.
In memoriam.


Felizmente la economía peruana va bien. Algunos piensan, incluso, que muy bien. No lo ponemos en duda y nos congratulamos en ello. A finales del mes de octubre 2012 varias personas que conocemos irán a Lima en busca de trabajo: en la selva no lo hay. La necesidad de contar con recursos económicos se ha vuelto una prioridad. Los productos de la chacra siguen teniendo el precio de hace 20 años, mientras que lo que se adquiere en la bodega ha aumentado tres veces más. El desequilibrio económico es patente. La extracción de recursos naturales (aguaje, chonta…) no dan para cubrir necesidades mínimas. El destino final: Lima o alguna de las ciudades de la costa, siguiendo la ruta de la bonanza económica peruana.

La semana del 10 al 15 de setiembre de 2012 se produjeron, al menos, dos muertes de bebés en el distrito de Parinari, provincia de Loreto, departamento de Loreto. Un país que goza de tal crecimiento económico no puede permitirse el lujo de que mueran sus niños. La carta de presentación de un Perú “modernizante” no puede incluir la muerte de sus niños. Al menos si no quiere tener mala conciencia.

En Rocafuerte un niño † XX murió porque sus padres no encontraron gasolina para visitar a un chamán que vive a 3 horas de distancia. De donde podemos colegir que el aspecto comunitario de la vida es fundamental. Los que pretenden “modernizar” el país, desde el punto de vista blanco, no podrán comprender que los sistemas de curación chamánicos son tan efectivos como la medicina occidental. Y pretenden que todo el mundo pase por los Centros de Salud.

Unos días más tarde, pero en la misma semana, en la comunidad de San José de Parinari, falleció otro niño: † Reyles Starley Cunayapa Uraco con 9 meses. Su peso a los 7 meses era de 9,400 kg. y su talla de 67.8 cm. El peso entra dentro de lo normal, y su talla está en riesgo. Diagnóstico: riesgo de desnutrición crónica. Datos proporcionados por la movilizadora de su comunidad, capacitada por esta Parroquia y UNICEF. Por supuesto, el Ministerio de Salud no se entera.

El niño no podía respirar. Consultaron a un chamán, después otro y un tercero sentenció que una persona de su comunidad le estaba haciendo daño, pero no le podía sanar. Le llevaron a un cuarto chamán que diagnosticó brujería, señalando a la misma persona y tampoco le pudo curar. A los 11 días fue llevado al Centro de Salud donde resonaba la queja: “le han traído muy tarde”. En el Centro de Salud no se ponían de acuerdo si era necesario evacuar al bebé. Desde las 10:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. para tomar la decisión. La situación es muy compleja y no conviene simplificarla. Los padres del bebé no accedían, atribuían que la ampolla que le inyectaron le hizo mal, señal inequívoca que garantizaba el diagnóstico de brujería. Solicitaron el alta voluntaria, retornaron a su comunidad con el niño y al día siguiente falleció.


© Parroquia Santa Rita de Castilla, 2012.

Una primera afirmación antes de las muchas preguntas que nos surgen. Los sistemas chamánicos de curación son tan efectivos estadísticamente como la medicina occidental. La enfermedad se convierte en una crisis personal, familiar y comunitaria y todas las personas acudimos al sistema de salud que más tranquilidad nos proporciona. Los ejemplos citados no sirven para menospreciar tales sistemas de salud. Para ser objetivos habría que tener en cuenta los muchos casos de curación que ofrecen los chamanes. Partimos de esa convicción. Una vez constatado esto, surgen las preguntas: ¿las personas que laboran en los Centros de Salud tienen la capacitación suficiente para manejar situaciones donde otros sistemas de salud, como el chamánico, son preponderantes? No se trata de ser maniqueos, pero la currícula universitaria de salud no incluye materias que aprecien estos sistemas chamánicos de curación y la medicina occidental se convierte en la única vía. Parten, en nuestra opinión, de una valoración negativa de los sistemas chamánicos. Valoración que no ayuda a entender las situaciones reales, provocando frustración en los mismos trabajadores de salud que no entienden lo que está pasando. La presente “modernización” unidireccional no coopera en este sentido.

Los padres de Reyles Starley ya tenían el voucher del DNI de su hijo. Pero con el voucher no hay SIS (Sistema Integral de Salud) y sin SIS la atención de emergencia se da, ¿pero quién sufraga los gastos? En su caso, no había combustible, ni deslizador, ni motor fueraborda en el Centro de Salud para una posible evacuación. Cuando se consigue trasladar a un paciente ¿existe un lugar para la atención de los parientes que tienen que viajar con el enfermo? Esta desatención de los familiares es un elemento disuasorio para no llevar al enfermo a la ciudad. ¿Quién va a costear todos los gastos? Ni siquiera el SIS cubre todos los desembolsos de atención médica, ni que decir de los del acompañante. Otra resistencia proviene de llevar el paciente a la ciudad y acaecer la muerte. ¿Quién le retorna al muerto a su comunidad para ser velado por sus parientes? No poder velar a un muerto es un asunto serio que el sistema de salud occidental no contempla. Los psicólogos saben de la importancia del duelo. Pese a que la psicología es una “ciencia moderna” no parece incorporar sus conocimientos el Sistema de Salud “modernizante”. Muchas preguntas, numerosa burocracia y demasiados desencuentros en una muerte de un niño indígena.

Justo en el momento en que en el distrito de Parinari se anuncia el programa “Cuna Más” constatamos la muerte de dos niños del distrito. Sospechamos que esta “modernización” no contemplará el sistema indígena de curación ni la visión amazónica de persona. Otra imposición más a espaldas de los pueblos indígenas. Esta “modernización” impositiva no solo no generará mejores prácticas, sino que acarreará mayores incomprensiones que recaerán en las espaldas de los trabajadores de salud asignados en territorios indígenas además de aumentar las sospechas indígenas a un sistema de salud que no contempla a la persona amazónica.

Para un kukama una de las mayores aberraciones es no conservar el nombre. El sistema peruano de salud, ciego a los aportes indígenas, ni siquiera recogerá las muertes de estos dos bebés en las estadísticas. No tendrán que maquillarlas. Construir un Perú sobre el olvido no es la mejor forma de afrontar el presente ni el futuro. De esta manera se puede presentar ante el mundo como un sistema moderno sobre el olvido del dolor de los indígenas.

Hay quien nos achaca estar en contra de la “modernización”, entre otros, varios profesores de primaria y secundaria de la zona. No estamos en contra de la modernidad, pero sí en contra de una modernidad impositiva que parece tener orejeras para con otras visiones del mundo. Si la bonanza económica del Perú, vía programas del gobierno, sirve para cargar sobre las espaldas indígenas el atraso, aparte de ser mezquinos y ciegos, no resolverá las muchas frustraciones que acarrea la “aparente modernidad”.

Los tan manidos programas del gobierno (léase Programa Juntos, Cuna Más, Pensión 65…, que se anuncian en el distrito antes de fin de año) no dejan de ser una propina. Calderilla que no tiene en cuenta el sentir de los pueblos indígenas. Si toda la bonanza económica solo puede traer estos programas mucho nos tememos que no resolverá los problemas históricos que sobrellevan estos pueblos. Antes de llevar a cabo ningún programa bien harían en consultarles en lo que concierne a su desarrollo. Si no por convicción, al menos, para no desvirtuar una democracia participativa, una ciudadanía postnacional.

Obligar a las mujeres indígenas a dar a luz en los Centros de Salud o Postas Médicas sin adecuarlos culturalmente (y el parto vertical es una propuesta entre otros muchos elementos disuasorios de la atención del parto) para cobrar los pretendidos programas del gobierno es construir un Perú unidireccional con el propósito de socavar los fundamentos indígenas. O aprendemos todos de los pueblos indígenas y les consultamos en lo que a ellos atañe (y al futuro del Perú) o sembraremos vientos que traerán posteriores tempestades.

† NN, descanse en paz.
† REYLES STARLEY CUNAYAPA URACO, descanse en paz.



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                              Río Marañón

PELAGIO EN EL AMAZONAS



Mediados de abril 2012. La creciente de los ríos amazónicos es muy alta. Las conversaciones giran en torno a la falta de alimentos y la situación complicada que vendrá en los meses de junio-setiembre. Hay pocos enterramientos de yuca. Este año la gente no se ha prevenido. El futuro inmediato se presenta complicado. Hay que prepararse para lo que viene. La Municipalidad Distrital de Parinari compra un innecesario deslizador con un 200 HP, justo cuando la gente necesita alimentos. La revocatoria es aprobada en el distrito de Urarinas. El representante de Defensa Civil de Loreto-Nauta no traslada los datos de la creciente a nivel nacional.
  
Mayo. Una ONG internacional, a la que denominaremos Pelagio, para evitar dar su nombre, se interesa por la situación del Marañón. Llega con buenas intenciones. Posee la inteligencia suficiente para escuchar. Pero rápidamente se da cuenta que no sólo está superado por la realidad a la que se enfrenta, sino que el rebasamiento al que es sometido le deja fuera de juego. A pesar de todo decide intervenir, “con nuestra pequeña aportación”.

En el viaje de ida a Santa Rita de Castilla, a petición nuestra, atraca en varias comunidades para conversar con la gente. Percibe una realidad a la que no está acostumbrado. En Santa Rita mantenemos conversaciones que le van cambiando el perfil de la situación. En todo momento se muestra abierto a lo que le decimos. Superado por la realidad nos dice que él no puede solucionar el problema, pero que intentará aportar algo. Nuestra postura es innegociable: o hay apoyo para todas las comunidades, o mejor no apoye a nadie. Todas son todas. Al calor de la conversación introducimos una pequeña observación: preferentemente niños y mujeres embarazadas.


 © Parroquia Santa Rita de Castilla


Ha permanecido tres días en Santa Rita de Castilla. Le contactamos con las organizaciones indígenas de la zona y las autoridades distritales. A la Municipalidad le prometió que iban a ayudarles a presentar los datos de la inundación para ser incluidos en el Sistema Nacional de Defensa Civil y abrir la posibilidad de la ayuda estatal. No sabemos en qué ha quedado todo eso.

De regreso a Nauta, Pelagio concierta una reunión con las autoridades provinciales para contarles lo que ha visto en su viaje y la necesidad de apoyo alimentario. Ante su propuesta alimentaria, Pelagio se da de bruces con el racismo feroz: “esas comidas son de cholos”. Encaja como puede esa realidad brutal y pese a la puerta cerrada espera que en la región se comprenda mejor la situación. En Iquitos se enfrenta con el COE, “ustedes no saben nada de lo que está sucediendo a nivel regional, solo han mirado la ciudad”, otra puerta cerrada.

Viaja a Lima. A los 15 días quedó en retornar para estudiar la posible intervención. Pasa el tiempo, no hay respuesta. Estamos visitando una comunidad lejana y nos avisan de una llamada. Al otro lado del hilo telefónico aparece la voz suave y comprensiva de Pelagio. El teléfono es público. Un grupo de mujeres están jugando bingo al lado. La conversación se vuelve insulsa: “sí”, “no”. No se puede hablar de apoyo alimentario por teléfono cuando la gente tiene necesidad. Por encima de todo debemos ser prudentes. Pelagio se ratifica en que la ayuda va a ser efectiva, aunque no del volumen que se necesita.

Sigue pasando el tiempo. El tiempo es lo único que poseen los pobres. Los hombres grises, pese a la advertencia de Momo, todavía no pueden comprar el tiempo. A mediados de julio suena de nuevo el teléfono: “lo sentimos mucho, no puedo ayudarles. Mis jefes no ven con buenos ojos una intervención tan pequeña y no tenemos más posibilidad de gasto. Así que en otra oportunidad será. Ciao”.


© Parroquia Santa Rita de Castilla


Pelagio ha sido prudente en las reuniones con las organizaciones indígenas y las autoridades: no ha prometido nada. Pero, ¿a qué viene Pelagio preguntando por la vaciante? ¿A pasear?, ¿a investigar?… ¿Se puede hacer solo eso cuando la gente pasa necesidad? Los entrevistados esperan una respuesta efectiva, una respuesta que no llega. Pese a la buena educación de Pelagio ni siquiera les llegan sus disculpas a las organizaciones indígenas. Se pone tierra de por medio y que se apañen como puedan.


© Parroquia Santa Rita de Castilla


El voluntarismo y las buenas intenciones no son suficientes. Gracias a Dios, nosotros provenimos de una tradición que ya debatió estos asuntos en los s. IV-V d.C. Pelagio era un buen cristiano que afirmaba, entre otras muchas cosas, no necesitar la gracia de Dios para actuar y vivir bien. “Todo depende de nosotros”. La iglesia reaccionó ante este voluntarismo, con Agustín de Hipona a la cabeza, afirmando con los pies a ras de suelo, que humanos somos y el pecado forma parte de nuestra existencia. Pero no todo es pecado, ni mucho menos. Es la gracia de Dios la que nos permite vivir, confiando en Él, con entera libertad y dignidad. Advertidos estamos del voluntarismo y las buenas intenciones. O con un adagio: “el infierno está empedrado de buenas intenciones”.


© Parroquia Santa Rita de Castilla

 
Además de solicitar ayuda humanitaria, a Pelagio le insistimos hasta la saciedad en llamar la atención del Estado, es su obligación para con sus ciudadanos, y en trabajar a nivel simbólico. Es necesario valorar las comidas de vaciante. Un evento con Gastón Acurio u otro(s) afamado(s) cocinero(s) podría(n) dar un espaldarazo para que los pueblos indígenas, fuertemente discriminados, encuentren en la tradición la mejor solución a sus dificultades, como ha hecho el pueblo tupí por miles de años. No sabemos si Pelagio ha llevado a la práctica estas propuestas. Seguimos esperando junto a la gente y sus organizaciones indígenas. Nosotros también tenemos tiempo suficiente, seguiremos esperando aguijoneados por un Reino de Dios que recibimos gratis y al cual queremos responder con nuestro trabajo.



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
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jueves, 27 de septiembre de 2012

ISANGOS PARA PLUSPETROL


Érase una vez un río Marañón donde la gente habitaba sin más preocupación que tener su casa, ir a cazar, pescar, hacer fiestas y cuidarse de los enemigos, tanto internos como externos, que no era poca cosa. Con el tiempo se fueron organizando fundos en torno a los cuales se agrupaban algunas familias. El lugar se denominaba Saramuro. Allá por los años 70 del siglo pasado llegó la fiebre del petróleo.

Interludio 1:
“Esta es la danza del petrolero,
del hombre rey, del oro negro”.
La danza del petrolero, Los Wemblers, Iquitos.

Pareció bien a las autoridades nacionales que justo en ese fundo, por ser más alto y menos propenso a la inundación, se construyeran los tanques de almacenamiento de petróleo del oleoducto nor-peruano. La decisión estaba tomada (en aquella época no se vislumbraba el reclamar el derecho a consulta) y se hace lo posible para desalojar (esa es la palabra) a la población. Evidentemente, interés nacional. Se compraron los terrenos a las familias lugareñas, incluso a los que no quisieron vender, y se les desplazó. Hay formas sutiles de desalojo. La gente que se fue aguas arriba fundó lo que hoy denominamos la comunidad nativa kukama de San José de Saramuro, los que quedaron tuvieron que desplazarse abajo donde fundaron otra comunidad a la que llamaron Nuevo Lima, pero que en trámites burocráticos con el Ministerio de Educación terminó imponiéndoles el nombre Saramurillo, formando la actual comunidad nativa kukama.

Una vez realizada la separación la parte de abajo seguía perteneciendo a la comunidad de San José de Saramuro: una misma comunidad con dos sedes. Las autoridades moraban en San José de Saramuro. Allí asistían los niños al colegio y allí acudían los varones a las obras comunales. Llegó un momento en que pensaron formar una comunidad aparte: suponía mucho esfuerzo que los niños acudieran todos los días a la escuela y tener que colaborar en las obras comunales en Saramuro. Los funcionarios de la PNP (Policía Nacional del Perú) y Petroperú destacados en San José de Saramuro, en aquella época, aprobaban la idea de la separación de comunidades.

Presenciamos un pueblo dividido en dos por la actividad petrolera. San José de Saramuro siempre gozó de “un acuerdo” por el cual la comunidad se compromete a cultivar las instalaciones petroleras a cambio de luz y agua potable. Poco a poco San José de Saramuro ha ido creciendo y las dificultades con las petroleras también han aumentado. Son los comerciantes quienes más energía consumen. Una situación delicada que es manejada con cautela por los petroleros para dividir a la población. Es un juego de intereses donde lo más importante es restar y dividir (nunca sumar y menos multiplicar). No se hablan de derechos indígenas, ni de derechos de servidumbre…, ni nada que tenga que ver con la justicia indígena. Existen otros episodios, prolijos de narrar, que siempre tienen como perdedor a la comunidad nativa, fuertemente cuestionada por el “juez de paz” local. Situación delicada que aprovechan las petroleras en su servicio.

Saramurillo nunca se ha beneficiado de estos acuerdos de la comunidad de San José de Saramuro con las petroleras, pese a que en la banda de la comunidad de Saramurillo está el oleoducto que lleva a los pozos del Yananacu y cuyo territorio necesitan para hacer chacra, pescar, cazar y otras actividades de subsistencia. Y pese a que las chatas acoderan a escasos metros de la comunidad, con la incomodidad que ocasiona, a la que están tan acostumbrados los comuneros que ni lo perciben: siempre ha sido así.


Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla

En los últimos años se ha producido un mayor reclamo, todavía pequeño, de la comunidad hacia las petroleras (los funcionarios del Estado continúan izando la bandera, sin saber dónde están las comunidades). Pluspetrol llegó a la zona con el cambio de milenio y heredó ya una situación injusta que no pretende remediar, sino perpetuar. Ni que decir tiene que las petroleras juegan con “si se portan bien les damos un trabajito” (de vez en cuando contratan a alguna persona). Saramurillo ha aprendido que para conseguir algo hay que protestar. Así han logrado hace pocos años tener agua potable de la base (petrolera). En 2011, hartos de una situación de dependencia y no ser escuchados, pensaron en solicitar a la Pluspetrol apoyo en forma de combustible para su generador de luz y algunas cosas más. Un día las autoridades de la comunidad fueron a la base para entrevistarse con el “ingeniero”. Pero el tal “ingeniero” no les recibió.

Interludio 2:
“…y qué decir del manager, audaz y decidido,
que no me recibió, que siempre estaba reunido.
Hoy moviendo la cola, se acercó como un perro,
a  pedir que le diéramos vela en este entierro,
y yo le dije: no. No, no, no, no, no.
Ya está marchita, la margarita,
que en el pasado he desojado yo…”
El joven aprendiz de pintor, Joaquín Sabina.

Cansados de esperar regresaron al pueblo y en asamblea los que estaban en la comunidad decidieron tomar acciones. Fueron, con toda la población que estaba en ese momento en la comunidad, incluidos los niños del colegio, y se presentaron en la base. Desplazaron un bote de la base a la comunidad y una embarcación de la banda a la comunidad. No hubo violencia, se cuidaron mucho de evitar toda violencia. Cuando el operador de la embarcación se percató que querían llevarla a la comunidad terminó sus tareas, a lo que amablemente accedió la comunidad, y él mismo, por mandato de la comunidad nativa de Saramurillo, trasladó la embarcación (chimbar el río que se dice, vamos).

A últimas horas de la tarde llegó un “ingeniero” de la Pluspetrol (empresa que no les había recibido) y “negociaron” una salida a la situación. El “ingeniero” quería terminar pronto porque se avecinaba la noche. El acuerdo consistió en pactar la entrega de dos cilindros de petróleo mensuales y hacer mantenimiento del generador de luz de la comunidad a cuenta de la Pluspetrol. Acuerdo que se está cumpliendo de forma satisfactoria para la comunidad. Observado desde la ciudad pudiera parecer una reivindicación pequeña, hasta irrisoria. Percibido desde Saramurillo era la primera vez que negociaban y salían ganando. El valor de un cilindro de petróleo no es únicamente su valor económico, es la posibilidad de tener luz cuando la comunidad lo considere oportuno, y eso en plena selva excede con mucho su valor monetario. Lo dicho, la comunidad se sintió vencedora en esta desigual batalla pacífica.

Pasó el tiempo, todos se habían olvidado del tema y disfrutaban del petróleo conseguido hasta que llegó una citación de la PNP de Maypuco a más de 20 comuneros. Maypuco está a unas 3 horas en peque peque. Y ser citados en la PNP no es ninguna broma. “Nosotros no somos delincuentes, sólo llevamos a cabo la decisión que tomamos en la comunidad y evitamos toda violencia”. En resumen, a la tercera citación todos habían ido a declarar a la PNP de Maypuco (gasto de tiempo, gasolina, alimentación… no es poca cosa en la selva).

Pero no quedó todo ahí. Pluspetrol había interpuesto una denuncia por hurto agravado y coacción en contra de más de esta veintena de comuneros. Por eso la PNP de Maypuco les había citado. A través de una petición del presidente comunal de la comunidad indígena de Saramurillo a esta Parroquia nos contactamos con el CAAAP y la Comisión de Derechos Humanos del Vicariato de Iquitos para ver su situación legal. Una vez comprobada la denuncia visitamos la comunidad de Saramurillo con un abogado para recoger la información oportuna y agilizar su defensa.


Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla

Siguiendo los pasos procesales adecuados el Fiscal de Nauta desestima la denuncia por infundada. Desestimación que la Pluspetrol apeló y estamos a la espera de dictamen. Felicitamos al fiscal de Nauta por esta primera decisión que ha tomado y confiamos en que la Fiscalía la mantendrá, por ser de justicia.

Tal vez estarán pensando que trasladar una embarcación a otro lugar por orden de una comunidad es violencia, en eso estamos de acuerdo. Pero no entendemos cómo la Fiscalía es la única interviniente por parte del Estado. Sí les corresponde; pero, antes que a ellos, les corresponde a otros organismos del Estado que parecen mudos y sordos. Parecen, porque sentimos que se han inclinado hacia las petroleras, y por eso guardan silencio hacia la población. ¿No tiene derecho una población desplazada a una compensación económica? ¿No tienen derecho de servidumbre por utilización de su territorio? ¿No tienen derecho las comunidades nativas a que se apliquen las leyes indígenas internacionales vigentes en Perú? ¿No tienen los pueblos indígenas derechos inalienables sobre sus territorios?

Interludio 3:
“Los animales hacen su fiesta. Están todos invitados. No quieren invitar al sapo y al lagarto porque son bocones. Y tampoco al tigre  porque es mal borracho. El sapo consigue introducirse, porque es metido. Comienza la fiesta. El sapo hace chiquita su boquita. Pobrecito, lagartito, su boquita chiquita. Pasa el sapo, pero no puede pasar el lagarto. El tigre toma sus  tragos y está volviendo borracho, gritando, queriendo pelear. El isango [ácaro] se hace otra persona y empieza a cantar. Dice el tigre: ‘hoy le atrapo a este borracho y le como’. Pero el tigre no ve a nadie. Otra vez le canta. Al final sube el isango por su pata y está en su oreja. Le grita al tigre y el tigre se asusta. Y no le ha visto al isango”.
Narración kukama.


Foto: © Parroquia Santa Rita de Castilla

Érase una vez… la Pluspetrol que hostiliza a la comunidad nativa kukama de Saramurillo. Érase una vez, como en los cuentos, solo que en esta oportunidad el príncipe prefiere continuar presentándose de sapo. Y el isango…



P. Miguel Angel Cadenas                                         P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                Parroquia Santa Rita de Castilla
Río Marañón                                                            Río Marañón

jueves, 5 de julio de 2012

COMIDAS DE VACIANTE


Atajando la discriminación rampante

Dedicado a Leonardo Tello, director de Radio Ucamara – Nauta,
con todo el aprecio que se tiene a los buenos amigos.



Si entro en un restaurante en Iquitos y veo la carta nunca jamás aparecerá la palabra kuchiri. Si hiciera el ejercicio de pretender un plato de kuchiri probablemente el mesero me instaría a que repitiera el nombre de mi solicitud. En el mejor de los casos me pediría disculpas y me exhortaría a indicarle los ingredientes que conlleva. Con toda seguridad me miraría despacio y pensaría que le estoy haciendo una broma. Un caballero serio no debe hacer esas bromas con la comida, pensaría. Y ahí está el problema, en que los caballeros serios deciden lo que es comida.

Si hiciera la misma pregunta en algunos lugares de Masusa [puerto fluvial de Iquitos], Belén o Moronacocha, por poner el caso, con toda seguridad me encontraría con personas que sí saben qué clase de comida es el kuchiri, aunque tampoco tendrían para servirme, pero me entenderían. Incluso habría quien se sonriera al escuchar la palabra. Y puede que entablara alguna conversación con alguna persona sobre el mismo.

La comida no solo alimenta el cuerpo, también es fruto de una forma de estar en la vida. Los pueblos tupí poseen una buena adaptación al sistema de várzea [tierras inundables], lo que les ha permitido vivir en este ecosistema. En el mito del diluvio kukama cuando baja el agua de la creciente la gente se encuentra sin comida. El señor que se ha salvado de las aguas se halla solo y sin nada que comer. De repente aparece otro hombre. El primero se queja: “no hay nada que comer”. El visitante le dice que haga un círculo con una flecha y cave dentro porque va a encontrar comida. Efectivamente, cava y se topa con la masa de yuca enterrada.

El enterramiento de la yuca y su transformación posterior son tecnologías adecuadas a este ecosistema. [Ya hemos indicado en otros escritos que este año 2012 apenas hemos visto enterramientos de yuca]. Esta preparación les permite sobrellevar el periodo de vaciante del río hasta que llegue la nueva cosecha.




© Manolo Berjón

Existen varios factores que han contribuido a la desvalorización de la masa de yuca. Y es precisamente esta desvalorización lo que está llevando a una mala adecuación a la vaciante. Si la comida es cultural, como lo es, se ha producido una fuerte discriminación hacia comidas indígenas que acarrea un mal enfrentamiento de la necesidad en época de vaciante. La consecuencia es brutal: hambre. Entendámonos bien, habrá abundante pescado en el río y gordo, puesto que han comido los huayos de los árboles en las tahuampas. Sin embargo, no habrá con qué acompañar el pescado, falta el inguiri. Y sin inguiri no hay comida. Es como a los habitantes de la sierra, si falta la papa no es comida. O como si a los campesinos europeos les falta el pan. Pueden tener los alimentos más exquisitos, pero si les falta el inguiri, la papa o el pan, la comida resulta pobre. No se pueden llenar, no se pueden satisfacer.
Llegados a este punto presentaremos brevemente cuatro componentes de comidas típicas de vaciante y dos bebidas. Se trata únicamente de describir muy por encima, someramente. No es preciso en este momento detenernos en lo culinario. A propósito de la cocina queremos hacer una propuesta de largo aliento que nos ayude a enfrentar las crecientes en mucho mejores condiciones y enfrentar el serio problema de la discriminación hacia los pueblos indígenas, en este caso concreto, a través de algunas de sus comidas. Damos por sabida la importancia de la fariña en estos momentos de vaciante y nos vamos a fijar en cuatro componentes menos conocidos.

  1. Kuchiri: masa de yuca desenterrada y asada o cocinada en la olla. Hasta no hace mucho tiempo, 20 años atrás, era habitual que los niños acudieran al colegio con un poco de kuchiri. En tiempos de ausencia de plátano y yuca como complemento de la comida, el kuchiri hace las veces de ello. Aunque termina por cansar comer tanto kuchiri, pero es un alimento que culturalmente está bien admitido, aunque desvalorizado por quienes consideran que ser indígena es algo poco respetable. En ese sentido hay una fuerte presión y discriminación en torno a esta comida, siendo una frontera tangible indígena: quien come kuchiri será un indígena.

  1. Beshú: otra comida típica de estos tiempos de vaciante. También hecho de masa de yuca, pero más fina que la del kuchiri, es duro, y asado. Al finalizar de hacer la fariña con los restos de la masa adheridos a la blandona se le asa para hacer beshú.

  1. M+wa: beshú mezclado con plátano maduro, envuelto en hoja de plátano o bijao y asado. Es como una tortilla asada a la parrilla. Es un dulce. Es un postre. También aparecía en los recreos del colegio con los niños.

  1. Plátano ahumado: plátano maduro o verde ahumado hasta que quede bien deshidratado. Se le coloca en paneros y se guarda para tiempo de vaciante cuando no haya inguiri que comer. Cuando es para comer se le hidrata nuevamente, se le pone en la olla con agua y toma cuerpo de nuevo. La misma operación se puede realizar con la sachapapa. Puede durar dos o tres meses antes de comerlo.

Si deshidratamos el plátano maduro al segundo o tercer mes se comienza a honguear. Para mantenerlo, hay que repetir la operación: se abre el panero, se le coloca en la parrilla, se le humea y de nuevo está bueno para conservar. El día que se desea comerlo hay que hidratarlo de nuevo. Lo descrito en este párrafo es válido para el plátano maduro, el verde no sirve puesto que a partir de los dos meses [dependiendo de la correcta deshidratación] se acartona.


© Manolo Berjón

Las siguientes bebidas se pueden tomar todo el año, pero son propias de vaciante:

  1. Pururuka: plátano maduro bien cocinado. Se hace de color rojo. Cuando va fermentando revienta y hace ruido. El nombre en kukama es onomatopéyico. Se puede almacenar durante más de un mes. Es una forma de conservar el plátano. Fuera del tiempo de vaciante lo normal es preparar chapo de maduro fresco. Cuando revientan las aguas del río por la fuerza suena como pururuka. En kukama pururuka significa anegar, inundar, el reventar de las aguas.

  1. Vinillo: es la fermentación del plátano maduro. Chapeas y le tapas para que fermente. De ahí se va sacando los restos del maduro y va quedando puro líquido. Le cuelan bien y se fermenta.

Podemos hacer de nuevo el ejercicio del comienzo. Acudir a un restaurante en Iquitos y solicitar un plato de kuchiri, beshú, m+wa o plátano ahumado para ver la cara del dueño del restaurante. O tomar unos tragos con los amigos en base a pururuka o vinillo. Platos y bebidas típicas que han permitido la supervivencia y dignidad de los pueblos tupí son desvalorados. No se debe apoyar en tiempos de inundación a los pueblos tupí, sin además de llenar el estómago con arroz…, no se valoran sus técnicas culinarias. No hacerlo llevaría el germen de la discriminación, generando una sensación de tener que recibir todo de fuera porque ellos no pueden hacer frente a sus dificultades, y no es cierto. No es cierto. Ayudaría mucho que las autoridades hicieran un gran esfuerzo por valorar las comidas indígenas. Una buena campaña de imagen con estas comidas permitiría trabajar a largo plazo.

Hace unos años uno de los chefs más renombrados, Ferrán Adriá, decía que el próximo boom de la comida mundial provendría de la Amazonía y de China. Una campaña de imagen con Gastón Acurio como protagonista ayudaría en gran medida a rebajar la discriminación y permitiría una valoración culinaria que siente las bases para trabajar a largo plazo, en otras crecientes, generando sinergias internas que aumenten la estimación de los pueblos indígenas. Ahí lanzamos la propuesta, como una botella al río-mar, para paliar el don que hiere.



P. Miguel Angel Cadenas                                            P. Manolo Berjón
Parroquia Santa Rita de Castilla                                  Parroquia Santa Rita de Castilla
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